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¿qué piensas del nuevo administrador? Está galán.
No importa lo que yo piense, lo importante es qué piensa tu papá. Me gusta saber tu opinión, mamá.
Hija, llevamos mucho tiempo sin vernos como para ponernos a hablar de un desconocido. Mira...
Hay plantas que llevan años en el mismo lugar, pero necesitas moverlas para que florezcan. Ok, ¿te sientes identificada con la planta?
¿qué esconde mi mamá? Sí, don porfirio, ya le presenté a renato a la señora paloma y a la niña barbarita.
Paloma es el amor de mi vida y mi hija es mi tesoro. Y tiene el carácter para llevar esta hacienda el día que yo falte.
A ver, no, no, usted no va a fallar, ni va a faltar, ni nunca jamás, porque usted no se va a morir nunca. Es la ley de la vida, lopecito.
Por eso es tan importante que tú y bárbara hagan equipo y le enseñes todo lo que puedas para que pueda manejar esta hacienda. Haré todo lo posible, don porfirio.
¿te preguntarás... Por qué no dejo a cargo a mi esposa?
Sus razones tendrá. Eres reservado y respetuoso y eso me gusta.
La verdad es que paloma no tiene carácter para mandar en la hacienda y es más bien soñadora. Bueno, cada quien es como es, ¿no?
Es que la señora es mucho más de sus plantas, le gustan mucho y... En cambio, nuestra hija salió diferente.
Ella es centrona, fuerte, dispuesta a todo. Don porfirio, ¿no pensó en sembrar al voleo con drones?
Es un poco más complicado detectar las plagas, pero se puede producir mucho más. ¿ves?
Bueno, no, es que ahora sí nos dejó con los ojos como platos, ¿verdad, don porfirio? Eso es lo que necesita esta hacienda cruz, sangre joven.
Y barbarita va a entender muy bien esto de las modernidades, van a ser muy buen equipo. Oye, ma, ¿estás bien?
Sí. Es que te siento rara desde que llegamos a la hacienda.
Ay, no, hija. Ideas tuyas.
Oye, ¿cómo viste a tu papá? Ay, mi papá.
Me duele tanto verlo tan débil, sobre todo conociendo al hombre tan fuerte que era. A mí también me duele.
Por eso no dudé ni un segundo cuando me dijo que te fuera a buscar, ni lo cuestioné. Yo sé lo importante que eres para él.
Tú y mi papá me han hecho mucha falta. Hija...
Si no te quieres quedar aquí, yo no te voy a obligar. Mamá, ¿cómo crees?
Sabiendo que mi papá está enfermo, jamás lo voy a dejar solo. Porque eres muy buena, hija.
Bárbara y también quiero disfrutar el tiempo que tenemos para estar tú y yo juntas. Paloma sí, yo también.
¿cómo ves? Bárbara guau.
No, no, te quedó divino. No lo puedo creer.
Es como de un cuento de hadas. Hija, ¿y si nos vamos a caminar a los cañaverales como cuando eras chiquita?
Sí, vamos. Sí.
Chelo ey, ey, ey. ¿y a ti qué se te perdió?
Ando buscando a "pa"... A la señora paloma.
¿y qué asunto traes con la esposa del patrón? La vi hace un rato con su hija.
Don porfirio quiere que involucre a la señorita bárbara en las cosas de la hacienda. Yo soy el nuevo administrador, renato tirado.
Consuelo. Pues ahora que la vea, le digo.
Ah, y aquí, pues todos me conocen por chelo. Mucho gusto.
Permiso, chelo. Sí, está bien.
Dile que nos permita un momento, ¿sí? Por favor.
Es fernández. Seguro viene por lo del aumento en el costo de su cosecha.
Sí, pero porfirio y fernández no suben la materia prima a la hora que se les antoja. Al costo que ellos quieren y nosotros tenemos que asumirlo.
A ver, pa, relájate. Yo me encargo de fernández.
Que al cabo, yo vi como renato lo traía a raya. Bueno, pues a sacar la casca.
Venga. Samuel.
Logré meter a renato a hacienda cruz. En cuanto el imbécil de porfirio se muera, yo voy a tomar posesión del lugar.
Y tú te vas a encargar de sacar a todas esas ratas. Dalo por hecho.
Pues yo digo que a caballo brioso, charro mañoso. Ya, lopecito.
Dale una oportunidad a renato. A mí me parece que es un hombre inteligente y leal.
¿leal? ¿a quién va a ser?
¿al gustavo rodríguez? Bueno, gustavo es un hombre de buenas intenciones y además ha sido mi socio desde hace años.
Porfirio. Ay, dichosos los ojos que se encuentran aquí con doña chelo, ¿verdad?
Ahí los dejo. Ahí se la encargo.
Gracias. Loco este.
Porfirio, paloma me pidió que invitara a mi hija y a mi hermano a la cena de esta noche. Sí, queremos celebrar en familia el regreso de barbarita.
Míralo, míralo. Cómo te cambió la cara, ¿eh?
De dicha ahora que regresó tu niña. El que no anda muy de buenas es lopecito, que no le cae bien el nuevo administrador que contraté.
Bueno, pues es que tu capataz... Es defensor de la familia cruz.
A propósito... Ya conocí al nuevo administrador.
Estaba buscando a tu mujer y a tu hija. Sí, yo se lo pedí.
Necesito que él y barbarita trabajen juntos. Porfirio, con todo respeto, ¿y no sería mejor que antes te aseguraras de que trae buenas intenciones?
Perdón. Sí, que demuestre primero que es bueno pa lo que vino a hacer antes de relacionarse con las mujeres de esta casa.
¿qué no? Lopecito, yo sé que no te caigo bien, pero vamos a tener que llevarnos porque mi jefe y el tuyo ya se pusieron de acuerdo.
Sí, pero tienes que entenderme. No puedo confiar en una persona que no conozco de nada.
Bueno, ya me irás conociendo. Pero mientras, vamos a echarle ganas por la hacienda.
¡muchachos! ¿qué pasa?
¿no deberíamos de estar trabajando? No, no, no, ya no vamos a trabajar hasta que nos paguen todas las jornadas que nos deben, ¿cómo ven?
¡nos han traído a pura vuelta y vuelta con mentiras! ¡queremos nuestro dinero!
¿sí o no, muchachos? Tranquilos, por favor.
¡no, que tranquilos ni nada! Qué tranquilos...
Qué hermosos están los cañaverales. Y ha de ser difícil mantenerlos así, ¿no?
Muy difícil. Pero ¿qué te preocupa, hija?
¿te da miedo que tu papá te pida que lo ayudes con la hacienda? No, yo sé que necesita ayuda, pero ¿qué puedo yo hacer aquí?
¿tú? ¿cómo?
Si eres una mujer muy fuerte y puedes lograr lo que te propongas. Bullicio ¿qué está pasando ahí?
Bullicio ¡tranquilos, tranquilos! Vamos a empezar por bajar la voz y hablarnos con respeto.
A ver, tú ven, mirándome a los ojos, dime, ¿cuál es la bronca? Ramiro pues que no nos pagan, esa es la bronca.
Vamos, quiero saber qué les está diciendo el nuevo administrador. No, no, no, hija.
No quiero que nos acerquemos a él. Vámonos.
¡bárbara, vámonos! Tarde se me hacía para que renato se largara de aquí.
Ya era hora de que le dieras a nuestro hijo el puesto que le corresponde. A ver, georgina, yo no entiendo por qué te pones tan contenta.
A fin de cuentas, renato hizo su trabajo impecable siempre. Y tu hijo luis ernesto no se puso tan contento con su partida como tú.
Bueno, porque mi hijo se pasa de bueno. Pero ese callejero no deja de ser un delincuente disfrazado, por mucha carrera que le hayas pagado.
Pues a ver si tu hijo puede con todo. Ahora se le va a redoblar la responsabilidad.
La empresa está en un momento muy crítico. ¿cómo?
O nos expandimos y logramos dominar el mercado del azúcar o nos hundimos. No, señor.
Mis costos han incrementado. Y si estoy vendiendo mi cosecha de caña es para hacer negocio, no caridad.
Bueno, pues es que... Pues es que a mí no me parece justo el precio.
No, no, no, qué justo ni que lata, es nada. Ultimadamente, ¿a dónde está renato, eh?
Él ya no trabaja aquí. Me lleva.
Con permiso, ¿le traigo su café? Ya no quiero café.
Con renato sí se podría negociar. Pero contigo...
Señor fernández, por favor. A ver, podemos platicar un poquito más.
¡cállese! Espérenme.
¿ya ven? Hablando nos entendemos.
Fue un error de cálculo. Nadie le quiso ver la cara a nadie.
¿cómo nos van a pagar si no hay dinero? Sí, ¿cómo van a conseguir el dinero?
A ver. Bullicio ramiro ¡queremos saber!
Hablaré con don... Hablaré con don porfirio a ver qué me dice.
Pero si no, me comprometo a conseguir un crédito bancario. Y así de fácil te van a dar el dinero, ¿no?
Sí, así de fácil. Pero mientras, hay que seguir trabajando.
La hacienda tiene que seguir produciendo, ¿podemos? Si te comprometes, renato, creo que podamos regresar a trabajar.
Les doy mi palabra. Todos sí.
Confíen en mí. No los voy a defraudar.
Ya qué. ¡vamos, órale!
Gracias, muchachos. ¿tú crees que el nuevo administrador maneje bien la hacienda?
Ay, no sé. Renato acaba de llegar.
Renato. Ah, caray, ya lo llama renato, así.
Como si lo conocieras. Así se llama, ¿no?
Renato, ¿cómo lo voy a decir si no? Bueno, sí, así se llama.
Pero vi a los jornaleros bastante molestos con él. Entre hombres se entienden.
Eso sí, hombres. Lo que sí es que este renato está bastante guapo.
Hija, más seriedad. Te tienes que tomar todo esto muy en serio.
Si no, no vas a poder con las responsabilidades que te está dando tu papá. Como que te pones muy de malitas cada vez que hablas de él, ¿no?
¿te cae mal o qué? Para nada no me cae mal.
¿por qué me va a caer mal? Apenas lo conozco.
Voy a ir al invernadero. Ahora sí que te la rifaste, ¿eh?
Y mira que la raza ya la teníamos encima. No hice nada.
Y es que ramiro es bien cizañoso, pero tú lo dominaste bien. Le hablaste bonito, controlado.
Estoy aquí para apoyar a don porfirio. Es lo que pidió gustavo y es lo que voy a hacer.
Bueno, de lengua me como un taco. Ojalá que sí lo digas de corazón, fíjate.
Órale, tú, a trabajar. Y tú también.
A bárbara no le puede gustar renato. Por favor.
Celular hola, ru. Yo también te extraño.
¿cómo vas? Bien, ahí voy.
¿tú qué tal? ¿cómo está tu papá?
Pues está, que es lo más importante. Pero ahorita no quiero hablar de eso porque no quiero llorar.
Bueno, sabes que aquí estoy para lo que necesites, ¿verdad? Gracias.
¿bárbara? ¿maría?
Te llamo después. Ríen qué bueno verte.
Estás hermosa. Tú también.
Ay, mira. Hasta que te veo.
Te traje cafecito de hoy. Está recién hecho.
Gracias. Me leíste el pensamiento.
Oye, ¿y por fin te encontró el nuevo administrador? El tal renato.
Perdón. ¿me estaba buscando?
Sí, a ti. Y a barbie.
Parece ser que porfirio quiere que trabajen juntos en las cosas de la hacienda. ¿a ti qué te parece ese hombre?
¿a mí? ¿qué me parece?
¿de qué o qué? Pues que sí te da confianza, m'hija.
Pero si no lo conozco, chelo. Eso es lo que yo digo.
No lo conocemos. A mí me parece que porfirio se está precipitando en darle tanta confianza.
Sus razones tendrá. Y las conozco.
Pero barbie es muy jovencita. Y el hombre ese es apuesto, agraciado.
¿qué tal si la quiere enamorar pa aprovecharse de la situación? No, chelo.
Claro que no. Qué cosas piensas.
Piensa mal y acertarás. Y ahora...
Y sí, la verdad es que no sé qué vaya a pasar con rodrigo. Ay, amor de lejos, amor de pensarse.
Eso tienes toda la razón. Ríen igual, recién estábamos empezando a salir, o sea.
Pues sí. Ahora estoy 100 % enfocada en mi papá.
Sí, yo sé. Debes estar supertriste.
Sí, sí estoy. Pero tengo fe de que va a mejorar.
Sí. Bueno, ¿y tú?
Tan guapa y no tienes ningún galán, un pretendiente. No, yo no tengo tiempo para esas cosas.
No, ahorita estoy enfocada en mi música. ¿y cómo vas con eso?
Pues me metí de fijo a cantar en una cantina del pueblo. Tienes que venir a echarme porras, ¿eh?
Pues invítame. Sí, sí, tenemos que ir.
Te voy a avisar mis horarios. Por las lluvias se desnivelaron las cantidades de potasio y nitrógeno de la fertilización.
Y ahora que no tenemos liquidez, necesitamos comprar un nuevo abono. No, no se preocupe, podemos mezclar las que tenemos todavía.
Pues entonces lo dejo a tu juicio. Y supe que manejaste muy bien el asunto de los jornaleros.
Solo pedían lo justo. Al rato voy a buscar otro acercamiento con ellos.
La verdadera riqueza de esta hacienda es su gente. Hoy en la noche te quiero bañado y perfumado.
No le vayas a quedar mal a mi mujer. ¿cómo?
Sí, organizó una cena para darle una bienvenida a mi hija. Quiero que vengas.
No, no, es más, es una orden. Te veo en la noche.
Sí, señor. Tararea sus ojitos, dos estrellas ¿se puede, chelito?
¿pa qué preguntas si ya estás adentro? ¿y ahora?
¿qué se te perdió? Tus ojos, tu mirada de cierto pelo.
Míralo. Quería verte otra vez.
Silban además allá abajo olía bastante a quesadilla y yo dije, ¿por qué no vas y le preguntas a chelito a ver si te regala una? De casualidad.
¿qué me querías ver ni qué ocho cuartos? Lo que tú tienes es hambre.
Oye, lopecito, tú siempre tienes hambre, que no tendrás una solitaria. Ríe hablando de solitarios, ¿qué te parece el nuevo administrador?
Ya veremos, dijo un ciego, ¿verdad? Estamos en las mismas.
Oye, ¿y por fin sabes si se encontró con paloma y con bárbara? No, ¿por qué?
Ah, lo que sí es que les puso un alto aquí a los jornaleros porque andaban ahí de revoltosos. Les puso un hasta aquí, pero bien, el ingeniero.
¿el ingeniero? Es que es ingeniero.
Como vi que controla a los muchachos, ahí fue donde entendí que el patroncito se lo haya traído para acá. Bueno, ya veremos, ¿no?
Chelo ingeniero. Oye, chelito, de casualidad, de pura casualidad, ¿no tendrás ahí una quesadillita extra?
Fíjate que no, solo era una botanita. Así que vámonos, ahuecando el ala.
Ándale, que tengo mucha chamba pa la cena de la noche, órale. Ahí nos vemos, mana.
Ándale, lopecito. Anda.
Vámonos, vámonos. Vámonos.
Ríen ¿y tú de qué te rías? Ándale, ponte abusada.
Que la cena no se hace sola. Lo que yo digo, no se va a hacer sola.
¿verdad? Esta...
Gracias, don chui, por el paro que me estás haciendo, ¿eh? Mientras tú peleabas con el distribuidor ese, yo andaba discutiendo con los jornaleros de la hacienda cruz.
Bueno, carnal, pero la diferencia es que tú te echaste a los jornaleros a la bolsa y yo me peleé con fernández. Sí, ahora que les lleve toda esta comida, vas a ver, le van a bajar tres rayitas más.
Oye, carnal, ¿y si yo le llevo carnitas a fernández? A ese te lo aliviano yo.
Oye, ¿tú has ido alguna vez a la hacienda cruz? ¿conoces a don porfirio o a su familia?
No. ¿paloma?
La mujer que conocí en la feria el otro día, es su esposa. ¡ay!
Me voy, pero regreso para la cena. Más te vale, porque quiero a toda mi familia conmigo.
¿ya se pusieron al día? Uy, no, lo que nos falta, ¿eh?
Oye, ma, ¿has ido a escuchar a maría cantar? Estuve de fijo en la cantina el solar.
Sí, sí, tu mamá me ha comentado. ¿qué?
¿no has ido? Ay, no inventes, ma, tenemos que ir.
Oye, hija. Vayan, vayan.
Las dejo porque dejé mi celular. ¡nos vemos en la noche!
Sigue siendo la misma apasionada y explosiva. Es un volcán.
Me alegra que haya regresado, aunque las circunstancias no sean las mejores. Sí, y te va a necesitar más que nunca.
Oye, carnal, pues yo no sabía que paloma estuviera casada. Y menos que tuviera una hija.
Pero la que seguro sabía era rosa y no dijo nada. Bueno, carnal, pero es que ustedes en la feria se aventaron unas miradas.
Y hasta aventaban chispas. Ahora entiendo por qué salió huyendo.
A ver, casada o no, le moviste el tapete, y un montón. Oye, ¿y ya hablaste con ella?
No, claro que no. Mucho menos delante de su marido o de su hija.
De hecho, al rato tengo una cena con ella y toda su familia. No...
Sí, por la bienvenida que le hacen a su hija. Oye, ¿y qué tal su hija?
Bien, es bastante guapa como su madre. Pero se ve que es bien fresa.
Por eso le llevo todo esto a los muchachos. Para que no crean que la cena en la casa grande es por la bienvenida de su hija, la consentida, sino que también es por ellos, que son los que se rompen el lomo trabajando.
Bueno, hace mucho que no te ponías saco. Te ves muy bien.
Pero no entiendo por qué te quieres arreglar tanto para una cena familiar. ¿cómo que no?
Estamos celebrando el regreso de nuestra hija. Pues sí, tienes razón.
Y ya que vienen también maría, chelo y el padre emiliano, invité al nuevo administrador, a renato. Lopecito ya me dijo que lo conociste.
Luis. Rosa.
Hola. Bien, perdóname, espero no haberte hecho esperar mucho.
No te preocupes, siéntate. Gracias.
¿quieres algo de tomar? Sí.
Hola. Te encargo una cocacola sin azúcar, por favor.
Enseguida. Gracias.
La verdad, me sorprendió tu llamada. Rosa, ¿cómo está eso que paloma, tu amiga, es esposa de don porfirio?
Aquí está. Para los mejores jornaleros de la región.
Muchas gracias, don renato. Ya con eso se ganó a toda la raza.
Y espero que sirva para afianzar el trato. Gracias.
Supimos que hay cena por el regreso de la hija del patrón, ¿verdad? Toda esta comida es parte del festejo, así que disfruten.
Muchas gracias. Pues sí, muchachos.
¡a comer sin miedo! Mire, qué bueno que hay alguien que nos trate bien.
Que no nos mire para abajo. Gracias, patrón.
No, no, el patrón es don porfirio. Le daré las gracias por ustedes.
Ándale pues, con permiso. Órale!
¡a darle! No entiendo por qué lo tienes que invitar.
No viene al caso, porfirio. ¿cómo que no?
A ver, es importante que conozca bien a toda la familia, que nos conozca a todos. Ya, no veo por qué te molestas.
No, no es que me moleste, es que... Tú lo dijiste, es una cena familiar.
Sí, y necesito que bárbara y renato se empiecen a llevar bien. ¿qué mejor ocasión que esta?
Ya, ya, ya. Porfirio.
Ya, ya, mujer, no, no me regañes. No te estoy regañando.
Está bien. Vamos abajo, ándale.
Bueno, ahorita te alcanzo, voy a acabar de arreglarme. Pero si ya estás guapísima.
Porfirio. Está bien.
Como tú quieras. Te espero abajo.
No me tardo. Ya.
¿qué vas a hacer con renato? Ay, paloma.
Renato, el padre emiliano. ¿qué tal?
Encantado, padre. Un placer.
Ella es maría, hija de chelo. María.
Renato y yo nos conocemos, va a la cantina donde canto. Bueno, tengo que admitir que esta noche pensé que tendría que darte por perdido.
Usted dijo que era una orden y aquí estoy. Ah, pues si viniste a la fuerza, la puerta está muy ancha y puedes irte.
Bárbara. Sí, así lo tomé.
Tienes manchada la chamara un poco de, creo que es tierra. Ah.
Estuve con los jornaleros, es tierra. ¿algún problema?
No, no, todo bien. Escuché por porfirio que me dijo que lograste un muy buen acuerdo con ellos y que lograste que todo saliera muy bien.
Sí, todo está en calma. Les mandé puerco asado, tamales, carnitas a nombre del patrón y están muy agradecidos con usted.
Gracias. Qué manera de comprar a la gente.
¿te parece? Sí, solo te faltó decir voten por mí.
Salud. Salud.
Claro que sabía que paloma es una mujer casada. Imagínate, se casó con un hombre 20 años mayor que ella cuando era muy jovencita.
A ver, rosa, la edad solamente es un número, lo sabes. Ella se la ha pasado encerrada.
Estoy segura que nunca estuvo enamorada. ¿y qué tiene de malo que se divirtiera un poco?
Rosa, pero tú y ella debieron de ser claras desde un inicio. ¿te imaginas si hubiera pasado algo entre ellos?
Pero no pasó nada. Rosa, paloma no es esposa de cualquier hombre.
Es esposa de don porfirio y don porfirio es amigo de mi papá y con él hacemos negocios desde hace mucho tiempo. Bárbara, estás siendo injusta con renato.
Papá, tú sabes perfectamente que no me gusta que compren a la gente con dinero. A los jornaleros se les deben varios meses de pago por su trabajo.
Emiliano yo confirmo eso, he estado escuchando una y otra vez la misma queja. Bárbara sí, pero mi papá está muy mal y no es como que no se les vaya a pagar.
Bueno, es que a veces los trabajadores no saben que los patrones también la sufren. Renato hizo lo correcto y estoy muy agradecido con él.
No tiene nada que agradecerme. Lo cierto es que hoy es un día clave.
Apenas me están conociendo y suponen que su padre quiere que se involucre en la empresa familiar. Al contrario de mi hija, yo te felicito.
Lo que menos quiero es incomodarla a usted y a su hija. No, no, rara vez digo lo que pienso.
Y a mí me encanta cuando opinas, mamá. Mi marido es el que se empeñó en que estuvieras con nosotros esta noche.
Así es que te lo voy a decir de una vez. En un solo día lograste que los jornaleros estuvieran contentos, que siguieran trabajando con nosotros.
Así es que muchas gracias. Perdón, pero la cena ya está servida.
Buenísimo. Qué padre.
Bueno, vamos a cenar, por favor. Yo creo que vas a ver qué rico lo que hizo chelito.
Si la lela te viera así, se te lanzaría encima a comerte a besos, ¿eh? Si te vas a despedir no me digas nada, que es mejor así da la media vuelta que yo haré de cuenta que nunca llegamos aquí si vas a decir adiós no lo hagas, amor que no soy tan fuerte no tengo esa suerte por eso te pido un favor miénteme un poco miénteme un poco di que no es cierto di que no es cierto o quítame vida la misma vida y déjame muerto música quítame vida la misma vida y déjame muerto que yo ya estoy muerto música por dentro ay, gracias, manuela.
De nada. Mira, m'hija, tortitas de chicharrón, pa que no digas que no te consiento.
Chelito, mis favoritas, pero, híjole, ando a dieta. Ay, no, a mí las gorditas me matan.
Bueno, está bien, una, una nada más. A quién salí.
Gracias, chelito. A ver, renato, no te nos quedes viendo y, por favor, sírvete.
Sí. ¿y tú, ma?
¿no quieres comer? ¿te sientes mal?
No, ¿por qué? Bueno, pásale las gorditas a renato, que se ve que se muere de hambre.
Resuella ay, perdón. Ay, jesús, no se preocupe, señora.
Yo me hago cargo agua bendita. Ríe resuella ahí está, ahí está el anillo.
¿hay que mandarlo a ajustar de nuevo? No, no, no, solo se me cayó.
¿y tú, renato, de dónde conoces a mi mamá? Paloma no, no me conoce.
De ningún lado. Porfirio no, renato, por primera vez, nos conoce a todos aquí.
¿y tú de dónde lo conoces? Es la mano derecha de mi amigo gustavo rodríguez, y que me lo recomendó porque es experto y conoce absolutamente todo sobre el proceso de recolección y venta del azúcar.
Además, es ingeniero agrónomo. Ah, mira, qué bien.
Oye, maría, ¿y tú crees que renato ayude aquí bien en la hacienda? ¿yo?
Pues sí, porque el suso dicho no dice ni pío. Modernizando la producción, sin descuidar a los trabajadores que son los responsables de la siembra y cosecha de la caña.
Ok. ¿y siempre eres así de serio o solo con las personas que no conoces?
Soy de pocas palabras. Ay, perdón, estoy muy torpe.
Me voy a lavar las manos. Ándale, manuela, llévale al señor.
Pues conmigo nada es tranquilo, así que te me vas acostumbrando. Y bienvenido, ingeniero renato.
A ver. Salud, familia.
Salud, salud, salud. Vinito, ¿eh?
Ay, este calor. No es normal.
Esta situación es insoportable. No puedo estar cerca de él.
No puedo permitir que se me note lo que estoy sintiendo. Estas frías van a precio regular porque ya se acabó la happy hour.
No, ¿qué pasó, dalila? Apenas han pasado dos minutos desde que terminó la hora feliz.
Sí, pero aquí en la cantina de la dalila hay puntualidad inglesa, ¿verdad? Claro, lopecito, por cierto.
A ver, chisméame, ¿cómo va renato tirado en la hacienda cruz? Ay, pues fíjate que a mí el ingeniero me sorprendió, pero para bien.
Porque los jornaleros ahí querían armar un alboroto que pobló de unos pagos, pero él habló con ellos y muy bien, la verdad. Pues no me esperaba menos de renato.
Él tiene su carácter, pero convence a la gente cuando quiere. Bueno, yo donde tengo mis dudas es porque es protegido el gustavo rodríguez y ya sabemos que ese señor es bien transa.
No, no, no te equivoques. Ellos dos son muy diferentes.
Y deja de andar inventando chismes, lopecito. Que aparte renato ahora es tu patrón.
No, pues ¿ahora qué, dije mal o qué? No, fui yo.
Cuando le dije que apenas hace dos minutos había terminado la hora feliz. No, pues sí.
Lopecito. Gracias por la invitación, don porfirio.
Espero que mi hija no te haya incomodado con sus cosas. Ay, papá, dile como a todos que conmigo nada es tranquilo.
Igual ya me irás conociendo, ingeniero renato. Bienvenido.
No se preocupe, don porfirio, la gente de la ciudad es distinta. Aquí somos más sencillos y eso no le hace daño a nadie.
Señorita, ya lo verá. Cada quien encuentra su lugar.
Bienvenida. Hice un sándwich bien nutritivo, ¿eh, m'hija?
Pa que aprendas harto y no pases hambre. Ándale, mi amor.
Tu manzanita y le llevas un cuerno a tu amiga ramona, ¿eh? Gracias, chelo.
Qué bien tragona, le dices que es de mi parte. Ándale, m'hija.
A ver, ahí está. Ándale, aprende harto, ¿eh?
Que seas la primera del salón. Hola, padrecito.
Lupita. Nos vemos, chelo.
Ándale. Ya, hermano.
Hermana. Oye, lo que estás haciendo por lupita de verdad es muy noble, chelo, ¿eh?
No cualquiera se hace cargo de una niña que no es su hija. Donde comen dos, comen seis.
Mira, llegas a la mera hora. Justo.
Yo sabía que el profe no iba a poder educar a su propia hija. Pues con el dolor tan grande, ¿no?
Que tenía por la muerte de su mujer. Sí.
¿qué quieres? ¿café?
¿chocolate? Sí, porfa, café.
Cafecito. Está recién hecho.
Ahorita te lo traigo. Gracias.
Sus nervios de anoche no eran normales. Es bárbara la que me pone así.
Ay, barbarita. Siempre igual.
Con sus provocaciones. Tienes que hablar con ella.
¿y yo por qué? La ciudad solo le refinó lo caprichosa.
Ah, trató muy mal a renato. Te dije que era una reunión familiar.
Que él no tenía por qué estar aquí con nosotros. A ti no te gustó que viniera, renato.
Y yo tengo una intuición. ¿qué intuición?
Cuando yo falte... Renato será la única persona capaz de levantar esta hacienda.
Y siento lo mismo con bárbara. Pues tienes que escoger a alguno de los dos, ¿no?
No, mi intuición me dice que tienen que ser los dos juntos. Eres muy hermoso.
Tú y yo nos vamos a llevar muy bien. ¿vas a montar ese potro?
Ten cuidado porque es bastante mañoso. ¿tienes miedo de que lo cabalgue mejor que tú?
No, precisamente, señorita. Yo creo que es la primera vez que conoces a una mujer que no se deja intimidar tan fácil.
Yo no necesito consejos de nadie, mucho menos de alguien que se cree dueño de mi hacienda. ¿qué estás esperando?
¿no tienes cosas que hacer? Ándale, vámonos!
¿no crees que es un error poner a tu hija a trabajar con ese hombre? ¿por qué?
Pues porque son como el agua y el aceite. No se van a llevar bien nunca.
Con tu ayuda lo harán. Paloma, cuando yo falte, quiero que mi hija se haga cargo de la hacienda.
Y no lo va a lograr sin renato. Es donde tú eres la persona más importante.
A ver, no te estoy entendiendo. ¿qué me estás queriendo decir?
Tú debes lograr que ellos estén juntos y se entiendan. Espera, emiliano.
No, yo lo puedo hacer. Porfirio me contó lo de su enfermedad y me dijo que no le queda mucho tiempo de vida.
Yo todos los días le prendo una veladora a la virgencita para pedirle por su salud. Sí.
¿paloma y bárbara están al tanto? ¡ay, yo lo hago!
Sí. Paloma ya lo sabe, pero creo que no lo acepta y barbarita todavía no sabe la gravedad de la enfermedad de su padre.
Trabajador bueno, entonces, ¿qué quiere que haga? Que le digas al claudio que deje de hacerse guaje igual que tú.
Que te la pases nomás con el cigarro. Ingeniero, qué bueno que vino.
Ahí te la encargo. Sí, ingeniero.
¿qué hace la señorita bárbara montando al trueno? Le advertí que era un potro joven y mañoso, pero no me escuchó.
Es que la niña no es muy de seguir consejos. Es atrevida.
No se parece nada a su madre. No, es fuerte y obstinada, como era desde chiquita, como su papá.
¿y barbie? Ay, madrugó.
Se fue a cabalgar. Ay, qué bueno.
Sí me acuerdo que desde chiquita le encantaba ir a montar a caballo. Y lo hace rebién, la condenada, ¿eh?
No, sí, si es buenísima montando, pero... Ay, chelo, a leguas se le nota que es una niña de ciudad.
¿y hora? ¿por qué dices eso?
Pues que no viste ayer, ¿no te diste cuenta? Se la pasó agrediendo al nuevo administrador.
No, si mi hija es de armas tomar. Renato es un hombre de campo y ella una princesita de ciudad.
Y porfirio quiere que trabajen juntos. Jesús bendito, que dios nos agarre confesados.
¡no! ¡no!
¡trueno, trueno, trueno, trueno, calmado! Resuella ¡no!
Detente, detente, tranquilo, tranquilo. Relincha grita gime ¡ayúdenme, por favor!
Gime ¡ayuda! A ver, muchachos, acérquense, que llegó el pago.
Vengan. Trabajador ¡por fin!
Cuentas claras, amistades largas. Bárbara ¡auxilio ¡a ver, silencio!
Bárbara ¡por favor, ayúdenme! ¡es la señorita bárbara, ingeniero!
A ver, quédate a cargo. Voy a ver qué pasa.
Vamos. La habrá tirado el caballo.
Bárbara ¡ayuda! ¡por favor, ayúdenme!
Gime ¡auxilio! ¡bárbara!
Oh. ¡bárbara!
¡auxilio! ¡bárbara!
¡renato, por favor, ayúdame! ¡no me quiero morir, por favor!
Tranquila, ya estoy aquí. Dame tu mano.
Vamos, despacio. Ahí está.
Bárbara grita gimen ¡bárbara! ¡bárbara!
¿dónde estás? ¿por qué te acercaste tanto al barranco con el caballo?
Pudiste haber muerto. ¿en qué estabas pensando?
Se echó a correr, empezó a dar vueltas y me tiró. Te advertí que era un potro mañoso.
Gracias por ayudarme. Pero yo me puedo arreglar yo solita.
Ah, ¿sí? Pues no parece.
Ya no soy una niña chiquita. Ándale, ve a lo tuyo.
No necesito tu protección. ¿segura?
Vamos, gino. Me contaron que hubo problemas con los jornaleros.
Ah, sí, sí, me contó renato. Pero lo solucionó, ¿eh?
Me imagino que porfirio debe estar muy agradecido con renato. Me imagino.
Oye, pa, y si porfirio es tu amigo y también es nuestro principal proveedor desde hace años, ¿por qué es que nunca viene por acá? Pues no sé, a lo mejor porque no le gusta, porque siempre está entretenido allá en su cañaveral, lo cuida muchísimo.
Y mira, mientras a nosotros no nos falle con los compromisos que tiene, todo está perfecto. Bueno.
Me imagino que tú debes de conocer a su familia, ¿no? Sí, sé que tiene a su esposa y que tiene una hija en la ciudad.
Bueno, ¿y a ti qué te importa? ¿por qué tanto interés en la familia?
No, no, no, simplemente curiosidad. Pues ponte a trabajar.
Ok, me pongo a trabajar. Ah, hola, paulita.
Pasa, pasa. Cafecito con cuidado.
Pasa, adelante. ¿te gustaron los regalitos que te mandé?
¿rosa? ¿georgina?
¡qué milagro! ¡qué gusto volver a verte!
Lo mismo digo, querida. Pero ¿qué te trae por acá?
Pasé a ver a luis ernesto. Ay, me encanta la idea.
¿te digo algo? Tú siempre has sido la candidata ideal para casarte con mi hijo.
Ese ha sido siempre mi sueño. Ay, bueno, pues ya va siendo hora de que nuestro sueño se convierta en realidad, ¿no crees?
Yo te voy a ayudar. Pero pásale, pásale, por favor.
Bienvenida. Menos mal llegaste a tiempo para salvar a la señorita.
Administrar la hacienda no me preocupa, pero no vine para cuidar una niña mimada de la ciudad que encima cree sabérselas todas. Híjoles, es que la mera verdad la niña sí llegó un poquito a la defensiva.
Voy a hablar con don porfirio. Porfirio hija.
¿qué te pasó? ¿estás bien?
Una caída en el caballo, pero no es nada grave, papá. Te lo juro, estoy bien.
Eres una buena jinete, pero llevas tiempo alejada de la hacienda. No te preocupes, no va a volver a pasar, te lo prometo.
Vete a bañar y luego bajas. Tenemos asuntos pendientes que arreglar.
Necesito que entiendas... Lo que requiero de ti.
Renato. Paloma.
¿qué haces aquí? Música cuando el destino te encuentra eso no es casualidad el amor se vuelve realidad historia escrita en el tiempo que se vuelve tu verdad sin final nunca nada ya será igual