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Ay, mi amor, ¿tan chiquito y trabajando? ¿dónde están tus papás?
No tengo. Ay, dios mío.
Mira, para que te comas algo. ¡echa pa acá!
¿qué me ves? Esa es mi comisión porque estás en mi calle.
¿entendiste? A partir de ahora, tú trabajarás para mí.
¿qué? ¿qué me ves?
¿te gusta? Si quieres uno, vas a tener que ganártelo.
Ahora sí te lo ganaste, escuincle. Mírate nomás, de un miserable bolero, a miembro de los alacranes.
Señor, ¿me puede dar algo, por favor? De verdad, muchas gracias.
¡renato! ¿cuántas veces te he dicho que no somos limosneros?
¡los alacranes no somos limosneros! Los alacranes somos los hijos del pueblo.
Somos los dueños del miedo. Que tiemble la noche si nos nombran.
Quítenle la camisa. A ver si así te queda claro, carnalito.
Eres igual de rata que todos nosotros. Cuñado, se te olvidaron los papeles en la camioneta.
A eso ibas, ¿no? No, luis ernesto se quedó dormido.
No, ya te los llevo. Yo te los llevo.
No, no, ahí voy. Espérame.
Es un momento. Bye .
Ay, cuñadito, cuñadito. Ay vidales, fíjate qué coches no tienen seguro.
Gritas, chiflas si vienen los azules. Renato, jálate conmigo.
Mira, mira nada más. Mira.
Es el premio mayor, papá. ¡súbete!
Fíjate si no hay joyas, si no hay dinero. Pero pélale.
¿dónde están las llaves? Revisa bien esa cajuelita.
No hay nada. ¡papá, papá, ayúdame!
¡no me dejes solo! Este es el premio mayor.
Vamos a secuestrarlo y pedimos una lanota. ¿qué le vas a hacer qué?
¡espérate, solo es un niño! ¡auxilio!
Tranquilo, tranquilo, tranquilo, ya. Tranquilo.
Órale, escuincle, órale, escuincle! Órale!
¡cállate! ¡cállate!
¡cállate! ¡que no digas nada!
¡que te calles! ¡déjalo!
Oye, ¿qué te pasa, renato? ¿qué te pasa?
¿qué te pasa? Es un niño.
¿y qué que sea un niño? ¡la policía, policía!
Órale, ponte allá, ponte, allá. ¡auxilio, auxilio!
¡ayuda, policía! ¡cállate, que te va a ir pero!
¡ayuda! ¡ayuda!
¿a dónde vas? ¡déjalo!
¿qué te pasa, renato? ¿qué te está pasando?
¡ya! ¡suelta el arma, suelta el arma!
¡ninguno se mueva! ¿qué te pasa, renato?
¡eres un maldito traicionero! Pero eres un alacrán, y eso es lo que siempre vas a ser, un alacrán, un maldito alacrán.
Quiero que el maldito de la trenza esa que le apuntó y le pegó a mi hijo se pudra en la cárcel y tú te vas a encargar de eso. Cuente con eso.
¿dónde está el muchacho que le salvó la vida a mi hijo? En la enfermería.
¿puedo pasar a verlo? Adelante.
Ahorita vengo, mijo. Sí.
Por ser menor de edad será juzgado y en su caso enviado de inmediato al centro correccional de menores. Dime una cosa, muchacho.
Si tú perteneces a la banda, ¿por qué los traicionaste? ¿por qué le salvaste la vida a mi hijo?
¿y tus papás y tu familia? No tengo.
Estoy solo. ¿viste sus ojos?
¿viste cómo no bajó la mirada? ¿viste cómo defendió a mi hijo en el video?
Espérate, cuñado. ¿qué estás pensando?
Ese es mi cuento, cuñado. Mira, renato, esa es mi hacienda donde vas a vivir.
Y me vas a tener que estar muy agradecido por haberte sacado de la basura de donde te saqué. ¿sí oíste?
Renato, contesta. Sí.
Mamá, mamá. Luis ernesto, mi amor, ¿cómo te fue?
¿qué te pasó? ¿estás bien, mi amor?
Sí, mami. ¿gustavo, qué le pasó a nuestro hijo?
Nada, nada, mujer. Está bien.
¿cómo que está bien? Si lo estoy viendo con la luis ernesto, ve adentro a que te curen.
Ándale, que te den algo de comer, hijo. Y que te bañen.
¿y este chamaco? Se llama renato.
Es un niño de la calle. Lo traje a vivir aquí con nosotros a la hacienda porque le salvó la vida a tu hijo.
¿cómo que a vivir con nosotros? Sí, aquí.
¿te volviste loco? Ya, hombre, mujer.
Y tú te sacaste la lotería, ¿eh? Dale gracias a dios de lo que hiciste.
Valió mucho la pena. Quítate la camiseta.
¡quítatela, hombre! ¡quítatela, pues!
Ve a comprarle ropa de esta medida. Luego hablamos, hermana.
¿y pretendes que este mugroso duerma en nuestra casa? Ay, mujer, por dios, no me discutas todo, caramba.
Va a vivir con nosotros allá, pero con los jornaleros. Ya.
Y tú, vas a tener casa. Vas a tener comida.
Voy a hacer que tengas una familia y también escuela, si te portas bien y haces todo lo que yo te digo. ¿entendido?
Se dice sí, señor. Sí, señor.
Espera aquí. Vamos.
¿cómo se te ocurre? Ya, por dios, mujer, como si no supiera lo que hago.
Pero ¿te volviste loco? Vas a ver lo que hago con este muchacho, le salvó la vida a prepárame al duque.
Sí, señor. Damas y caballeros, gente bonita, les damos la más cordial de las bienvenidas a las cruces en esta feria anual que año con año enaltece y llena al más mexicano de los deportes.
Gracias por estar con nosotros. Elegantemente ataviadas del traje nacional a escaramuza, charra los rosales.
Y así cabalgando, valor y expresa gallardía. A los charros del rancho el gitano.
Hoy nos engalanan. Y aquí el charro que viene a toda velocidad.
Hermosos los corceles, hermosos los caballos. Vemos estas ocho amazonas ejecutando sus bonitos cruces.
Vemos a renato listo para ejecutar su faena. Mi carnal va a ganar porque es el mero mero para la arriadas.
Y allí está renato ejecutando su amarre de una extraordinaria manera. Viene a toda carrera a los lomos de su yegua y realizando extraordinaria punta.
El charro nos demuestra la buena rienda de su cabalgadura y el buen binomio que hacen juntos. ¡vamos renato!
¡venga carnal, tú puedes con todo! Se enfila desde el esquinero a toda velocidad.
¡extraordinaria punta de renato! Querido público, con esto cerramos nuestra competencia.
Vamos al paso de la muerte. Una de las suertes más peligrosas y riesgosas de la charrería.
A ese canijo y a mí nos une algo más fuerte que el apellido en la sangre. ¡venga!
Si renato realiza el paso de la muerte, se podría coronar nuevamente como campeón indiscutible de charro completo. ¡y otra vez lo consiguió!
¡venga! Dama y caballeros, el ganador por cuarto año consecutivo.
¡renato tirado! De manera consecutiva, por cuarto año.
¡felicidades, renato! ¡bien, carnal, bien!
Bueno, voy a por unas cervezas para festejar. ¿quieren algo?
Me traes una, ¿no? Vale.
Una de esas, porfa. Vale.
¡buen baile, guapo! Sí, ¿y?
¡te va a encantar! Sí.
No puede ser. ¿qué?
¿quién? Ahí está.
Allí está luis, luis ernesto, el que me gusta desde la secundaria. Ven, acompáñame.
¡luis! ¡luis ernesto!
¿rosa? ¿cómo estás?
¡muy bien! ¡qué gusto verte!
¡qué, qué guapota! Muchas gracias.
Y tú igual de guapo. Te presento a paloma.
Un gusto, un gusto. Luis ernesto.
Conocí a paloma en la iglesia. Las dos le ayudamos al padre emiliano.
Ok. Sí.
Bueno, pues yo los voy a dejar a que platiquen, para que se pongan al día. ¿sí?
Voy a dar una vuelta. Bueno, te veo en las gradas.
Sí. ¿y qué haces aquí?
Sí, pues estaba aquí esperando las cervezas, pero hay un colononón. Ven, acompáñame a ver a renato.
¿renato está aquí? Sí, él ganó la charreada.
¡vamos! Ya sabes cómo es mi carnal.
Es buenazo para las charreadas él. Bueno, me da mucho gusto que siempre apoyes a renato, pero háblame de ti.
Bueno, pues ¿qué te cuento? O sea, pues sigo en la empresa de mi papá y hasta ahí, la verdad.
Bueno, aunque lo tuyo, lo tuyo son los caballos pura sangre. Sí, pues, pero haz entender a mi papá.
¿cómo le hacemos entender? Vamos con renato.
Vente. Vamos.
¡cuidado! ¡cuidado!
Niña, espérate. Es peligrosísimo que entres ahí.
¡cuidado! ¡cuidado!
¡ah, cuidado! ¿estás bien?
¡paloma! ¡aylén!
¡aylén! ¡paloma!
¡paloma! ¿estás bien?
¿estás bien? Rosa.
¿se conocen? Sí, sí, es mi amiga.
¿qué pasó? Se metieron al ruedo y un caballo desbocado casi las embiste.
Lo que pasa es que vi que la niña entraba sola. Y pensé que puede ser peligroso, porque aquí siempre es peligroso.
Y qué bueno que entré. Bueno, lo bueno es que ya no pasó mayores, ¿no están de acuerdo?
Sí. Sí, qué susto.
Pues, se me ocurre una idea. Igual podemos ir al baile esta noche los cuatro, ¿no?
Para festejar que se conocieron y que estás bien, paloma. ¿qué tal, manchas?
Sí que somos suertudos, ¿eh? Gracias a esa yegua que se desbocó, conocimos a esa mujer tan guapa.
Estabas bien pálida. Pero ahorita ya te veo media ruborizada.
Qué cosas dices. ¿qué tal renato?
¿qué? Bueno, espero que no te haya importado que quedáramos de vernos con mis amigos.
Mira, la verdad pues la verdad es que renato te salvó la vida. ¿y sabes qué?
Va a ser bueno verlo, porque hay como demasiado misterio alrededor de ese hombre. ¿ah, sí?
Sí. Un día de la nada apareció en la hacienda rodríguez.
¿la hacienda rodríguez? Sí, la de georgina y gustavo rodríguez.
Ah ¿los conoces? Solo a gustavo.
Pues sí, estuvo trabajando toda la vida para él e incluso le pagó sus estudios. ¿ah, sí?
Ajá. Bueno, ya.
Ya nos tenemos que ir que se nos va a hacer bien tarde, vámonos al hotel a arreglarnos. Vamos.
¡ponernos guapas! Ahora espero que no vuelvas a rogarme pues yo ya estoy muy bien así que lo bueno se lleve a lo malo ya no quiero que regreses aquí dime cuánto te costó olvidarme te aseguro que ni dos días te duró para mí estoy segura, serán años pues yo sí te amé hasta el final hasta el final hola, hola, hola.
Fíjate que te estaba viendo y una muñeca como tú no puede andar por ahí solita, deshidratada. A menos que sea de amor por mí.
¿quieres una chela? Mira, no me dijeron que el payaso de la feria ya había terminado su show.
No me avisaron. No me digas eso, por favor.
Es que yo, mira, yo ya me vi. Tú tan guapa, yo ¿qué tal si fuéramos pareja?
¡brincos diera! No, espérame, espérame.
Me llamo luis ernesto. ¿tú cómo te llamas?
Y yo la mujer que va a romperte la cabezota si no me dejas no, espérame. ¡ay!
¡paloma! ¿ya estás lista?
Ay, apúrate que se nos va a hacer bien tarde. Este ¡ay!
Pero qué linda te ves. No sé si deba ir.
Tú conoces a estos hombres, pero yo no. Entonces, yo creo que mejor me voy a quedar.
Paloma, a ver. Una vez en tu vida, permítete vivir aunque sea un poco.
¿qué tiene de malo salir con unos amigos míos? Entiendo que a tu edad te den ganas de salir, pero para mí ya no están estas cosas.
Entiendo que la diferencia de edad es mucha, pero somos amigas y nunca hemos salido a divertirnos. Date esa oportunidad, paloma.
Luis, vamos. Vamos a bailar, ándale, ándale.
No, rosa, no quiero bailar. Como estábamos en secundaria.
Vamos, pues. Ándale.
¿ya pasó el susto de esta tarde? Sí.
Gracias. Te confieso que estuve hablando con mi caballo.
Le decía que gracias a la yegua que se desbocó, tuve la suerte de conocerte. Soy muy afortunado.
¿y siempre eres así de callada? Esta canción es muy bonita.
Sí. ¿me concedes esta pieza?
De cerca tu mirada que prometió cumplir mis sueños pero todo se derrumbó todo se volvió a ir ruega a dios ¿qué escondes detrás de esa mirada? Nada.
¿sabías que los ojos son la ventana del alma? A ver, déjame.
Me gustaría saber qué guardas. No vuelvas más podamos intentar ¿paloma?
Me hiciste daño no vuelvas más paloma, ¿por qué haces la maleta? Nos vamos hasta mañana.
Pero yo ya no me puedo esperar a mañana. Me tengo que ir ahorita a mismo.
¿por qué? ¿qué pasó?
¿te hablaron de la hacienda? ¿estás bien?
No, no, no. Todo está bien en la hacienda.
Soy yo. Es algo que me pasa y que no puedo controlar.
¿pasó algo con renato? Ayer te veías muy nerviosa y no dejabas de verlo.
Y lo sigo viendo. Es que no me lo puedo sacar de la cabeza desde ayer.
Bueno, con mayor razón. Entonces, no te vayas.
Hoy lo vas a volver a ver. Yo no puedo volver a verlo.
Porque sería capaz de olvidarme de mi hombre, olvidarme de todo. Dejar la vida que tengo.
A ver, paloma, tranquila. Yo sé que nunca antes habías experimentado esto.
Pero es totalmente normal sentirse atraída por alguien. Es que no entiendes.
Es como si mi cuerpo ya no me perteneciera. Como si estuviera adentro a una mujer que no soy yo.
Y esa mujer es capaz de hacer cualquier locura. Esa mujer eres tú, paloma.
Si vuelvo a estar cerca de renato, me voy a olvidar de todo. Y me voy a perder en él y no puedo.
Te gustó la amiga de rosa, ¿verdad? Tiene algo que nadie más ve.
A ver, carnal. Bárajamela un poquito más despacio, ¿te parece?
Tiene como un mundo oculto. Un mundo que nadie ha tocado y me interesaría conocer.
Hola, muchachos. Hola, rosa.
¿y paloma? No viene.
Se le presentó una urgencia y tuvo que regresarse. Mmm sí.
¿nos vamos, luis? Vámonos.
Que bien te ves. Gracias.
¿sobrina? ¡paloma!
Tía. ¡pues, no regresabas hasta mañana!
Pues sí, pero preferí regresarme hoy. ¿por qué?
¿pasó algo? No, no, no, no.
Vi todo lo que tenía que ver en la feria y pues empecé a extrañar mi casa y mis plantas, mis flores. ¿por un par de días que te vas y ya te entró la nostalgia?
Pero si estabas bien contenta de que te ibas con tu amiga a la feria. Pues sí, tía, pero, a veces basta un solo día para darte cuenta de todo lo que te has perdido en la vida.
Y duele. Paloma duele.
¿qué dices? No entiendo nada de lo que estás diciendo.
Ay, tía, no me hagas caso. ¿pasó algo?
No, nada. Si estás bien rarita.
Todo bien, de verdad. ¿y rosa?
¿se regresó contigo? No, rosa decidió quedarse.
¿y porfirio dónde está? En el despacho, con tu tío emiliano.
Ay, qué bueno. No sabes las ganas que tengo de verlos.
¿te puedo encargar mi maleta? Muchas gracias por venir hasta acá, emiliano.
Y, bueno, paloma, todavía no está enterada de lo que te acabo de decir. No se lo he dicho.
Ok. Pues, cuenta conmigo para lo que necesites.
Porfirio. Ah, paloma.
¿qué haces aquí? Regresabas mañana.
Sí, pero no sé. De repente me dieron como ganas de volver.
Me dio miedo. ¿miedo de qué?
La feria. Había mucha gente.
Mucho bullicio. Me dieron nervios.
Fue demasiado para mí. Pero si estás en la flor de su vida.
Todavía te sobra fuerza y juventud. Bueno, pero a mí me pasa lo mismo, me dan miedo las multitudes también, ¿eh?
¿ves? Es de familia.
Bueno, luego platicamos si quieren. ¿pasas por la iglesia?
Claro. Vale.
Dios los bendiga. Igual.
Gracias. ¿qué?
Hoy en la mañana vino el joyero. Y me trajo tu anillo de bodas.
Ya lo arregló. Sigues tan hermosa como el día en que nos casamos.
Eras una jovencita y te temblaba la mano como ahora. ¿qué?
¿qué pasa? Pensé que te iba a dar alegría por ponértelo de nuevo.
Sí, claro, claro. Me da mucho gusto.
¿segura? Sabes que en el fondo sigo siendo esa jovencita que llegó a esta hacienda llena de ilusiones y de sueños a ser feliz.
Ustedes saben que desde que llegué a esta hacienda he sido raíces, he sido tallo, pero jamás he florecido. De repente, me nació una flor y esa flor se llama renato.
Pero jamás voy a volver a florecer. Siempre voy a ser la mujer de un solo hombre, al que nunca amé.
¡ay, mija, ya llegaste! ¡qué descanso, bendito sea dios!
Desde anoche, ma. Pero te fuiste a la hacienda cruz antes de que despertara.
¡ay, mira nomás! Oye, cenamos temprano, ¿no?
Es que tengo chamba en la cantina de dalila. Ah, está bueno.
¿y de casualidad la viste a tu prima paloma allá en la feria? Fíjate que se fue con una amiga de la iglesia.
Y regresó bien rara. No has comido nada, palomita.
Has estado muy rara desde que regresaste. ¿seguro no te pasó nada malo en la feria?
Tienes razón. Sí.
Me pasó algo terrible. Lo sabía.
Por eso me regresé antes. ¿alguien te hizo algo?
No, no, no. Me lo hice yo misma.
Es que no pude controlar la tentación. ¿me vas a decir que comiste de más otra vez?
¿vas a seguir con lo mismo, palomita? Tú siempre has sido una mujer hermosa para mí.
Tú lo has dicho, para ti. Eres el único hombre que me ha visto.
¿te hace falta que otros hombres te digan lo hermosa que eres? No, no.
No me refiero a eso. Siempre te agradeceré que hayas aceptado ser mi esposa, palomita.
Eso he sido siempre. Tu esposa.
Y lo voy a seguir siendo. Ya, mamá.
Olvídate si le pasa algo a paloma. Ella es así, melancólica.
Todavía me siento culpable por aquel día en el que me acompañó a la hacienda cruz... Para porfirio ver a paloma.
Fue como para un moribundo recibir una bocanada de aire. Ella aceptó casarse con él.
No, mija. Yo la obligué.
Ella no se quería casar. Es que estábamos tan pobres.
A veces no teníamos ni pa comer. Por eso la obligué a casarse con porfirio, porque era la única salida para las tres.
Ya sé, ma. Le lleva 20 años a paloma.
Y a estas alturas, más que un matrimonio, son como amigos. Se sintió tan real.
Paloma, ¿qué te está haciendo ese hombre? Te estás volviendo loca.
¿mi collar? ¿dónde se me cayó?
Con sombrero en mano y emoción las penas afuera de la puerta ¿qué onda, morra? ¿a qué hora sales, mija?
Quiero ver qué otros talentos tienes, mamita. ¿quieres callarte?
¿qué? ¿qué?
¿por qué si ella canta y yo no? Porque lo digo yo.
Ahora lárgate, si no quieres que te lo entierre en el cuello. Ya, hombre, ya, ya.
Vámonos. Síguele, maría.
Y disfruten. Que hay música, chupe y un necio menos.
Ay, dalila, tú tienes los pantalones más puestos que varios vatos que conozco. Pues tú sabes muy bien lo buena mujer que soy.
¿y ese collar? ¿qué?
¿alguna de tus viejas se le cayó en tu cama? Brincos diera.
Uy. Como que esa yegua se te escapó antes de que la montaras, ¿no?
Sigues muy nerviosa, palomita. Porfirio, es que fue un sueño horrible.
¿una pesadilla? Pues sí, algo como eso.
¿como qué? Pues como...
Como... Porfirio, esto no te va a gustar.
¿por qué? Porque fue algo muy raro.
Mi cuerpo no lo podía controlar. Y como que no me dejaba acercarme a ti.
Me pasaba llorando y llorando. Basta, basta.
Basta. Es increíble.
Pero llevamos tantos años juntos que, que lo entiendo. ¿lo entiendes?
Yo he hecho un esfuerzo para que no lo notaras. Pero la conexión que hay entre nosotros es tan fuerte.
El presagio que sentiste en la feria, que ahora no te deja dormir... Es que me estoy muriendo, palomita.
¿cómo? Ayer vino el doctor a traerme los resultados.
Necesito que busques a bárbara. Y traigas a nuestra hija de regreso.
El cáncer que había superado se extendió a mi páncreas. Y tengo los días contados, palomita.
Bárbara, córrele. Ya nos tenemos que ir.
Ay, brenda, no voy a poder ir. Mi mamá me habló y me dijo que iba a venir para acá.
Qué raro. Tu mamá nunca había venido.
Si eras tú la que siempre iba a la hacienda a visitarlos. Ya sé, está muy raro.
Sobre todo que venga de un día para otro. Quiero que lo último que vean mis ojos en esta vida sean mis cañaverales.
Porfirio, no sé qué decirte. Pero tú cuentas conmigo para lo que sea, ¿eh?
Gracias, gustavo. Yo siempre he sabido que puedo contar contigo.
Confiar en ti. Y además, eres el dueño de la empresa azucarera más importante de la región.
Mira quién lo dice. Y tú tienes la hacienda de caña de azúcar más grande de toda la región.
Hemos hecho buena mancuerna. Sí.
Te admiro y te respeto mucho. Es más, te considero mi amigo.
Somos amigos. Tú sabes que somos amigos.
Y la verdad me da pena preguntarte lo que te voy a preguntar, pero... ¿qué piensas hacer con la hacienda?
Pues ese legado que le voy a dejar a mi familia. Tú no la conoces, pero bárbara, mi hija, yo sé que es capaz de seguir adelante con todo esto.
Bárbara. ¿así se llama tu hija?
¿y qué puedo hacer por ti, amigo? Ayudarme a conseguir un administrador que me eche la mano con la hacienda.
Pues, creo que tengo a la gente idónea. Hola, renato.
Hola. Perdón por la tardanza, pero el comprador quiso hacer algunos cambios en la cláusula del contrato.
¿es más importante un comprador que nosotros? Te recuerdo que si eres alguien es gracias a mi marido.
Disculpe, señora georgina. Era importante para la empresa.
Sí, ma, relájate un poco. Entonces, lo conseguiste.
Sí, samuel. Los bancos nos van a comprar azúcar refinada y estamos en tratos para venderles azúcar en cubos.
Bueno, pues si eso era todo lo que tenías que decir, puedes retirarte. Tengo que hablar con mi hermano.
Sí, renato, yo te acompaño, ¿vale? Y me cuentes todo cómo pasó.
No lo soporto. Se da aires de ejecutivo cuando es un don nadie.
No lo tolero del primer día que mi marido lo trajo nuestras vidas. Es bueno lo que hace.
Él es totalmente fiel a tu marido. Pero le quita fuerza a la relación de gustavo con mi hijo.
¿que no te das cuenta? Para nada, hermana.
Nadie compite con luis ernesto. Él lo heredará todo.
Quédate tranquila. ¡ay, mamá!
Qué bonito verte. No sabes cuánto los he extrañado.
Ha valido la pena, mi amor. Ve nada más, estás hermosa.
Y te has convertido en la mujer que yo hubiera querido ser. Independiente, libre...
Ay, mamá, ya, ya, ya. Mejor pásale, pásale.
Yo te ayudo, vente. Gracias.
Don porfirio, patrón. Lo estaba buscando desde hace rato.
¿para qué soy bueno? Nomás quería avisarle que ya está agrupada la caña cortada.
Hay que tomar muestra para determinar la calidad y pureza y poderla mandar al molino. Patrón, ¿está bien?
Lo veo un poquito cansado. Pues sí, sí estoy.
Últimamente no he estado encima de todo, pero ya pronto te voy a traer a alguien para que te ayude. Está bien, así entrégalo.
Cuñado. Porfirio se está muriendo.
Se está muriendo. Así que al fin vas a poder quedarte con su hacienda.
Claro, ahora lo que resta es nada más sabotear la hacienda desde adentro. Así le bajamos el precio y lo podemos comprar.
Ahora eso tienes al brian. Claro.
Porfirio confía en que su hija de méxico va a venir aquí a hacerse cargo de la hacienda. ¿no crees que eso pueda ser un obstáculo?
Bueno, si se vuelve un obstáculo, la sacamos de en medio. Y listo, porque nadie va a evitar que yo sea dueño del azúcar en toda esta región.
Cuñado, tú no sabes manejar un cañaveral. No empieces de pesimista.
Recuerda que para eso tengo a renato. Lo mandé a estudiar, es ingeniero agrónomo.
Él se va a hacer cargo. Ahorita, por lo pronto, voy a mandar a renato a trabajar con porfirio.
¿y tú confías en que él se va a prestar para que tú le quites el cañaveral a sus legítimos herederos? Pues, yo me hago cargo de él.
Tiene que ir a trabajar con porfirio. ¿en serio quieres que vaya a la hacienda?
Mamá, yo tengo una vida aquí, no me puedo ir tan fácil. Yo sé, hija, pero en este momento necesitamos que estés con nosotros.
¿está todo bien allá? Ay, perdóname.
Hola, amor. Hola, rodri.
¿cómo estás? Bien.
Ah, ya llegó tu mamá. Hola, paloma.
¿cómo estás? Yo soy rodrigo.
Hola. Mucho gusto.
Igualmente, mucho gusto. Por fin.
¿ya están listas? ¿las quiero llevar a cenar?
Te va a encantar el lugar. Delicioso.
Ok. Vámonos.
¿que me vaya de administrador a la hacienda cruz? Hago más falta aquí.
¿te estoy pidiendo tu opinión? No, pero yo aquí tengo muchas...
Mira, luis ernesto aquí va a hacer todo lo que sea necesario sin tu ayuda. ¿o estás poniendo en cuestión mi decisión?
No, no. Pero a veces no las entiendo.
Porfirio está muy enfermo. Necesita a un hombre de confianza que lo ayude y lo cuide.
¿quién mejor que tú? ¿y qué es exactamente lo que se espera de mí?
Que administres su hacienda. Porfirio, te presento a renato tirado.
Él es como si fuera mi hijo. Muchísimo gusto, don porfirio.
Un gusto. Es ingeniero agrónomo, es especialista en negocios y es mi director de ventas.
Eres un buen hombre. Por favor, pasen.
Gracias. Eh...
¿te molesta si te pongo a prueba un par de semanas para ver si estás a la altura de ser administrador de la hacienda cruz? Acepto el reto.
Gracias por aceptar. No, no me lo agradezca a mí.
Es a gustavo. Él me lo pidió y sabe que haría cualquier cosa por él.
Pues, qué bueno que llegamos temprano para que pudieras disfrutar la vista. Me encanta.
Qué bueno. Perdón, tengo que contestar, ¿eh?
No me tardo. No te preocupes.
Con permiso. Oye, ma, ¿qué piensas de rodrigo?
Hacen una pareja hermosa. ¿qué me querías decir antes de que llegara?
Ay, hija. Mira, quiero que regreses a la hacienda...
... Porque tu papá está muy enfermo.
Mira porfirio, estas son tus pastillas de la noche y estas son las nuevas que te acaba de agregar el doctor. ¿eh?
Estas dos rojitas. Ay, chelo.
Tú siempre al pendiente de todo. Yo no sería nada sin ti.
Ay, y sin mi sobrina paloma, que siempre he estado a tu lado para todo. Paloma es mi esposa amada y la madre de mi hija, pero lo cierto es que tú eres la mujer de esta casa.
Es que paloma estaba muy chiquita cuando se casó. Pues, era natural que yo la ayudara.
Los dos sabemos que paloma nunca ha querido tomar su lugar como señora de la casa y patrona de la hacienda cruz. Ah, ¿pero qué tal te mantiene la hacienda?
¿eh? ¡rechula!
Llena de flores y de color. Eso sí.
Paloma es una mujer romántica, soñadora. Y tú eres el hombre de su vida.
Ah, chelo. Eso no es así, ambos lo sabemos.
Una joven con sueños se casó con un hombre 20 años mayor que ella. Y ese hombre le cambió la vida.
Y de paso a maría y a mí también. Nosotras tenemos mucho que agradecerte, porfirio.
Necesito que bárbara regrese y se haga cargo de la hacienda. Yo sé que ella tiene la fuerza y el carácter para hacerlo.
Ya lo veras. Sé cuánto detestas este tatuaje.
No empieces con lo mismo. Hoy estabas bien distante.
¿en qué estabas pensando? ¿o más bien en quién?
¿no acabamos de pasarlo bien? A ver, no entiendo.
¿por qué te vas a ir a trabajar a la hacienda cruz? Tengo compromisos.
Pero en la hacienda de don gustavo rodríguez eres director de ventas no te tienes que ir. No, no me voy.
Me mandan. ¿y tú qué quieres?
Ni que fueras el gato de don gustavo, ¿o sí? No puedo creer que mi papá está mal.
Pues, ¿qué te digo, barb? Me da mucha tristeza verte así.
¿y ese milagro que madrugas para venir a la oficina? Pues, ¿qué te digo?
No me queda de otra. Ahora que renato no está, me toca hacer su trabajo y el mío también.
Muy bien. Un rodríguez puede con eso y más.
Oye, pa, por cierto, ¿por qué le pediste a renato que fuera a la hacienda cruz? Porque la mayor parte de la materia prima viene de la hacienda cruz.
Y con porfirio enfermo, yo creo que es importante ver a futuro, ¿no crees? Bueno, te dejo porque tengo una junta con el equipo de mercado, ¿vale?
Ay, mi barbie. Qué alegría que hayas regresado a la hacienda.
Ay, mi chelito hermosa. Te extrañé mucho.
Y también a maría. ¿y mi papá dónde está?
En su despacho. Uy, pero se puso tan orondo, porque sabía que su niña adorada regresaba a la hacienda.
Y voy corriendo a saludarlo. Ándale.
Les voy a dar un momento para que se saluden a gusto. Está bueno.
Hice muy bien en convencerla de que viniera. Sí, pues.
Porfirio tiene todas sus esperanzas puestas en ella. No llores, cariño.
Eres más fuerte de lo que crees. Pero tú también eres fuerte.
Por favor, dime que le vas a echar ganas, papá. Tú puedes salir de esto.
Estando a mi lado me das fuerza, cariño. Pero necesito algo más de ti.
Prométeme que te vas a quedar. No solo por mí.
También por tu madre. Y por esta tierra que es el legado de esta familia, los cruz.
Si te vas a despedir no me digas nada, que es mejor así da la media vuelta que yo haré de cuenta que nunca llegamos aquí si vas a decir adiós no lo hagas, amor que no soy tan fuerte no tengo esa suerte por eso te pido un favor miénteme un poco, miénteme un poco di que no es cierto, di que no es cierto quítame vida la misma vida y déjame muerto quítame vida la misma vida y déjame muerto que yo ya estoy muerto por dentro ¿me mandó a llamar, patrón? Sí, lopecito.
Mira. Te presento al ingeniero renato tirado, el nuevo administrador.
Él es lopecito, nuestro capataz. Mucho gusto.
Mucho gusto, señor ingeniero. Aquí estamos para servirle.
Dime, renato a secas, puedes tutearme. Está bueno.
Bueno, pues ahí los dejo. Vente, renato, te voy a presentar allá a los jornaleros.
Venga. Vamos.
¿por qué esa carita, mi brian? Porque yo puedo hacer mucho mejor el trabajo de renato en la hacienda cruz.
Renato es un ingeniero titulado agrónomo. Eso lo avala para hacer un buen trabajo en la hacienda de porfirio, ¿no?
Yo no tengo carrera porque se la pagó a él y no a mí. ¡ay, brian!
¿ves esta mano, brian? Esta mano eres tú.
Eres mi mano derecha. A ti te quiero para que resuelvas otras cosas.
Búscate a gente de confianza ahorita, en este momento, porque te tengo un trabajito. Ahora.
Sí, patrón, lo que diga. Muchachos.
A ver, atentos. Eso.
Gracias. Gracias.
Quiero presentarles al ingeniero renato. Él es el nuevo administrador de la hacienda cruz.
Bienvenido, patrón. Un gusto, patrón.
No, no, no, no me llamen ingeniero, ni patrón, ni nada parecido. Para todos soy simplemente renato.
Bienvenido, renato. Mucho gusto.
Bueno, yo estuvo, síganle con la comida. Eso.
Doña paloma, él es el nuevo administrador de la hacienda, renato tirado. Ella es la señora paloma, la esposa de don porfirio.
Mucho gusto. Mucho gusto, señora.
Lopecito. ¡ay, niña!
Bienvenida a casa. Ay, tú siempre tan sonriente.
Tú siempre tan bonita. ¿y tú?
¿tú quién eres? Renato tirado, el nuevo administrador de la hacienda cruz.
Me contrató directamente don porfirio. Barba, la hija de don porfirio.
Mucho gusto. Eh, bueno, renato, nos vamos, porque don porfirio nos está esperando en su despacho.
Con permiso. Está guapo, ¿no?
Cuando el destino te encuentra eso no es casualidad el amor se vuelve realidad historia escrita en el tiempo que se vuelve tu verdad sin final nunca nada ya será igual