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Norma: esperanza, ¿estás bien? L frente.
Muy bien, esperanza. Tu postura es perfecta.
Te felicito. Bueno, es todo por hoy.
Pero antes de que se vayan quiero comentarles algo. Vamos a hacer un recital porque van a venir buscadores de talento a méxico.
Quieren caras nuevas para convertirlas en grandes figuras de la danza. Esperanza: qué emoción.
Norma: sé que todos han soñado con esta oportunidad. Y por eso, cada uno va a elegir lo que quiere presentar el día del recital.
Esperanza: ¿lo que nosotras queramos? Norma: es la mejor opción para que se sientan cómodos.
Yo los iré apoyando y cada quien tendrá un horario para venir a ensayar. Esperanza: tenga por seguro que le vamos a echar muchas ganas.
Valentino: ¿qué onda, bebé? Esperanza: hola.
¿cómo estás? Valentino: muy bien.
Ya quería que salieras, para poder abrazarte y darte un beso. Esperanza: a mí me encantas que vengas por mí, porque siempre me recibes con una sonrisa y un beso.
Valentino: bueno, ¿cómo te fue? Esperanza: superbién.
La maestra nos dio la noticia de que va a haber un recital, porque van a venir buscadores de talentos. Valentino: ah, qué bueno.
Qué padre. Mira, estoy seguro de que te van a escoger.
Esperanza: ojalá que sí, porque es mi más grande sueño. Rma: tombé.
Plié. Sauté-- ¿estás bien?
Esperanza: sí, sí, de seguro di muy rápido la pirueta. Norma: no te había pasado antes.
Yo creo que lo mejor será que descanses un poco. Esperanza: sí, miss.
Voy a estar bien. Ya me estoy sintiendo mejor.
Nos estábamos preparando para disfrutar una rebanada de pastel. Roberto: pues cuenten conmigo, porque yo también quiero una gran rebanada de ese pastel.
Esperanza: mamá, ¿me pasas una servilleta? Roberto: mi amor, ¿qué te pasó?
¿te pegaste en la nariz? ¿qué pasó?
Esperanza: no sé qué me pasó, me empezó a sangrar de la nada. Gloria: vamos al baño para lavarte.
Oye. ¿y este moretón?
Esperanza: no lo sé. En la mañana no lo tenía.
Valentino: esperanza, eso no está bien. O sea, primero las náuseas, los mareos, te sangra la nariz y ahora este moretón.
Lo mejor es que les digas a tus papás, para que te lleven con un doctor. Los estudios que le practicaron a esperanza nos indican que tiene cáncer.
Gloria: no. Doctor: específicamente en la sangre.
Esperanza tiene leucemia. Gloria: no.
Roberto: repita esos estudios, por favor. Es que algo debe estar mal, ¿no?
Doctor: si quiere lo hago, pero tenga por seguro que analicé bien estos estudios antes de darles el diagnóstico. Espe sé que no lo hemos hablado contigo, pero tu mamá y yo tomamos la determinación de que terminaras este año en casa.
Esperanza: ¿por qué? Gloria: porque es lo mejor para ti.
No queremos que te expongas a ninguna enfermedad. Ya vas a empezar tu tratamiento.
Esperanza: pero ni modo que esté todo el día encerrada aquí. Tengo que ir a la escuela para pasar el año y, además, tengo que ensayar para mi recital.
Roberto: a ver. Por la escuela no te preocupes.
Yo hablé con el director y me dijo que está bien que termines el año en línea. Esperanza: ¿y el recital?
Gloria: eso lo tendrás que olvidar. En lo único que debes concentrate ahora es en superar tu enfermedad.
Esperanza: no, mamá, es muy importante para mí. No es justo.
Gloria: tal vez no lo sea, como no es justo que te hayas enfermado. Pero lo tenemos que aceptar.
Así que olvídate de salir de la casa porque solo lo harás para que te vea el doctor. Valentino: hola, señora.
¿qué tal, cómo está? Perdón que haya venido sin avisar, pero le estuve marcando a esperanza y nunca me contestó.
Quería saber cómo está. Gloria: ahorita está descansando.
Valentino: ah, qué bueno. ¿cree que pueda verla, aunque sea un momento?
Gloria: no. Valentino: le prometo que va a ser rápido.
No me voy a tardar. Gloria: no la puedes ver porque no sabemos qué bicho puedas traer de la calle.
Lo mejor es que te vayas olvidando de esperanza, porque no la vas a volver a ver. Jamás.
Esperanza: pero esto ya es demasiado, papá. Roberto: me duele que no entiendas nuestras decisiones.
Pero ten por seguro que son las mejores. Esperanza: siento que están exagerando, esto es demasiado, no me tienen que dejar todo el día en mi cuarto.
Roberto: a ver, mi cielo. Entiende que ninguna prevención está demás.
Yo sé que el tiempo nos va a dar la razón. Así que mira, ven.
Velo aceptando, ¿sí? Ya duérmete, mi cielo, que se está haciendo tarde.
Valentino: hola, bebé. Esperanza: valentino.
Valentino: ¿cómo estás? Esperanza: ¿qué haces aquí?
Valentino: ya no podía estar más tiempo sin verte. Y como tus papás no me dejan entrar por la puerta, pues, decidí entrar por el balcón.
Esperanza: qué bueno que lo hiciste, porque de verdad siento que me estoy volviendo loca. Ahora les dio por dejarme encerrada en mi cuarto.
Valentino: ¿neta? Pareciera como si no quisieran que ni el aire te tocara.
Esperanza: pero lo importante es que ahora tú estás aquí. No quisiera que este momento se acabara nunca.
Nunca. Bye, bebé.
Esperanza: voy. Gloria: esperanza, abre esta puerta.
Esperanza: ¿qué pasa, mamá? Gloria: es lo que yo digo.
¿por qué le pusiste seguro a la puerta? Esperanza: pues de seguro fue tú o mi papá y no se dieron cuenta cuando me dieron las buenas noches.
Gloria: no creo que sea así. ¿y por qué está abierta la puerta del balcón?
Las noches están refrescando y te puede dar gripa. ¿no tienes fiebre?
¿te sientes bien? Esperanza: no, mamá, estoy bien.
Es que como me tienen tan encerrada quería ver hacia afuera y ya. Gloria: pues hazlo más tarde para que no te enfríes.
Y espero que sea la última vez que encuentro la puerta cerrada porque, si no, voy a tener que cambiar la cerradura. Esperanza: ¿cómo va lo del recital?
Norma: todos van muy avanzados. Es una lástima que no puedas participar tú.
Me acaban de confirmar que va a venir un representante del ballet "bonne joie". Esperanza: ¿de verdad?
Norma: sí. Y realmente lamenté que tú no pudieras participar.
Estoy segura de que tendrías una gran oportunidad de entrar. Esperanza: voy a participar.
Eso se lo aseguro. Norma: ¿y tu salud?
Esperanza: como le dije, cada vez me siento mucho mejor. Así que, por favor, no me dé de baja del recital.
Norma: ¿vendrías a ensayar aquí? Esperanza: lo haría desde mi casa, pero le pido que confíe en mí.
Si quiere le puedo mandar los videos de mis ensayos. Norma: no lo sé, esperanza.
Es algo que nunca he hecho. Esperanza: pido que no me quite esta oportunidad.
¡hija! ¡hija!
¡roberto! ¡roberto!
Roberto: ¿qué pasó? Gloria: esperanza no está.
Roberto: ¿cómo que no está? Gloria: pues no, ya revisé sus cosas de ballet y se llevó algunas.
Yo creo que se fue al recital. Tenemos que ir por ella.
Vamos, vamos ya. Vamos ya.
Norma: esperanza, ¿estás bien? Esperanza.
Niñas, por favor, corran, háblenle a una ambulancia. Roberto: tú eres el culpable.
Te juro que si algo le pasa a mi hija, me las vas a pagar. Norma: esperanza.
Gloria: ay, perdón. Norma: esperanza, esperanza.
Gloria: llamen al doctor. Esperanza: ¿qué están haciendo?
Gloria: te estamos castigando el celular y tu tableta, para que no puedas comunicarte con valentino. Así ya no tendrás su apoyo para estas locuras.
Esperanza: pero no pueden hacerme esto. Roberto: tú estás obligándonos.
Tuvimos confianza en ti ¿y qué hiciste? Nos fallaste.
Pues aunque sea en tu contra, te vamos a cuidar. Valentino: mi amor.
Mi amor. Esperanza: valentino.
Valentino: de las últimas veces que hablamos me dijiste que hoy tenías tu tratamiento. Tenía que aprovechar esta oportunidad para darte esta carta.
Te amo, esperanza. Gloria: aléjate de mi hija.
Cuando supe que estaba enferma fue valentino quien me dio el ánimo de seguir adelante. Pero ustedes hacen todo lo posible para alejarlo de mí.
Gloria: entiende que es lo mejor, que lo hacemos por tu bien. Esperanza: ¿mi bien es que haya perdido todas mis esperanzas e ilusiones?
¿mi bien es tenerme encerrada todo el día en mi cuarto? ¿eso es por mi bien?
Entonces, no quiero nada por mi bien. Porque lo único que hacen es llenarme de mucha tristeza.
Mucha. Gloria: antes de que te vayas, te tenemos una sorpresa.
Esperanza: valentino. Valentino: hola, bebé.
Esperanza: ¿qué haces aquí? Valentino: tus papás prepararon esta sorpresa para ti.
Toma. Roberto: ya entendimos que hemos hecho las cosas muy mal, mi amor.
Gloria: nuestro miedo a perderte hizo que te sintieras acorralada, y la soledad te orilló a perder el deseo de seguir adelante, pero ya no será igual, hijita. Claro que habrá reglas para seguir cuidando tu salud, pero también vas a poder disfrutar de tu vida sin arriesgarte, mi amor.
Valentino: y tus papás están de acuerdo en que ahora venga a verte y te apoye. A partir de ahora estaré contigo para que juntos venzamos esta enfermedad.
Esperanza: entonces, ya no voy a vivir en una burbuja y puedo disfrutar de nuestro amor.