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La Rosa de Guadalupe - 'Un segundo amor'

16 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[risas]

delfino: mireya.

mireya, mireya.

oye, si quieres, dame tus libros

y te ayudo a llevarlos

hasta tu salón.

y sin ningún problema.

es más, yo estoy más que puesto

para ir por ti a tu casa,

acompañarte a la escuela

y de regreso a la hora

de la salida,

para que estés con bien.

mireya: no, gracias,

yo puedo venirme sola

e irme sola a mi casa.

y también puedo sola

con mis libros, pero gracias.

delfino: pero...

[risas]

compañero: no sabía

que eras lambiscón.

delfino: yo, por lo menos,

me atrevo a hablarle.

¿quién quita que me dice que sí

y ando teniendo la novia

más bonita?

compañero: claro, claro,

claro, sí, sí, sí.

delfino: yo, por lo menos,

me atrevo a hablarle.

que ustedes son unos miedosos.

adiós, mireya.

compañero: no solo a ti

te gusta mireya,

mira cómo nos tiene a todos,

con la boca abierta,

mirándola.

es tan hermosa.

delfino: ya sé, es un cuero.

además, está muy bien

desarrolladita.

bien pasaría como una chava

de tercero de prepa

y no de primero.

hola, mireya.

mireya: hola, buenos días.

compañeros: uy.

nicolás: hola, mireya.

mireya: ¿qué te pasa?

nicolás: tranquila,

que lo que me pasa

es que me tienes encantado

con tu belleza,

y, pues, como yo soy

el más popular de la prepa

y necesito como novia

a la más popular,

así que te escogí a ti.

¿y sabes?

como novios,

la romperíamos bárbaro,

seríamos la pareja perfecta,

y más porque me encantas

un buen.

mireya: ey, ey, ey, cálmate.

no porque seas

el más popular de la prepa

quieras pasarte así como así.

ser popular

no es ser prepotente

ni mucho menos agresivo.

si hubieras sido

un poco más romántico

y no tan pedante,

pudo haber algo entre nosotros.

pero con tu actitud

lo echaste a perder.

déjame en paz, popular.

[suspira]

¿qué se cree?

quererme besar así como así.

luna: ay, pero, amiga,

nicolás es el niño más popular

de toda la prepa,

es el más guapo.

todas queremos con él,

¿y tú te atreves a rechazarlo?

ay, ¿qué te pasa?

mireya: me pasa que no me gustan

los chavos que creen

que se merecen todo

nada más por ser guapos

y populares.

conmigo se topó con pared.

lo guapo no hace lo romántico.

luna: ay, pues, portándote así,

nunca vas a encontrar el amor.

y menos si acabas

de "friendzonear"

al más popular de toda la prepa.

mireya: pues lo siento mucho,

pero yo estoy en espera

de un chavo que se me declare

con amor, bonito

y que no sea tan pedante

y engreído como...

nicolás.

ni tampoco quiero un chavo

que sea tan teto

como los de mi edad.

me gustan un poco más grandes

que yo.

eso los hace interesantes.

luna: pero nicolás

se ve más grande que tú.

mireya: sí, pero tiene aserrín

en la cabeza.

y ya no me sigas hablando de él,

porque me vas a borrar la idea

de mi siguiente cuento

que tengo que escribir.

un día llegaré a ser

una gran escritora,

y el maestro josé,

de literatura,

me está ayudando mucho.

victoria: ay, mi reina,

te veo y no sé en qué momento

dejaste de ser mi bebé.

te convertiste

en esta hermosa jovencita.

mireya: ay, mamá, yo creo

que no te diste cuenta

porque todos los días nos vemos

y no notaste los cambios.

romeo: tienes toda la razón,

mireya.

con el trato diario

no nos damos cuenta

de los cambios en las personas.

mireya: cuando te hable a ti,

respondes.

victoria: hija,

no vayas a empezar, por favor.

mireya: no, mamá,

no voy a empezar,

pero quiero que romeo sepa

que, haga lo que haga,

no lo voy a querer

como te quiero a ti.

si con él no me llevo bien,

pues, qué pena,

pero con quien sí quiero

llevarme súper es contigo,

y para siempre, ma.

ya terminé de comer,

voy a hacer mi tarea.

con permiso.

victoria: ay, perdónala, romeo,

por favor.

romeo: no te preocupes, mi amor,

yo quiero a tu hija

tanto como a ti.

mireya: [suspira]

no sé muy bien por qué,

pero romeo no me cae nada bien.

hace tres años mi mamá se volvió

a casar con este romeo,

que no me cae nada bien.

luna: híjole, amiga,

de seguro no es nada bueno

estar viviendo con alguien

con quien no te llevas bien.

la vida se vuelve imposible,

¿no?

al verlo todos los días,

estar en la mesa con él,

cruzártelo en los pasillos,

por las recámaras.

mireya: sí, es muy feo,

porque siempre estoy

con la cara larga

cuando él está.

no lo soporto,

no sé por qué,

pero no lo soporto.

luna: yo creo que no debes

de amargarte la vida.

lo mejor es que te lleves bien

con él,

date chance de conocerlo.

a lo mejor es superrelajado

y muy buena onda.

mireya: no, no, no,

buena onda mi papá.

ese no le llega

ni a los talones.

como quisiera salirme

de mi casa, por lo menos,

unos días y respirar el aire

que no respira él.

luna: oye, ¿y si hacemos

una pijamada en mi casa?

es viernes,

les hablamos a todas

y hacemos noche de chicas

en mi casa.

mireya: sí, hagámosla.

tú le hablas a romina y monse,

y yo le hablo a julieta y moni.

a la una, a las dos

y a las tres.

te gané de nuevo, luna,

soy la más rápida del oeste

agarrando el celular.

no hay nadie que me gane

a tomarlo.

mira, luna,

ahí viene delfino.

luna: ¿y?

mireya: no, nada, equis,

pero me cae muy bien.

delfino: mireya, luna, hola.

¿me puedo sentar a comer

mi helado con ustedes?

mireya: sí.

luna: sí, delfino, claro.

delfino: gracias.

¿el tuyo de qué es?

mireya: ay, estoy que me lleva

la fregada, odio a romeo.

por su culpa, mi mamá no me dejó

ir a la pijamada, lo odio.

me pasé todo el fin de semana

encerrada en mi casa.

luna: ay, amiga,

qué lástima que no te dejaron

ir a la fiesta.

se puso súper, ¿o no, chicas?

mireya: ya ni me digas,

que más coraje me da.

desde hace tiempo,

cuando ese señor--

romeo ese, no me da permiso

para algo, no puedo salir.

¡lo odio, lo odio!

luna: ¿qué onda,

nos vamos al centro comercial

a comer o te da miedo?

con eso de que tienes

que pedirle permiso

a tu padrastro,

no vaya a ser un día

que no lo obedezcas

y te dé tus buenas nalgadas

como niña chiquita.

mireya: él no me manda,

pero no puedo ir con ustedes

porque tengo que hacer algo

en mi casa,

así que no voy.

luna: ok, tú te lo pierdes.

vámonos.

delfino: hola.

mireya: hola, delfino.

delfino: ¿te puedo acompañar

para tu casa?

mireya: sí, vámonos.

delfino: mireya,

¿podemos hablar aquí un momento?

mireya: sí, claro, dime.

delfino: no quiero que te vayas

a molestar conmigo

por lo que te voy a decir,

pero...

me gustas mucho,

y a lo mejor está muy infantil

el regalo que te traje,

pero, si no te gusta,

lo tiras o lo regalas, ¿va?

mireya: ay, está hermoso,

qué lindo.

lo amo, lo amo.

gracias, delfino.

es el regalo más hermoso

que me han dado.

y no, no es nada infantil,

es romántico.

creía que los príncipes

ya no existían, gracias.

delfino: ¿príncipe yo?

no, yo solo soy un chavo

que está enamorado de ti.

mireya,

¿quieres ser mi novia?

mireya: qué romántico eres.

y claro que quiero ser tu novia.

delfino: qué emoción.

ya somos novios.

mireya: delfino,

qué bueno que llegaste.

pues ya nos vamos.

romeo: no, no, a ver, jovencita,

usted no va a ninguna parte.

mireya: claro que sí.

les pedí permiso

de ir al centro comercial

y me lo dieron, así que me voy,

nos vemos al rato.

romeo: ¡tú no sales

a ninguna parte!

si tu mamá y yo

te dimos permiso,

es porque pensábamos

que ibas a ir con tus amigas,

no con este, que seguro

te anda pretendiendo.

y usted, jovencito,

váyase para su casa,

aquí no tiene nada que hacer.

mireya: oye, no tienes

ningún derecho de correrlo,

es mi amigo.

romeo: tengo todo el derecho.

jovencito, no se lo vuelvo

a repetir.

váyase de esta casa.

gris, acompáñalo, por favor.

griselda: sí, joven, por favor.

mireya: te pasas.

mamá, tú no quieres

darte cuenta,

pero tu maridito me cela,

y no como padrastro,

sino como hombre.

romeo: ¿qué tonterías dices?

por supuesto que no.

mireya: por supuesto que sí.

o danos una explicación sensata

de por qué corriste a delfino.

romeo: pues porque él...

tú no debes de andar

con ningún hombre.

mireya: ¿lo ves, mamá?

me cela como hombre.

delfino es un buen chavo,

respetuoso, niño bien,

de dinero.

¿por qué lo corriste?

victoria: mireya, ya basta.

yo te prohíbo que salgas

con ese chico.

mireya: mamá, date cuenta.

ya hasta parezco propiedad

de mi padrastro.

pa,

me haces mucha falta.

en mi casa no me la estoy

pasando nada bien.

[llora]

y todo por la culpa

del nuevo marido de mamá.

por favor, muchas veces

te he pedido lo mismo,

tienes que intervenir,

tienes que ayudarme.

ese hombre cree que soy

de su propiedad.

amado: voy a hablar con tu mamá

para que le ponga un alto

a ese tipo.

¿victoria?

sí, soy yo, amado.

no, no, no es ningún asunto

entre tú y yo

para lo que te hablo,

es por un asunto entre mi hija

y tu maridito.

ven a la casa ahora mismo,

porque parece ser

que ni te das cuenta

de lo que realmente pasa

en tu casa.

victoria: ok, muy bien,

ya hablaste, amado.

yo sé perfectamente

lo que pasa en mi casa,

y te voy a pedir

que no intervengas,

ya que no has cumplido

con el acuerdo de divorcio.

desde hace años no me pasas

ni un solo centavo

para la manutención

de nuestra hija.

incluso ni la colegiatura pagas.

es romeo quien la cubre.

y te recuerdo de nuevo

que nuestra hija vive,

come y estudia gracias a él.

¿quieres que tu hija sepa

que no te importa?

lo sabía.

si sigo dejando

que mireya te vea,

es porque sé cuánto te ama.

amor que no te mereces.

que tengas buen día, amado.

mireya: qué bueno

que no está romeo, mamá,

así hablaremos

con más confianza.

delfino: señora,

mireya y yo no queremos

hacer las cosas mal

ni a escondidas,

y queremos tener su confianza

y su apoyo.

mireya y yo somos novios.

romeo: ¿novios?

eso sí que no,

ustedes no pueden ser novios.

tú no puedes andar con nadie.

y tú, muchacho,

ya te había corrido de aquí,

y ahora con mayor razón

te vas de mi casa.

fuera.

ey, espera.

ustedes dos terminan

su noviazgo ahora mismo.

mireya, termínalo.

termínalo.

mireya: [suspira]

delfino,

tú y yo ya no somos novios.

hemos terminado.

romeo: muy bien.

ahora sí, muchacho,

fuera de mi casa.

mireya: ¿todavía no se te hace

extraño cómo se pone romeo

cuando un hombre se me acerca,

mamá?

sus celos no son de padrastro,

sino de hombre.

mireya: [piensa] ¿será

que mi hija tiene razón

y romeo la cela como hombre

y no como padrastro?

josé: mireya,

tu talento me sorprende

cada día más.

te felicito,

tienes diez en la tarea.

mireya: "yes".

gracias, maestro josé.

escribir es una de mis pasiones

secretas, y todo se lo debo

a usted, profesor,

por ayudarme tanto.

josé: a los alumnos con talento

siempre se les debe apoyar.

es más, quédate después

de que terminen las clases,

una media hora,

para que trabajemos...

a solas.

mireya: sí, maestro,

claro que sí.

mireya: y el maestro josé

de literatura

me felicitó de nuevo

por lo que escribí.

el maestro josé

es bien lindo conmigo.

me ayuda mucho y me dice

que soy su alumna preferida.

romeo: ¿por qué eres

su alumna preferida?

¿por qué ese maestro

tiene tanto interés en ti?

eso de las clases de novela

y de cuento y todo eso,

toda esa tarea de literatura

no es normal,

y menos que hables tanto

de ese maestro.

mireya: ¿qué tratas de insinuar?

romeo: que sospecho

que ese maestro quiere contigo.

mireya: tú estás celoso

de nuevo.

mamá, tu marido otra vez

está celoso,

ve cosas que no son.

romeo: no estoy celoso,

pero tú dejas de escribir

y de estar mucho tiempo

con ese maestro, ¿me oíste?

victoria: esta vez

le doy la razón a mi hija,

romeo.

y no insistas, por favor,

porque me estás

dando motivos de creer

lo que me está diciendo mireya.

porque si ves a mi hija

como mujer,

nunca te lo perdonaría, nunca.

romeo: está bien,

que haga lo que quiera.

cuando venga el problema,

no digan que no se los advertí.

luna: sí, mireya,

no es conveniente

que te quedes sola

con el maestro de literatura,

porque se puede malinterpretar

o él puede malinterpretar

las cosas.

mireya: creo que estás

exagerando, luna.

yo no le doy ningún motivo

al profe josé

para que malinterprete

las cosas,

así que relájate,

solo me ayuda a aprender

a escribir mejor mis cuentos.

y ahí se ven,

porque me está esperando.

josé: ay, mireyita,

qué bonita estás,

me gusta mucho ver tus fotos.

me gusta fantasear contigo.

[llaman a la puerta]

adelante.

mireya: maestro, ya vengo

a mi clase privada

de literatura.

josé: [carraspea]

sí, sí, claro, este,

pásale y cierras la puerta.

mireya: ya estoy aquí

como me dijo

para seguir trabajando

en el cuento

que estoy escribiendo.

josé: [suspira]

es que, ¿qué crees, mireya?

tengo que salir corriendo

a un asunto y no voy a poder

darte la clase privada.

pero--pero ¿por qué no vas

a mi casa a trabajar?

y sirve que ves

mi colección de libros

y aprovechamos para hacer

una especie de taller.

es más,

toby, toby, el nerd

de tu salón,

también va para mi casa.

mireya: ah, ok.

¿a qué hora llego a su casa,

profe?

josé: pues no sé, tipo--

tipo cinco, ¿está bien?

mireya: sí, ok,

a las cinco llego.

josé: pues, entonces,

vámonos por ahí.

[llaman a la puerta]

josé: hola.

mireya: hola.

josé: pásale.

mireya: ¿y toby ya llegó?

josé: no.

me habló para disculparse,

está enfermo.

no va a llegar.

oye,

qué bonita cara tienes.

mireya: suélteme.

josé: eh,

es lo que tú siempre

has querido, ¿no?

lo que siempre buscaste.

mireya: suélteme.

¡suélteme, por favor!

[música]

[música]

mireya: ¡no!

josé: [gime]

mireya: nunca me lo imaginé

de usted.

confié en usted

y mire con lo que salió.

defraudó mi confianza,

qué asco.

lo voy a acusar de pedófilo,

lo voy a acusar en la escuela,

¡con mis papás!

josé: [gime]

mireya: [llora]

romeo: mireya,

¿por qué vienes así?

mireya, ¿te pasó algo?

por favor, dime qué te pasó.

mireya: yo...

romeo: mireya.

mireya: [llora]

no.

si le digo a romeo

lo que me pasó, sería...

darle la razón,

y no me dejaría en paz.

no voy a decir nada.

romeo: [llama a la puerta]

mireya, ábreme la puerta.

por favor, quiero saber

qué es lo que te pasó,

¿por qué estás así?

mireya.

[llama a la puerta]

mireya: me siento sucia,

y yo no hice nada.

[llora]

romeo: virgen de guadalupe,

te lo pido,

te lo suplico,

haz que mireya

me tenga confianza.

haz que se dé cuenta algún día

que la veo como una hija,

no como mujer,

y que, como padre,

me preocupo por ella

y por lo que le pase.

por favor,

te lo pido, ayúdame.

que se dé cuenta

que la quiero como a la hija

que nunca tuve

y que, como padrastro,

puedo ser

un segundo amor de padre.

mireya: qué bonita rosa.

¿por qué está sin agua?

te voy a poner en un florero

con agua.

y te la voy a poner a ti,

virgencita.

luna: ya te lo habíamos dicho,

mireya,

que no te quedaras a solas

con el profe josé

porque se iban a malinterpretar

las cosas.

y mira, profeta no soy

ni vidente, se veía venir.

aparte, tú te lo buscaste

porque le coqueteabas

delante de todos.

mireya: claro que no,

y no hicimos nada, se los juro.

luna: ay, ajá.

nadie se queda a solas

con un hombre y sin hacer nada.

y siempre tú y él,

muy cómplices en clase.

sonrisas, miradas.

así que deja de mentirnos.

y si andas con él, solo cuídate

para que no salgas embarazada.

y ya vámonos a la clase

de literatura,

que de seguro el profe

está ansioso por verte.

josé: misterio.

mireya: ¡que sea la última vez

que me toca!

josé: la clase terminó

para todos ustedes.

váyanse.

déjenme a solas

con la alumna mireya.

tú te quedas.

si te vas, te repruebo.

mira lo que tengo aquí.

mireya: ¿me grabó?

¿en una cámara escondida

me grabó?

qué poca.

josé: si no haces

todo lo que yo te pida

sin decirle a nadie,

este video se lo voy

a enviar a todos,

incluyendo a tus padres.

mireya: nadie le va a creer

porque no pasó nada.

josé: todos me van a creer,

porque, de hecho,

desde hace tiempo

se viene diciendo

entre los alumnos

que tú y yo andamos.

y hoy en clase

lo tuve que dejar muy claro

delante de todos.

hice todo para que pareciera

que tú eres mía.

mireya: usted confundió

las cosas.

yo solo lo veo como mi maestro.

confundió la admiración

que siente una alumna

por su maestro.

la materia que imparte

es la más importante para mí.

pero yo no quiero nada

con usted.

josé: aún no lo sabes,

pero sí que quieres

todo conmigo.

y sé muy bien que te gusto.

tus ojos, tus acciones

me lo dicen todo.

me deseas.

mireya: no, no me gusta

y nunca me ha gustado,

así que ya déjeme en paz.

[grabación] ¡ya déjeme,

por favor!

¡ya déjeme, por favor!

¡ya, ya, déjeme!

[llora]

[alerta de texto]

ay, no,

es un mensaje del profe josé.

"todos van a saber mi verdad.

todos mirarán este video

si tú no eres buena conmigo.

[llora]

[música]

[música]

victoria: de seguro está así

porque terminó con su novio.

¿no te acuerdas que la obligaste

a que terminara con él?

romeo: no creo que sea por eso

que mireya esté así.

estoy seguro que es otra cosa.

pero no vamos a saber

si no nos hablas, hija.

necesitamos saber

qué es lo que te pasa

para poder ayudarte.

¿o sí es por delfino,

porque te obligué a terminarlo?

¿es por él que estás así?

mireya: algo me está pasando

con el maestro de literatura,

papá.

tienes que ayudarme

para que deje de acosarme,

de insinuarme cosas

y de mandarme mensajes

intimidantes para que yo haga

todo lo que él quiera.

por favor, papá, ayúdame.

amado: no voy a permitir

que ese maestro

te siga agrediendo.

no lo voy a permitir.

señorita,

soy el papá

de mireya fuentes de la torre.

necesito una cita urgente

para hablar con el director

mañana mismo.

ahí estaré a primera hora.

ese maestro dejará

de molestarte,

de eso me encargo yo.

mireya: gracias, pa.

no sabía qué hacer.

muchas gracias por ayudarme,

por no dejarme sola.

te quiero mucho.

maricarmen: se lo entregas

al profesor de física,

por favor, gracias.

mireya: hola, maricarmen.

mi papá tenía hoy una cita

con el director

para hablar sobre un asunto mío.

¿mi papá está ahí adentro

con el director?

maricarmen: no, mireya,

tu papá no se presentó

a la cita.

mireya: no fuiste a ver

al director de la escuela.

¿no te importa

lo que me está pasando

con ese maestro?

¿no te importa que me acose,

que me haga cosas cochinas?

amado: discúlpame, hija,

se me olvidó

que tenía esta junta

y me quedé dormido.

te prometo que en 15 días

iré a hablar con el director.

mireya: ¿hasta dentro

de 15 días?

¿y eso por qué?

amado: tengo que salir hoy mismo

fuera de la ciudad.

es un asunto de negocios

y regreso.

mireya: ¿no te importa

lo que me está pasando?

amado: es que entiende,

no puedo cancelar este viaje,

es muy importante.

cerrando este negocio

se vienen cosas

muy buenas para mí.

mireya: qué poca tienes, papá.

nunca estás

cuando más te necesito.

josé: luna.

¿qué crees?

tuviste siete en el examen.

irvin.

ay, mi hijo, seis.

lorena,

nueve.

mireya.

cuatro en tu examen

de literatura.

mireya: ¿qué? ¿cómo que

un cuatro?

josé: sí, un cuatro.

pésimo tu trabajo.

no hay historia,

nudos dramáticos.

vaya, ni siquiera

buena descripción

de los lugares,

de los personajes.

mireya: el cuento

que le entregué es buenísimo.

no me puede decir eso

cuando usted sabe

que soy muy buena.

buena en mis historias,

mis personajes son claros,

las locaciones, los lugares,

los sitios, ni se diga.

un cuatro por calificación

no se lo acepto.

josé: te crees

la superescritora.

tu cuento es una basura.

¿sabes qué?

está para tirarlo por el caño.

vuélvelo a hacer.

mireya: ¡lo que pasa

es que me ha estado acosando!

¡y como no quiero acostarme

con usted, me está tronando

para obligarme a hacer cosas

que no quiero, viejo cochino!

josé: todos en esta clase saben

que es al revés.

eres tú la que está acosándome.

¿o no es cierto, chavos?

¿no?

ah, y otra cosa, mireya,

que no se te olvide

lo que tengo de ti

y que todos pueden ver

para que sepan quién eres, ¿eh?

estás reprobada,

y vuelves a hacer el trabajo

una y otra vez,

y otra vez, y otra vez,

hasta que me guste.

porque el que manda aquí soy yo,

yo soy el maestro,

tú eres la alumna.

tengo tus calificaciones

en mis manos.

mireya: usted es un abusivo.

josé: tú, tu eres la abusiva

por querer sacar

buenas calificaciones

sin estudiar, sin esfuerzos.

te me insinúas.

yo no acoso a nadie.

yo soy un profesor respetuoso.

respeto a mis alumnos.

tú eres...

eres la ofrecida.

qué bárbaro.

[música]

[música]

mireya: [llora]

[llaman a la puerta]

romeo: mireya,

¿por qué estás así otra vez?

mireya, por favor, ábreme.

mireya: déjame en paz.

no quiero ver a nadie.

¡vete, ya vete!

[llora]

romeo: victoria,

mireya acaba de llegar

de la escuela.

entró llorando, se veía muy mal.

algo le pasó.

mira la hora que es,

todavía es muy temprano

para que esté aquí.

victoria: a ver, vamos.

[llaman a la puerta]

mireya, mireya, hija, por favor,

abre la puerta.

mireya.

mireya: déjame en paz.

quiero estar sola.

victoria: si no me abres,

voy a traer el duplicado

de la llave,

pero de que entro

a ver qué te pasa,

yo entro, mireya.

¿por qué estás llorando?

¿y qué haces aquí

cuando deberías estar

en la escuela?

¿te hicieron algo?

mireya: nadie me hizo nada.

victoria: ¿estás segura?

porque para que nadie

te haya hecho nada

estás llorando mucho.

¿por qué me mientes?

¿no me tienes confianza o qué?

mireya: no me has dado

la confianza desde el día

que te casaste con este.

todo lo que él te dice que hagas

lo haces.

él me manda,

dejas que decida por ti.

¿cómo quieres que confíe en ti?

victoria: mi amor, soy tu madre

y me duele mucho verte así.

por favor.

sé que sí,

muchas veces he dejado

que romeo decida sobre ti,

pero es porque él es el hombre

de la casa,

y quería que lo vieras

como un padre.

mireya: una madre

nunca se queda muda

ante lo que le pasa.

¿cómo puedo confiar

en que me vas a ayudar

con lo que me está pasando?

[llora]

apoyaste la decisión de romeo

cuando me obligó a terminar

con delfino.

él es el chico más respetuoso

y amable.

él sí se preocupaba por mí

sin ningún interés.

victoria: romeo,

yo creo que deberíamos darle

la oportunidad a delfino

para que venga a la casa

y que coma con nosotros

para conocerlo.

romeo: si ese es el motivo

por el que estás así,

yo no me opongo,

porque quiero tu felicidad,

mireya.

dile a delfino que venga

y lo voy a aceptar,

siempre y cuando vea que tiene

buenas intenciones contigo

y que es respetuoso.

victoria: ya está listo

el pastel de tres leches

con cajeta que tanto le gusta

a mireya.

juntos uniendo fuerzas

y apoyándonos,

todo es mucho más rápido.

romeo: y con amor

las cosas saben mejor.

de verdad me preocupa mucho

la situación de mireya,

lo que le pasa.

ya van dos veces

que llega en el mismo estado,

no creo que sea normal.

victoria: ay, a veces

para los jóvenes

un pequeño grano en la cara

es el fin del mundo.

romeo: puede ser,

pero, cuando un joven

da señales,

debemos atender esas alertas.

no es normal la manera

en que mireya llora.

no es por un grano en la cara

ni un capricho.

es porque realmente algo

le pasa.

victoria: puede ser.

esperemos que,

ahora que le llevemos

la sorpresa del pastel,

esté mucho más tranquila,

ya que le dimos el permiso

de que ese joven

venga a visitarla a la casa.

cosa de chavos, amor.

romeo: vamos a ver.

a lo mejor tienes razón.

¿metemos el pastel al horno

o que el horno sea aquí mismo?

victoria: ay, sí,

muy muy chistosito,

claro que lo vamos a meter.

¿vamos?

romeo: [ríe]

[llaman a la puerta]

victoria: hija,

romeo y yo vamos a entrar.

mireya: sí, mamá.

victoria: sorpresa.

mireya: mi pastel preferido.

me recuerda mucho

a cuando era chiquita.

me acuerdo que tú me lo hacías

con mucho amor.

victoria: y de nuevo

te lo volví a hacer

con mucho amor.

bueno, entre romeo y yo

te lo hicimos con mucho amor,

¿verdad?

romeo: así es.

y me traje el juego

del corredor para que juguemos.

mireya: mm, está riquísimo.

romeo: y como supe

que te gusta mucho

jugar al corredor,

quise venir a ver

qué tan buena eres,

porque déjame decirte

que yo soy buenísimo.

mireya: ¿ah, sí?

pues vamos a ver

quién es mejor,

porque yo también soy muy buena.

romeo: ah, ¿me estás retando?

no te voy a dar

ni tantito chance.

mireya: ni yo.

yo quiero este.

romeo: va, ¿la roja?

mireya: sí.

uno, dos, tres, cuatro.

¡gané!

¿no que muy bueno?

ahora dime,

¿quién es el mejor?

romeo: pues,

tengo que reconocerlo,

eres mejor que yo,

pero en la revancha vas a ver,

te voy a ganar.

mireya: eso si me dejo.

romeo: [ríe]

victoria: oigan,

voy por más chocolate, ¿eh?

no me tardo.

mireya: ahora que mi mamá

nos dejó solos,

quiero aprovechar

para agradecerte

que le hayas ayudado a hacer

el pastel que tanto me gusta.

y por hacer de esta

una de mis mejores tardes.

hacía mucho que no me la pasaba

como hoy.

gracias, romeo,

de verdad muchas gracias.

romeo: yo sé que a veces

me veo medio metiche,

pero es porque te quiero

como una hija.

créeme, de verdad te quiero

y te veo como una hija.

mireya: ahora lo sé.

romeo: como yo sé que algo

te pasa,

y no es precisamente

con delfino, ¿verdad?

dime, mireya,

y te lo pido, por favor,

sé sincera conmigo.

¿lo que te tiene así

es por culpa de tu maestro

de literatura?

mireya: ¿cómo lo sabes?

romeo: porque ya no estás

escribiendo

como lo hacías antes.

ni siquiera has agarrado

tu libreta de cuentos,

y es porque algo grave

te debe estar pasando.

mireya: sí.

sí tengo muchos problemas

con el maestro de literatura.

no sé qué hacer.

romeo: no queremos

que tu mamá se preocupe.

ha estado muy presionada.

haz como que todo está bien.

mañana cuando tu mamá

se vaya a trabajar, me dices.

yo sé que, si tú me dejas,

lo puedo solucionar.

mireya: sí, sí, gracias.

victoria: [carraspea]

ya llegué con más chocolate.

romeo: qué rico.

victoria: vamos a continuar

con nuestra tarde en familia.

ay, no saben qué bien

me lo estoy pasando.

mireya: sí, hacía mucho

que no tenía una tarde

como esta.

a ver, mamá, ¿tú cuál quieres?

victoria: rojo, rojo.

[música]

[música]

mireya: ese, el que viene ahí

es el profesor de literatura.

romeo: ¿así que usted

ha estado acosando a mi hija?

josé: no sé de qué me habla.

no sé quién es usted

y mucho menos sé quién es

su hija.

mireya: yo soy su hija,

y usted me ha estado acosando

desde hace mucho tiempo.

josé: ¿por qué quieres dañarme,

mentirosa?

romeo: eh, eh,

mi hija no es ninguna mentirosa.

ahora mismo

vamos con el director,

pero más le vale

decir la verdad.

vámonos.

josé: por favor, mireya,

perdóname.

mi conducta no fue

la más apropiada.

romeo: pero alce la cara,

mírela de frente.

ahora pídale perdón de nuevo.

josé: perdóname, mireya.

director: ya vi

todos los mensajes

que le envió a la alumna,

profesor.

muy mal hecho.

su situación es crítica,

porque no solamente es acoso,

agresión, chantaje,

sino que también

se estaba metiendo

con una menor de edad.

yo no voy a permitir eso

de ninguna manera

y mucho menos me voy a quedar

con los brazos cruzados.

usted tendrá que enfrentar

a la justicia.

romeo: nosotros pondremos

la denuncia pertinente

ante las autoridades.

director: no, no,

de ninguna manera,

nosotros vamos a hacer

la denuncia.

por favor, no faltaba más.

mira, mireya,

haré que se te haga justicia

así como también

haré que se te regresen

tus calificaciones

como deben de ser.

señorita, comuníqueme

con la comandancia de policía.

necesito una patrulla aquí

urgentemente en la preparatoria.

romeo: ¿cómo ves?

ahora las autoridades

se van a encargar

de ese pedófilo.

le esperan muchos años

de cárcel.

mireya: a cuántas alumnas

no les habrá hecho lo mismo.

romeo: eso se sabrá

y así le va ir con la justicia.

oye, qué rico huelen

esos hot dogs, vente.

vamos a comernos unos diez.

hola.

danos dos a cada uno,

para empezar.

[ríe]

mireya: gracias por tu apoyo,

romeo, y discúlpame,

te juzgué mal.

romeo: no, perdóname a mí.

tal vez no me pude comunicar

contigo correctamente.

pero, bueno,

ahora podemos ser buenos amigos,

¿te gustaría?

mireya: amigos,

y comencemos de nuevo.

no, no, no,

mejor, en lugar de amigos,

podemos ser padre e hija,

porque sí, sí se puede tener

un segundo amor de padre.

romeo: gracias, mireya.

no sabes el gusto que me da

que me veas como un padre.

te prometo que nunca,

nunca te voy a defraudar,

hija.

no es necesario

que los hijos sean de sangre,

porque a veces

los padres de sangre

no están en los momentos

más difíciles de sus hijos.

un padre es aquel

que está con los hijos,

con los hijastros, siempre,

en las buenas, en las malas,

escuchándolos,

al pendiente de ellos

para saber si están bien

o si están mal.

hay alertas de los jóvenes

que nosotros, como padres,

debemos escuchar,

interpretarlas y actuar,

porque el amor hacia los hijos

o los hijastros es válido,

sin importar que sea

un segundo amor.

[música]

[música]

>> ♪ en el cielo

una hermosa mañana

en el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana,

la guadalupana

la guadalupana bajó al tepeyac

juan dieguito

la virgen le dijo

juan dieguito

la virgen le dijo

este cerro elijo ♪

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