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- está el sonido de las olas. Empiezas a bailar suavemente.
Y de repente, haces que en este programa ¿qué me traes hoy? Por favor, revélame el secreto.
Guau... Oh...
- ¿es un muñeco? ¿de quién es el secreto, es tuyo?
- es mío. - ok, ¿y qué es esto?
Es esto es un muñeco de sanación. Te voy a contar, ceci.
Tuve una ruptura muy fuerte. Me dejó literal llorando, no sabía qué hacer.
Fui a terapia y mi psicólogo me recomendó este muñeco de sanación, donde yo le platico, yo le lloro. Y esa es mi forma de desahogarme.
Claro, de desahogarme. - y esta es una muñequita...
- es una muñeca de sanación. Eso que ves ahí es parte de la ropa que pude tomar de ella, un poco nada más para sanar...
- ¿y tú lo armaste? - yo lo hice.
Y tiene un ojo más grande que otra, era... ¿qué le pasaba?
- era coqueta. - ah, era coqueta.
Te digo, era coqueta. - pero, ¿lo puedo tomar?
Pero, por favor, si es tu ex. O sea, es tu ex-socia.
- mi querida socia. - ¿y cómo vamos con la sanación?
- mucho mejor, mucho mejor. De hecho, ya el paso final, ya es nada más enterrarla y ya.
- ¿dónde la tienes que enterrar? - en la tierra.
- ok, y ahí ya le dices... - adiós.
Porque yo ya quiero tener... Estar sano y tener otra pareja.
- claro, claro. - eso está bueno.
Porque tienes, le pones cara a alguien, entonces le dices todo lo que piensas. Le reclamas todo y así ya no te desahogas con la persona o le haces dramas, etcétera.
- o no te quedas con esa rencor. - muy bien.
- por ahora no la ha engañado. Muy bien.
Gracias, mi querida... En su coche...
Ahora sí, por favor, mi querida mamá, revélame el secreto. - pues bueno, aquí tenemos un medallón, un medallón que se hizo tradición desde su bisabuelo, su abuelo, su papá y ahora él.
- ah, tiene años. Sí, ya es tradición en la familia.
¿y es tradición de qué? Pues este es el secreto para hipnotizar a las chicas en su primera cita y que le digan que sí.
- y yo lo toqué... - lávate las manos, ceci.
- ¿cómo? - gel...
- a ver, ven aquí. - hipnotiza en su primera cita.
- yo hago de todo, la verdad. - no, si ya te estoy viendo.
A ver. - te voy a hipnotizar, ¿va?
- sí. - a ver.
Mira, vas a quedarte viendo al amuleto y no puedes mover la vista de ahí, ¿ok? Imagínate que estamos en la playa.
- ajá. - está el sonido de las olas.
Empiezas a bailar suavemente. Y de repente, haces que en este programa yo me quede con la soltera...
¡vete a tu lugar! Tú lo que eres es un sinvergüenza...
Te diría que no tienes mamá, pero la estoy viendo. A ver, ¿funcionó la hipnosis con las chicas?
Pues, por lo regular, siempre caen. Siempre...
Digo, yo porque tengo años. O sea, yo tengo años y soy más viva.
Pero a las chicas tú le dices: tú ahora me quieres, ahora me vas a besar, tú vas a hacer todo lo que yo quiera, ¿así? - manipulador...
- es eso, y de repente me besan. - ¿te han hipnotizado?
- no. - pues podríamos hacerlo, ¿eh?
- muchísimas gracias, simpática. Gracias por haber venido y contarnos, ay, secretos de rené.
- secretito de mi muñeco. - de su muñeco.
Por favor, pase por allá. Muchas gracias.
- carlita, ¿qué te parecieron? Ellos dos, como el agua y el aceite.
Muy difícil de entender.