Univision7 Dic 2019 – 12:00 AM EST
locutor: televisa presenta...
darío: ya...
ya.
[solloza]
ya, ya, mi amor.
ambos: [sollozan]
doctor: su hija tuvo un ataque
de pánico, señor iriarte.
darío: un ataque de pánico.
doctor: a veces, los síntomas
se parecen a los de un infarto.
darío: pero con el sedante
que le dio se va a sentir mejor.
doctor: va a dormir
varias horas.
mire, los ataques de pánico
suelen aparecer
sin un motivo aparente.
sin embargo, le aconsejo checar
si algo en concreto
se lo provocó a estefanía.
darío: sé perfectamente
cuál es el problema de mi hija.
y también cómo solucionarlo.
[pitido]
sebastián: bienvenida.
victoria: ¿cómo te sientes?
soledad: ¿estás bien?
bárbara: hola, monjita.
inés: ¿quiénes son ustedes?
[jadea]
¿dónde está la madre superiora?
darío: juan.
juan: solo te estoy esperando
para poder entrar
a ver a juana inés.
ya salió de coma,
pero ¿por qué tanta insistencia?
¿qué pasa?
darío: vengo a ofrecerte algo.
te voy a dar
el dinero que necesites.
hasta más,
para recuperar el hotel,
pagar tus deudas
y las de sebastián.
juan: no entiendo.
¿por qué harías algo semejante?
darío: porque sería
con una condición.
que sebastián
se case con mi princesa.
con estefanía.
margarita: no me has dicho
por qué andas tan nervioso.
xavier: mejor hubiera venido
solo.
margarita: ah, gracias, ¿eh?
para cuando se te ofrezca.
xavier: perdóname, margarita.
en efecto, sí estoy nervioso
porque la situación económica
de la familia está muy difícil.
voy a hipotecar mi casa,
mi única propiedad.
margarita: ¿y estás seguro
de que es una buena solución?
xavier: los bienes son para--
para remediar los males.
juan: ¿te volviste loco?
darío: mi hija
tuvo un ataque de pánico.
salió corriendo de la casa,
se metió al mar buscando evadir
el miedo que siente, pero--
seguía caminando mar adentro
hasta que--
juan: a ver, ¿está bien?
darío: sí, sí,
el doctor merino la sedó.
juan, tú tienes hijas.
una está aquí en el hospital,
así que tú puedes entender
lo que yo sentí
cuando mi princesa me dijo que--
que su alma está muerta.
[solloza]
y todo porque no puede vivir
sin sebastián.
juan: darío...
darío, de verdad
me pongo en tus zapatos
y me moriría
si algo así me pasara,
pero mira,
lo que me pides es imposible.
darío: no,
no te estoy ofreciendo--
juan: ¿quieres
que convenza a sebastián
que se case con estefanía
sin estar enamorado de ella?
darío: es la petición
de un padre desesperado.
y estoy seguro
de que harías lo mismo
por una de tus hijas.
juan: sí, puede ser que sí.
a mí también me dolió mucho
que los muchachos
rompieran su compromiso,
pero no puedo obligar
a sebastián--
darío: ¡lo que te estoy pidiendo
no es cualquier cosa!
estoy seguro
de que tú lo puedes convencer.
juan: lo dudo mucho.
pero lo más importante
es estefanía.
¿le preguntaste
si quiere regresar con mi hijo?
¿va a soportar la vida
junto a él sin que la ame?
darío: ¿qué no entiendes, juan?
mi hija
se está muriendo de tristeza
porque renunció a sebastián.
¿te queda claro
que haría lo que fuera por ella?
juan: entiendo tu dolor,
entiendo tu desesperación,
pero lo que me ofreces
no va a funcionar.
darío: habla con sebastián.
juan: darío--
darío: solo hazlo
y me avisas qué te dijo.
victoria: luego, juana inés
se nos quedó viendo raro,
así como si fuéramos extraños.
y dijo: "¿quiénes son ustedes?
¿dónde está la madre superiora?"
bárbara: es que nuestra hermana,
antes de jalarse para mazatlán,
iba a ser monjita
en un convento de puebla.
soledad: entonces, a tiro,
¿ella piensa
que sigue en el convento?
sebastián: doctor,
¿qué es lo que le pasa?
doctor: bueno, es probable
que la paciente sea víctima
de una amnesia postraumática.
bárbara: achis, pues.
no sé qué es eso,
pero ha de ser por tanto trauma
que traía la monjita.
doctor: el traumatismo
en ese caso, bueno,
el golpe que sufrió
durante el huracán,
ocasionó una pérdida parcial
de la memoria.
victoria: o sea,
como quien dice,
pues, ¿ya se le borró
el disco duro del tiempo
que pasó con nosotros
aquí en mazatlán?
doctor: sí, algo parecido.
soledad: ájalas.
una vez vi un paciente
que nomás se le olvidó una parte
muy específica de su vida
y se acordaba de todo lo demás.
doctor: bueno, en estos casos,
a veces conservan la memoria
a largo plazo,
pero tienen problemas
para recordar eventos
a cortos plazo.
es decir, sucesos de meses
o días recientes.
sebastián: ¿y ese daño
es permanente?
bárbara: no, pues,
hay que explicarle
que somos sus hermanas,
que se salió del convento,
que agarró una maleta y--
doctor: no, no, no.
eso de ninguna manera
es recomendable.
bárbara: ¿por qué?
doctor: es necesario esperar
a que juana inés,
sola y poco a poco,
recupere la memoria.
soledad: sí, es cierto,
no hay que decirle nada,
¿verdad?
doctor: si la contradicen,
si la enfrentan de golpe
a lo que no recuerda,
puede sufrir ansiedad
debido a la disonancia
entre la realidad y su memoria.
bárbara: a ver, me hace bolas
con tantas palabrejas raras.
¿seguro no podemos
soltar a la monjita
aunque sea una partecita
de la verdad? no sé--
victoria: no, no, juana bárbara.
ya sé que está bien feo
que juana inés
nos vea como desconocidos,
pero si le dices la verdad
le vas a dar en la torre.
bárbara: ah, bueno, ya entendí.
doctor: por lo pronto,
necesito practicarle
algunos estudios
para descartar que su amnesia
tenga un trasfondo orgánico.
victoria: híjole, pues ojalá
que nomás sea algo temporal.
[pitido]
mauricio: hola, juana inés.
inés: [jadea]
¿quién eres?
¡ayúdenme!
¡un hombre se metió!
¡quiere hacerme algo!
santo cristo resucitado,
protégeme.
xavier: es insólito.
¿darío iriarte
vendió su orgullo de esa forma?
juan: [chista] cállate.
bueno, un padre es capaz
de cualquier cosa por sus hijos.
xavier: supongo que no piensas
aceptar su propuesta.
juan: el asunto
no está en mis manos.
xavier: claro, pero se lo vas
a comentar a sebastián.
juan: no, por supuesto que no,
hombre.
él jamás aceptaría
venderse de esa manera,
además, yo no pondría
semejante peso
sobre sus hombros.
¿salvarnos de la ruina
a cambio de su felicidad?
no, hombre, nunca. jamás.
xavier: eres un hombre digno
y honorable, juan oropeza.
juan: mira, reconozco
que la oferta es tentadora.
con el dinero de darío,
resolveríamos
todos nuestros problemas
en un instante.
xavier: a un precio muy alto.
juan: en fin, yo pienso
que el propio darío
va a darse cuenta
que su propuesta
jamás funcionaría.
así que, bueno, ni siquiera
creo que insista con eso.
y yo, por mi parte, ahí lo dejo.
por lo pronto,
voy a algo más importante.
voy a ver a mi juana inés.
ya te veo.
me llevo el pan.
"bye".
leonora: bueno, creí que nunca
iba a volver a verte
después de lo mal
que me trataste la última vez
que te visité en tu oficina.
darío: ¿sigues pensando
que nuestros hijos
deberían retomar
su compromiso de matrimonio?
leonora: por supuesto.
te lo he dicho siempre.
estefanía es perfecta
para mi hijo
y sabes que la adoro.
pero no entiendo.
tanto a mí como a sebastián
nos dijiste que no querías que--
darío: cambié de opinión.
leonora: ¿y puedo saber por qué?
darío: ¿será que tú y yo
podemos trabajar en equipo
para hacer posible
la boda de los muchachos?
leonora: ay, darío,
pero hasta la pregunta ofende.
como dicen,
de eso pido mi limosna.
darío: perfecto, perfecto.
leonora: de verdad
nunca te había visto así, darío.
y no es para menos.
francamente, vi bastante mal
a estefanía.
ay, cómo se viste,
cómo se peina,
ya no se maquilla...
todo eso es mala señal, ¿eh?
ay, perdón, qué tonta he sido.
le estoy echando
más leña al fuego.
pero no te preocupes,
le voy a dedicar mi vida
a que nuestros hijos se casen.
darío: ¿y cómo piensas lograrlo?
leonora: por lo pronto,
voy a hablar con sebastián--
darío: no, no,
eso no es suficiente.
necesitamos una estrategia
clara, contundente.
leonora: sí, pero
¿a qué te refieres
con eso de clara y contundente?
darío: la idea sería mantener
cerca a estefanía y a sebastián
el mayor tiempo posible.
déjame pensar
y voy a encontrar la manera.
leonora: ay, genial,
me encanta tu idea, darío.a musi
sebastián: en síntesis,
no podemos hablar con juana inés
de lo que ha pasado
a partir de que llegó
a mazatlán.
juan: amnesia postraumática.
no puedo creerlo.
[inés] quiero que venga
la madre superiora.
¿por qué no está aquí conmigo?
enfermera: venga, por favor,
joven.
su paciente está muy alterada.
[inés] ¡madre, dónde estás!
suélteme.
quiero ver a la madre superiora.
¿por qué no me dejan ir?
suélteme, me está lastimando.
sebastián: juana inés, hola.
hola, hola, juana inés.
hola.
soy sebastián.
¿por qué tan angustiada?
todo está bien.
aquí te están cuidando.
inés: ¿sebastián?
sebastián: ¿te acuerdas de mí?
inés: nunca he estado mejor.
me salvaste la vida.
hace rato me--
me iba a caer del campanario
y tú me salvaste.
sebastián: bueno...
sí, así es, juana inés,
te salvé hace ratito.
inés: y te llamas sebastián.
sebastián: mucho gusto,
juana inés.
no, no, no, recuéstate.
todavía no estás del todo bien.
inés: pero...
si me salvaste en el campanario,
¿por qué--
por qué estoy en el hospital?
sebastián: no te caíste,
pero te jalé
para que no te cayeras
y ahí te golpeaste la cabeza.
inés: no--no me acuerdo.
solo que te vi ahí arriba,
mi sebastián.
digo, mi--mi salvador.
sebastián: ¿recuerdas
qué pasó después?
inés: no, a partir de ahí
siento como un vacío.
sebastián: no te preocupes,
ya estás mucho mejor.
inés: pero no entiendo
por qué no ha venido
la madre superiora.
sebastián: le digo que venga.
pero ahora
tienes que estar tranquila.
voy a avisarle--
inés: ¡no, no, no!
por el amor de dios,
no te vayas.
no me dejes sola.
soledad: disculpe,
¿ocupa esta silla?
victoria y bárbara: ¡no!
victoria: deja la silla.
bárbara: nosotras la cargamos.
soledad: ¡ájalas! ¿qué les pasa?
victoria: pues que tú
tienes aquí a nuestro bebé,
a juan octavio.
tú no debes de cargar.
a ver, tu bolsa.
bárbara: así que nada
de jales pesados.
soledad: miren,
eso va a estar medio cañón
ahora que somos
el personal doméstico
de doña leonora ruiz.
tenemos mucho que hacer.
mauricio: pero lo pueden hacer
tus hermanas, ¿no?
bárbara: sí, claro.
yo voy a hacer tu trabajo,
juana soledad.
victoria: [ríe]
ay, ajá.
pues si tú eres más floja
que nada.
bárbara: es más,
me voy a dedicar a cuidarte
mientras dure tu embarazo, sol.
¿cómo ven?
soledad: yo encantada,
pero ¿sabes hacer masajitos
en los pies?
bárbara: a ver,
pues échame las patas para acá.
hazte a un lado.
victoria: órale,
esto ya se puso bueno.
soledad: ay...
victoria: oigan, ¿no creen
que ya se tardó sebastián
con juana inés?
voy a ver, ¿no?
soledad: ¡ay!
¡au!
bárbara: ¿eran para la monjita?
mauricio: sí,
pero en cuanto me vio
se puso nerviosa
y empezó a gritar.
bárbara: ah,
pues si quieres dámelas
antes de que se marchiten.
mauricio: claro.
bárbara: qué lindo.
[música]
[tem
darío: ¿cómo te sientes,
princesa?
estefanía: ay, no sé.
estoy mareada.
¿qué me dieron?
darío: un sedante.
también te recetaron
un antidepresivo
y un ansiolítico.
esto va a evitar otro ataque
como el que te dio.
estefanía: ¿ataque?
darío: eso dijo el doctor,
que fue un ataque de pánico.
¿te acuerdas?
mi amor,
¿por qué te metiste al mar?
estefanía: no sé.
prefiero no hablar de eso.
darío: ya verás, con--con esto
te vas a sentir mejor.
estefanía: ojalá.
ojalá, porque ya no quiero
que me pase lo mismo.
darío: entiendo.
estefi, me--
me llevé un susto tremendo
cuando te fuiste al mar.
la verdad,
yo, por más que quiera,
no puedo cuidarte
todo el tiempo,
así que contraté a una persona
para que te acompañe.
pase, por favor.
ella es maité.
estefanía: acepto
que contrates a alguien.
ni yo misma sé
de lo que soy capaz
en uno de esos ataques
que dices, pero...
no quiero a maité.
darío: ¿entonces?
inés: el único
que me ha gustado en la vida
es rubén,
el que vende la carne
en el convento.
sebastián: ¿y qué pasó con él?
inés: pues encontró un niño
que se había perdido
y le dio tanta emoción
que me abrazó.
pero me asusté
y me subí al campanario,
donde me rescataste hace rato.
claro,
si tú me hubieras abrazado,
no te suelto en horas.
victoria: sebastián.
perdón, necesito hablar contigo.
inés: ¿quién es?
sebastián: una amiga.
ahorita vengo, ¿sí?
inés: no.
sebastián: juana inés,
un segundo, no me tardo.
victoria: ay, ¿qué hiciste,
sebastián?
sebastián: ¿cómo que qué hice?
victoria: juana inés está así,
con la "babota" por ti.
nada más de ver cómo te mira,
se nota que está enamorada.
sebastián: y lanzadísima.
victoria: si no se acuerda
de lo que pasó
después de lo del campanario,
pues no sabe que supuestamente
eres su hermano.
sebastián: entonces,
para ella no hay--
victoria: impedimento
ni pecado pues.
sebastián: [suspira]
[música]
darío: juana victoria...
victoria: ay. señor iriarte.
darío: quiero que cuides
a estefanía día y noche.
que no te le separes
ni un instante.
créeme, juana victoria,
si no hubiera sacado
a estefanía del mar,
la estaríamos velando.
victoria: ni lo diga.
a mí me duele un chorro
que esté tan mal.
darío: entonces comprendes
por qué necesito que alguien
esté con ella las 24 horas
del día.
victoria: pues, claro, pero--
¿pero por qué yo?
mire, igualito y mi hermana
juana soledad estaría mejor
porque es enfermera.
darío: le contraté
a una enfermera.
una profesional.
pero dijo que te prefiere a ti.
te quiere mucho.
te tiene confianza.
victoria: pues yo--
yo también la quiero mucho.
darío: entonces...
¿aceptas?
no puedes abandonarnos
en esta situación desesperada.
victoria: pues, sí, sí, acepto,
pero no quiero que me pague.
no, la mera verdad,
me sentiría rara
porque pues estas cosas
se hacen de corazón
o no se hacen.
darío: no, insisto en darte
un salario, solo así
puedo exigirte que cumplas
con tu responsabilidad.
victoria: no me conoce.
yo por la gente que quiero,
me la rifo y no fallo.
porque mire, si hace falta,
yo me le pego día y noche.
darío: acepta el dinero,
juana victoria.
reconoce que te hace falta.
victoria: ándele, pues, ya.
viene la lana.
pero solamente porque pues ahora
sí que andamos bien brujas.
darío: perfecto.
prepara tus cosas
porque nos vamos.
victoria: ¿así a la de ya?
darío: ahora es cuando estefanía
más te necesita.
hasta tuve--
miedo de dejarla sola.
victoria: ok, no me tardo.
voy a hacer una maletita y ya
me retacho de volada, ¿sale?
darío: está bien.
leonora: ¡no!
juan: ¿no?
leonora: no se siente
en mi cama, señor oropeza.
juan: ¿qué se te ofrece?
leonora: no me hable
con impaciencia.
¿por qué no están arreglando
todavía el media luna?
juan: ah, bueno, porque--
pues el seguro no ha liberado
los recursos.
ya sabes cómo son de latosos
todos esos trámites.
¿pero tú cómo sabes eso?
leonora: ¿por qué andan buscando
trabajo sebastián, xavier
y usted?
juan: o sea, ¿tienes espías
en todos lados?
leonora: contésteme,
señor oropeza.
juan: ah, bueno,
lo que pasa es que pues--
a los tres nos gusta
ser productivos,
así que mientras llega el dinero
para restaurar el hotel,
decidimos buscar un trabajo
provisional.
leonora: pero--pero ¿estamos
en problemas económicos?
juan: no.
absolutamente no.
y ya que jugamos
a preguntas y respuestas,
contésteme.
¿por qué te fuiste a san diego
con darío iriarte?
ah, ¿te hace gracia mi pregunta?
leonora: ¿estás celoso?
juan: claro que lo estoy.
seguro te fuiste
en su avión privado.
él y tú estuvieron solos
en su departamento de lujo, ¿no?
leonora: sí, ¿y?
juan: hace un tiempo
ibas a perdonarme a cambio
de un coche importado de lujo.
leonora: ¿y qué quieres
decir con eso?
juan: es obvio.
darío te deslumbra
con su dinero.
leonora: ¿usted me cree capaz--?
juan: ya no sé
de lo que eres capaz.
el caso es que está muy mal
que una señora casada
se vaya al departamento
de un viudo. he dicho.
leonora: vaya, vaya.
victoria: híjole, qué carita.
juan: [suspira] leonora,
que me hizo enojar.
victoria: ¿a poco? qué raro.
tan tratada e inteligente
que es la señora.
iba a ir a buscarte.
por favor, ven tantito,
que tengo que echarme
una platicadita contigo.
juan: ¿cómo estás teresa?
teresa: hola.
juan: no, no, por favor, no.
¿más problemas?
¿ahora qué pasó?
teresa: nada.
o sea, sí, pero--
pues tampoco se trata
de un broncón. no, no, no.
no, lo que pasa es que--
pues darío iriarte
le ofreció una chamba aquí
a mis ojos.
juan: ¿qué?
a ver, ¿cómo que una chamba?
victoria: pues sí,
me va a dar una lana
por cuidar a estefanía.
ay, para echarle ojo
día y noche.
la pobre trae un buen
de broncas emocionales.
juan: sí, sí, ya lo sé.
el propio darío me lo dijo.
y también entiendo
su intención al contratarte.
pero no me gusta ni poquito
que trabajes para él.
victoria: ya sé que no es santo
de tu devoción.
no, ni mío tampoco.
pero pues es que--
no le puedo fallar a estefanía.
anda por los suelos.
juan: está bien, hija.
esos besos son oxígeno puro.
victoria: "porfa",
mándame mensajes a cada ratito
para avisarme cómo va
juana inés, ¿sí?
los quiero mucho.
pues, me extrañan.
[música]
bárbara: buenas...
yo, juana bárbara.
tú, juana monja.
soledad: no seas "melolenga",
mi hija.
perdió la memoria, pero--
no la inteligencia.
hola.
yo soy juana soledad.
inés: a ver, espérate.
ella es juana bárbara,
tú eres juana soledad,
¿y yo soy juana inés?
soledad: está bien curioso,
¿verdad?
fernando: y yo soy
juan fernando.
no, no, no, no es cierto.
soy fernando a secas.
inés: mucho gusto,
señor "asecas".
ay, virgen adorada,
ahí está otra vez
el aprovechado.
ese tipo me dio un beso
en el cachete cuando yo
estaba dormida.
mauricio: perdón, juana inés,
no--no quise molestarte.
fue solo una muestra
de cariño.
mira, es que has estado
varios días aquí en el hospital
y nos turnamos para cuidarte.
entonces yo--bueno,
todos nos encariñamos contigo.
inés: pero...
¿de dónde salieron?
sebastián: amigos míos.
son mis amigos.
son bien solidarios.
todos.
inés: ¿pero por qué--
por qué no me acuerdo de ellos?
soledad: porque estos días
estuviste inconsciente.
inés: ¿y la madre superiora
por qué no ha venido a verme?
sebastián: es que...
no estás en puebla.
inés: ¿no?
¿en dónde entonces?
sebastián: en mazatlán.
inés: ay, virgen
de los castillejos,
¿por qué me trajeron tan lejos?
sebastián: mira, cuando te ayudé
en el campanario--
inés: ah, sí...
cuando me rescataste.
sebastián: bueno,
como te golpeaste la cabeza,
te traje aquí a mazatlán para--
que te viera mi médico
de cabecera, el doctor merino.
es que él siempre
ha atendido a mi familia
y le tengo muchísima confianza.
inés: está bien, sebastián.
confío en ti.
¿pero le pides
a la madre superiora
que me venga a ver?
sebastián: claro.
ahorita le hablo.
inés: pero no te tardes.
sebastián: no. no, claro que no.
vengo ahorita, ¿sí?
estefanía: [solloza] gracias,
juana victoria.
gracias por venir a acompañarme.
de verdad necesito una amiga.
victoria: ni me agradezcas.
yo lo hago con--
con un chorro de gusto,
porque te quiero
y estoy rete-preocupada por ti.
estefanía: por favor,
ayúdame a mantenerme lejos
de sebastián
sin que me muera
de la tristeza.
sebastián: como le digo,
el doctor decidió
que lo mejor para juana inés
era mantenerla en coma inducido.
hoy despertó,
pero tiene amnesia
postraumática.
madre superiora: válgame dios.
sebastián: su último recuerdo
es cuando la salvé
del campanario.
madre superiora: ¿entonces
no se acuerda
de lo que pasó después?
¿de su viaje a mazatlán,
de su nueva familia--?
sebastián: no. no, madre.
cuando despertó,
creía que estaba en el convento.
despertó preguntando por usted.
ya le expliqué
que está aquí en mazatlán,
pero ella insiste en verla.
y la verdad es que yo creo
que su presencia aquí
le va a ayudar muchísimo
a juana inés.
madre superiora: claro.
voy para allá.
sebastián: el problema,
madre superiora, es que--
estamos en una crisis.
y yo no puedo ayudarla
con el costo del transporte.
madre superiora: no te
preocupes, con la ayuda de dios,
yo mañana temprano
llego a mazatlán.
sebastián: avíseme a qué hora,
madre, por favor,
yo paso por usted.
madre superiora: gracias,
pero por lo pronto,
cuídamela mucho.
sebastián: no, eso no tiene
ni que decirlo.
voy a estar muy pendiente
de mi hermana.
madre superiora: gracias,
sebastián.
doctor: perdón por hacerte
esperar, pero tenía
una urgencia. ¿cómo estás?
por favor, siéntate.
sebastián: gracias.
doctor: pero dime,
¿qué se te ofrece?
sebastián: me da mucha pena,
pero necesito que dé de alta
a juana inés lo antes posible.
es que mientras más tiempo
pase aquí, más grande
va a ser la cuenta y--
tenemos serios problemas
económicos.
doctor: mira, este--
ya programé para mañana
sus estudios.
en cuanto veamos
que todo está bien,
pues puede irse a su casa.
margarita: ¿sigues preocupado?
xavier: averigüé a cuánto
asciende la cuenta de juana inés
en el hospital.
es una cantidad muy fuerte.
margarita: pues es lógico.
imagínate cuánto tiempo
estuvo en el coma.
xavier: y ni mi hermano
ni mi sobrino tienen para pagar.
margarita: entonces te urge
que el banco te entregue
lo de la hipoteca de la casa.
xavier: exactamente.
margarita: es hermoso
lo que haces, xavier.
te admiro.
por tu familia eres capaz
de arriesgar todo lo que tienes.
xavier: te equivocas, margarita.
mi familia
es todo lo que tengo.
margarita: eso no le resta valor
a lo que haces.
es muy noble de tu parte.
victoria: ¿se siente rico?
estefanía: sí.
nadie me cepillaba el cabello
desde que mi mamá murió.
victoria: ¿lo dejamos?
ya te me estás poniendo triste.
estefanía: no, no, tranquila.
lo disfruto mucho.
victoria: ay, perdón,
pero pues es que--
con eso del mar me quedé
bien ciscada.
mira, nomás de acordarme, mira,
ya tengo la piel bien chinita,
chinita.
estefanía: fue un ataque
de pánico y me están dando
medicinas.
victoria: sí, sí, algo así
me dijo tu papá.
estefanía: oye...
pero no es lo que estás
pensando.
victoria: ¿y qué estoy pensando?
estefanía: que me quería
suicidar.
corrí hacia el mar, pero--
pero solo para huir.
huir del miedo que sentía.
victoria: ¿pues miedo a qué
o a quién?
estefanía: no sé.
imagínate que--que estás
dentro de una pesadilla, pero--
pero no estás dormida.
empiezas--empiezas a sentir
un terror que--
que no sabes de dónde viene.
y te duele el pecho horrible,
como si algo te oprimiera.
victoria: ay, no, no,
pero bueno, ya ahora
no te vas a "apanicar" porque--
pues vas a ver,
yo ya estoy aquí contigo.
y mira,
si se aparece el chamuco--
[grita] yo mismita
lo mando ahí a la goma.
no te preocupes.
[música]
sebastián: ¿qué?
¿darío contrató a juana victoria
para que cuidara a estefanía?
juan: ella está muy mal.
sebastián: sí, ya lo sé, papá.
juan: bueno, darío quiere
que alguien esté con su hija
las 24 horas del día.
sebastián: yo estoy muy cansado.
buenas noches a todos.
fernando: buenas noches, primo.
teresa: buenas noches.
juan: buenas noches, mi hijo.
soledad: pobre de estefanía.
teresa: pues sí, pobrecita,
pero tú no tienes
que preocuparte de nada,
solo de tu bebé.
soledad: él está bien, tere.
gracias.
teresa: ¿y ya fuiste
al ginecólogo?
ay, no es posible.
tú siendo enfermera,
¿y no has ido?
soledad: bueno--
teresa: en casa de herrero,
azadón de palo.
yo te voy a acompañar, ¿eh?
soledad: no, no, no, no, no.
gracias, es que--
voy a ir con mi jericalla.
fernando: ¿quién es "jericalla"?
bárbara: ay...
fernando: ah, ya, ya sé,
octavio, sí. vaya apodo, ¿eh?
bárbara: oye, ¿y para cuándo
jalas al ultrasonido?
juan: yo te acompaño
y así veo a mi nieto, ¿sí?
igual y se parece a mí.
bárbara: bueno, si se parece,
no te agüites.
luego se componen--
[risas]
juan: ándale, vas a ver.
leonora: ay, qué bonita
estampa familiar.
por cierto, paracaidistas,
necesito que me paguen
el vestido que masticó petunia
y aquí sigo esperando.
juan: ¿quién es petunia?
leonora: la chiva apestosa,
señor oropeza.
bárbara: lo hizo sin esfuerzo.
leonora: se metió a mi recámara
y se comió mi vestido.
el que compramos en méxico,
¿te acuerdas?
el de la boda
de mi prima julita.
y ellas me lo tienen que pagar.
si no, mi paciencia
se va a acabar.
bárbara: otro verso.
[sorbe]
victoria: bueno, y pues...
¿qué vamos a hacer hoy?
mauricio: pues necesitamos
buscar una fuente de ingresos
lo más pronto posible.
octavio: mi parientón
tiene razón.
no tenemos ni en qué
caernos muertos.
estefanía: pues, si tú trabajas,
¿no, octavio?
octavio: pues sí.
pero pues ahora,
por culpa de la juana--
estefanía: [resuella]
octavio: no, el huracán.
no mi peor es nada.
todo el mundo
anda de "golletero"
queriendo todo de a grapa.
estefanía: ¿qué?
octavio: de gorrón, pues.
victoria: [ríe]
estefanía: oye, mau,
¿y "la dolorosa"?
mauricio: quedó muy destruida.
estefanía: ay, ¿cómo crees?
victoria: ¿pues qué tal
que la arreglamos?
y ya después,
todos chambeamos ahí.
estefanía: ay, sí.
octavio: con el pequeño detalle
de que no tenemos material.
la pala, la madera,
los clavos, la pintura--
victoria: ay, ya, ya,
ya entendimos. ya.
mundito: ¿a que no saben?
todoelmundo: espinoza paz
está en mazatlán.
victoria: ¿qué?
todos: ♪ llévame
llévame, llévame
llévame, llévame
llévame contigo ♪
darío: tengo que decírtelo.
contraté a juana victoria
para cuidar a mi hija.
leonora: ¿qué?
¿la cabecilla de las ilegítimas
con tu princesa?
esa arribista
es una pésima influencia.
quién sabe qué mañas
le vaya a pegar.
darío: no te preocupes,
que voy a estar al pendiente.
leonora: ¿y encima le pagas?
darío: sí. pero mira, leo,
toma en cuenta
que juana victoria y sebastián
son muy unidos, ¿o no?
leonora: desgraciadamente.
darío: no, afortunadamente.
gracias a juana victoria,
estefanía también va a estar
cerca de sebastián.
leonora: interesante.
teresa: a ver, a ver,
hay que organizar
nuestras prioridades.
bárbara: [ríe] sí, porque vamos
de mal en peor.
soledad: bueno, lo primero
es conseguir trabajo.
ocupamos lana para lo básico.
bárbara: achís.
en tu estado ni creas
que vas a entrar
en ningún jale.
soledad: ¿en cuál estado?
¿en sinaloa?
[ríe]
bárbara: no critico
tu mal chiste
para que no hagas corajes
mientras traes ahí en la panza
a juan barbarito.
soledad: ¿juan barbarito?
ni lo mande dios.
teresa: bueno, lo otro que urge
es pagar el vestido
de doña "ínfulas".
[petunia bala]
oigan, ¿y si vendemos a petunia
para pagar el vestido
que se comió?
bárbara: sí.
soledad: [tiene arcada]
ay, no, no, no.
ya saben cómo me siento.
¡voy a vomitar!
bárbara: achís.
es normal en los embarazos,
¿verdad?
teresa: pues sí.
pero a veces el primero
es el peor.
bueno, ¿en qué estábamos,
petunia?
[petunia bala]
inés: qué bueno que vino, madre.
madre superiora: ¿cómo estás,
hija? ¿como te sientes?
sebastián: bueno, yo las dejo
para que platiquen, ¿sí?
inés: no, no, no te vayas
muy lejos.
es más...
llévate un besito
para el camino.
madre...
tenía usted razón.
no tengo vocación
para ser monja.
madre superiora: ah, ¿no?
inés: es que...
ay, padre nuestro,
qué bueno está esto.
ave maría.
yo no quería,
pero estoy locamente enamorada
de sebastián.
[música]