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Vamos a ver este color extraordinario de lo que se vivió ayer. Siempre vamos a estar porque somos celestes.
Hoy pasamos y vamos a ser campeones. El azteca se pinta de azul.
Dos escuadras con planteles millonarios y calidad de sobra, buscaba convertirse en el finalista. La clave estaba en el banquillo y es que la estrategia tenía que ser perfecta.
Diego alonso buscaba un doble objetivo, defender la ventaja y tratar de herirlos en los primeros minutos. Quería sofocar al rival.
En el azteca, se hablaba de una posible, pero pedro, mantenía la confianza, quedaba mucho por disputar. El azteca se paralizó al minuto 54, los corazones latín al máximo, se esperaba que el bar dictará sentencia.
Y así fue, el monterrey hizo estallar al coloso de santa úrsula. La guerra se mantenía abierta, los minutos de convertir en horas.
Ninguna pelota se daba por perdida, y el honor se disputaba en cada jugada. Las emociones estaban a tope, sufría las fallas que recordar ciegos fantasma, y a ellos no les quedaba más que aguantar, hasta el silbatazo final, así son las que mueven al fútbol, la emoción que rompe protocolos, las lágrimas que salen de lo más profundo del corazón y el orgullo de haber venido.
Creo que no hay campeones sin sufrimiento. Sabemos que nada más ?
Y tenemos claro que todavía queda el escalón más importante. La que sufriera baños hoy