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Maía: despés de sobrevivir tanto, élix, la guerra civil, el hambre, el fío, la árcel, incluso la tortura, roberto mendoza, el chef de los famosos, senía que la mala fortuna nuevamente se haía ensañado conél. Élix: deseaba recuperar su libertad y volver a ver a su amada abuela, pero lo peor todaía estaba por llegar.
Incríblemente viviía otra tragedia, aunque con ella llegaía tambén el milagro ás grande. Abuela: ese era unángel, unángel que esa noche envó el señor para salvarte.
Roberto: de eso no tengo ninguna duda, maá. Abuela: yél mismo permitó que vinieras a visitarme.
Élix: deportado y sin la menor posibilidad de regresar a estados unidos, roberto tendía que empezar de nuevo en su pís. Abuela: ¿y ú preparaste esto tan rico?
Roberto: í, seguro. Abuela: ¿y te vas a regresar a los estados unidos a seguirle cocinando a esos gringos?
Roberto: si te soy honesto, í, quisiera, pero ahora es imposible. Abuela: son las cosas de dios y aél no debemos llevarle la contraria.
Roberto: maá, me alegra tanto verte. Abuela: a í me da alegía tenerte aqí.
Despés miras a ver ómo te vas para los estados unidos. Roberto: bueno, eso es diícil para los deportados.
Abuela: ¿y ómo esá tu corazoncito? Roberto: abuela: ¿dejaste alguna novia por alá?
Roberto: me concenté en el trabajo y no tuve tiempo para citas y eso. Abuela: ¡mejor!
Le pedimos a dios que te mande una buena mujer, que te quiera y te acompañe. Roberto: bueno, siendo aí, esa tarea te la dejo a ti.
Abuela: entonces no perdamos tiempo. Ve y trae papel y ápiz.
Hay que pedirle al señor una mujer como ú la deseas. Élix: en medio de las dificultades, roberto recibiía la respuesta a una peticón que haía hecho en sus oraciones escritas.
Haía encontrado una compañera ideal alba: disculpa, es que soy muy torpe. Roberto: tranquila.
Alba: ¿y ú por qé me miras aí? Roberto: disculpa, es que hace mucho no vía una mujer tan bella.
Veo que estudias cerca. Alba: í, estudio licenciatura.
Roberto: un placer. Yo soy chef del restaurante que esá ás adelante.
Mi nombre es roberto. Alba: ¿chef?
¿de veras? El restaurante es nuevo, ¿verdad?
Roberto: í, llevamos poco. Y bueno, para que veas que la comida es buena te invito a cenar cuando quieras.
Alba: muchas gracias. ¿es una cita?
Roberto: no, no. Lo que quiero es que veas la buena comida que hacemos.
Y una vez, arrodillado en la habitacón, le dije: "señor, dame la mujer que ú quieres, y no la que yo ando buscando". Élix: comenzar de nuevo no fue ácil, pero con el entusiasmo y el apoyo de su abuela y su novia, roberto se posicionaba como chef en san salvador con su propio local.
Roberto: llegas temprano. Alba: saí temprano de las ostentaciones.
Estoy muy feliz, me felicitaron. Roberto: es una excelente noticia, mi amor.
Alba: pronto tu novia seá una educadora titulada. Alba: dios santo, ¿qé esá pasando?
Roberto: yo creo que es un terremoto. Ven.
Élix: ese ía, una nueva desgracia estaba a punto de ocurrir. Esta vez, roberto conoceía la furia de la naturaleza.
Roberto: en 2001, desgraciadamente en el salvador en enero del 2001 el primer terremoto. Mi restaurante en érmino de cuatro, cinco segundos, ¡bum!
Todo al suelo. Lo perí, pero como una placa tecónica se monó encima de la otra, para que quedara igual teía que haber otro terremoto.
30 ías despés, segundo terremoto. Lo que medio estaba en pie, se caó.
Es que ahora lo pierdo todo. Abuela: las cosas materiales no importan.
Lo importante es que no nos paó nada. Élix: la destruccón causada por los dos terremotos hizo que roberto pensara en una idea que era pácticamente imposible.
Abuela: "de cierto les digo que lloraán y aunque esén tristes, esa tristeza se convertiá en gozo". Roberto: ¿de verdad dice eso?
Abuela: íralo. Juan, caítulo 16, verículo 20.
Roberto: yo creo que dios no quiere que yo esé aqí, y yo tampoco. Mañana mismo voy a la embajada americana y pido una visa.
Abuela: ¿y para qé? Si ú mismo dijiste que ya no poías volver.
Roberto: bueno, dios hace milagros, ¿no? Y yo soy un milagro.
Élix: no teía nada que perder y í mucho por ganar, aí que despés de suplicarle a dios, al ía siguiente fue a la embajada. Roberto: agarra el pasaporte el de migracón, lo pasa en la computadora, "click".
Se me queda viendo, y yo digo: "ya se dio cuenta que me deportaron". Lo vuelve a pasar, "click".
"bienvenido a estados unidos de norteaérica". ¡pum!
"pasa". Roberto: imaínate, soy el primer deportado al que le dan la visa aí, a la velocidad de la luz.
Í, ¿no? A proósito, ¿quieres que te recomiende en mi trabajo?
Roberto: í, dale. Yo lo que quiero es cocinar.
Llegé aqí, al norte de carolina, y empeé a decir: "mire, yo soy de chef de beverly hills. He hecho la entrega de los oscars".
Y todos deían: "¿sobrecalificado? ¿o no hay trabajo?
". Yo lo que necesito es juntar el dinero para traer a mi abuela y a mi novia.
Ya, es que tienes novia. Roberto: í, se llama alba y es tal cual se la peí al de arriba.
Qé bien, ¿y ónde esá? Roberto: en el salvador.
Ella es alba, la dueña de mi coraón. Y ella es mi abuela.
Mejor dicho, mi maá. Es la mujer de mi vida.
Élix: roberto oculó su experiencia y se hizo pasar por un novato que no tuvo problemas en comenzar de cero. Su prioridad era establecer una familia con su futura esposa.
Maía: imaínate. Tambén volvó a pensar en la posibilidad de ayudar a otros, de darles un plato de comida a esos paisanos que pasaban hambre en los albergues.
Regresamos con ás de la historia