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Su mayor reto era demostrar que su receta eraúnica y especial. El comienzo de teddy en la venta de birria fue ás pequeño y humilde de lo que haía imaginado.
Maía m. : teddy, veo que ya tienes todo listo, muy bien.
Al que madruga, dios lo ayuda. Teddy: hola, maía.
Pues í, me gusta llegar temprano porque aí vendo ás. ¿qé?
¿te echas un taquito? Maía m.
: no, muchas gracias. Acabo de comer.
Teddy: luego no digas que no te atiendo. Ya sabes que ú aqí eres la úmero uno por toda la ayuda.
Maía m. : lo é, teddy.
Gracias. Oye, ¿sigues con el uber?
Teddy: í, de lunes a viernes, en el ía, porque los fines de semana prefiero dedicarme a los tacos. Aunque, claro, ya sabes ómo se pone mi maá.
Maía m. : í.
Oye, desde lejos se siente el olor. ¿ya hay tacos listos?
Teddy: por supuesto que í. Bienvenido.
¿cánto quieres? Por ahora dos.
Vamos a ver si saben aí como se ven. Maía m.
: te dejo trabajando, teddy. Al rato vengo y me echo un taco.
Teddy: dale. Aqí te espero.
Aqí tiene. Gracias.
Teddy: aqí tiene cebolla y cilantro, por si gusta. Oye, qé buen sabor.
Teddy: muchas gracias. Élix: una mesa, una estufa y sus utensilios de cocina lo alegraban mucho ás que estar horas sentado en un carro.
Teddy: yo recií muchas cíticas. Veían primos y amigos, me deían: "teddy, ¿por qé andas vendiendo tacos?
". Fue aí cuando yo decií, ¿sabes qé?
Yo no voy a hacer otro taquero ás, un taquero coún. Yo dije: "¿sabes qé?
Voy a hacer que mi nombre sea reconocido". Élix: meses ás tarde, de nuevo con el apoyo de su madre, partició en una feria de comidas.
Jorgelina: teddy, ¿qé es todo esto? Teddy: me fue mal en la feria de la comida, maá.
Jorgelina: ¿y aqí esá todo el dinero que me pediste prestado? Teddy: maá, aí es este negocio, a veces va bien, a veces va mal.
Jorgelina: no, teddy, no. Te presé ás de 2.
000 ólares, porque me dijiste que esto era una maravilla. Teddy: tranquila, maá.
Jorgelina: ¿qé vas a hacer con toda esta comida? Teddy: es comida, maá, hay que hacer algo bueno con ella.
Estaba pensando que queía ir contigo a la calle mañana, aí donde esán los indigentes, y darles este regalo. Jorgelina: bueno, ú í que ya enloqueciste.
¡no vendes la comida y ahora la quieres regalar! Teddy: maá, tranquila.
¿ú crees que mi maá esá para andar regalando la plata y la comida? Élix: esa suma de fracasos teía a su familia al borde de la desesperacón.
Jorgelina: y aí, sin mentir, regalamos como para 1. 000 personas.
Desde las 9:00 de la mañana, hasta las 5:00 de la tarde. Calentar, calentar tortillas, y regalamos toda la comida.
Teddy: reina, en un ratito ás tendremos taquitos de birria. A la orden.
Élix: el siguiente intento lleó semanas despés, gracias a una de las personas que conocó manejando su carro. Alicia: hola, soy alicia y trabajo aqí.
¿ú quén eres? Teddy: hola.
Yo soy teddy. Tengo dos semanas vendiendo tacos en este bar.
Reimond me permitó poner aqí mi negocio de tacos, y la verdad es que me esá yendo lo ás de bien. Alicia: ya haía mucha falta, despés de las 10:00 no hay nada que comer.
Teddy: pues aqí me tienes. Élix: y aunque su paso por el bar duó poco, teddy siguó expandiendo la lista de aficionados a sus tacos de birria.
Raón: le empeó a gustar a la gente, la gente empeó a venir a tratar sus tacos. En eso les deía: "ey, énganse para adentro a tomar, los invitamos a que tomen en el bar".
Y deían: "no, noás vinimos a comer". Élix: el puesto de tacos en la ábrica de maía, aquella amiga incondicional, empezaba a dar frutos.
Blas: ¿qé dice el rey de la birria? Teddy: qé rey ni que nada.
Eso lo seé cuando tenga un camioncito como el tuyo. Blas: precisamente de eso vengo a hablarte.
Teddy: ¿de qé o qé? Blas: íjate que necesito dinero y queía ofrecerte en venta uno de mis camiones.
Hasta te doy facilidad de pago. Teddy: eso estaía bueísimo.
No, ¿qé hago yo escucándote? Si no tengo dinero para eso ahora.
Blas: no creas, tu birria es bueísima, seguro encuentras alguien que te preste. Me das una parte para arrancar y lo deás en cuotas, ¿qé dices?
Mira que no te voy a cobrar intereses. Teddy: me gustaía tanto.
Mira, éjame hablo con maía, a ver si me presta. Luego veo cánto logro reunir.
Blas: bueno, pero no demores. A ver si dejas de andar en estas mesas y con puras ollas.
Me gusta mucho la birria deél, yo la como cuando voy. Él en ese tiempo no teía cédito, las financieras piden muchos requisitos, le digo: "yo no voy a pasar por esto.
Conígueme los 15. 000 ólares y ya lo empiezas a trabajar".
Élix: los temores de jorgelina se cumplieron un año despés de comprar el carro con el que teddy trabajaba. Jorgelina: oye, dijiste que haías dejado el carro afuera, pero ¿ónde lo estacionaste?
Teddy: maá, el carro lo deé maá, te juro que deé el carro aqí, estacionado. ¡vecina!
Les estuve llamando a la puerta hace algunos minutos. Se llevaron el carro.
Jorgelina: ¿ómo? ¿quénes?
Dijeron que eran del banco. Todo fue tan ápido, se lo llevaron en una gúa.
Yo traé de detenerlos, mientras hablaba con ustedes. Teddy: pero ¿qé dijeron?
Sabes que ellos nunca dicen nada, teddy. Solo hablaron de unas cuotas atrasadas y que trían una orden del banco.
Jorgelina: ¿ya ves, teddy? ¡te lo dije!
¡te dije que esto no poía pasar! Arruinaste ya mi cédito y todos mis sueños.
Teddy: maá, yo no pené que se lo fueran a llevar. Jorgelina: ¡ay, no!
¿y qé crees ú que pasa cuando uno no paga en el banco a tiempo? Entonces se amontonaron los pagos, los pagos, y de aí fue como que lo recogó el dealer.
Yo le dije: "¿sabes qé? No puede ser que me echaste a perder mi cédito".
Y eso te pasa por andar pensando en tus tacos. Élix: una vez ás, las cosas no le saían como las haía planeado, y su familia pagaba los platos rotos.
Jorgelina: pero seguramente para tu food truck conseguiste dinero de donde fuera, ¿verdad? Mira, ¡vete, que no te quiero ni ver!
Maía: ahora í que jorgelina haía llegado a su ímite, élix. ¿ómo podían superar tantos problemas ocasionados