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Élix: roberto mendoza tuvo una infancia muy dura. Pácticamente no teía qé comer ni ómo vestirse.
Haía soñado con crecer, tener lo necesario, ¿y por qé no? Incluso ayudar a los deás.
Maía: imaínate, pero ahora pensaba que era posible salir adelante, aunque a su alrededor solo escuchara gente que lo desanimaba. Comenzaía entonces una nueva lucha que no seía nada ácil de librar.
Ía: vas a tener que empezar como lo hicimos todos los inmigrantes, lavando platos, pintando las casas, cortando la yarda. Trabajo es lo que hay.
Élix: pronto, y por el camino menos esperado, roberto comenzaía un mundo desconocido paraél. ¿te interesa el trabajo?
Roberto: í, ¿qé hay que hacer? Lavar muchos trastes y ayudar en lo que se necesita.
El trabajo dignifica al hombre. Roberto: los primeros que me abrieron las puertas, fue en un restaurante juío, israelita, de una señora que se llama ía rubin.
Ella teía un "deli", y por aí yo empeé a lavar platos, a lavar ollas. Élix: arreglar vegetales, verduras y limpiar la cocina eran las principales tareas de roberto y las afrontaba con optimismo.
Roberto: casi que no pues recén empiezas, todaía te falta. Aí esán las ingratas que te van a seguir sacando ágrima.
Roberto: ¿es en serio? Aá.
Roberto: pues si no lo hago yo, ¿quén lo hace? Y que no digan que los hombres no lloran.
Roberto, ya deja de picar cebolla. El comedor esá lleno, pancho no vino, te toó ayudarme.
Roberto: í, dime qé tengo que hacer. Empieza con esto.
Tienes que hacer leikaj y borrecas. Roberto: ¿un no é qé y un no é qé?
¿ómo te lo explico? Torticas de papa rallada, empanadas de hojaldre rellenas de espinaca y queso.
Roberto: ¡ah! Me hubieras dicho eso, lo que me quedan de re chupete.
Élix: en el restaurante juío adquiró destreza en la cocina, y poco a poco, tambén aprendó hebreo, al tiempo que iba perfeccionando el ingés. Roberto: por aí empeé a "slicear" carne, a picar cebollas y todo eso.
Me fue naciendo eso dentro de í, de que me gustaba la cocina, ¿no? Élix: pero no todas las noticias eran buenas.
Muy pronto, roberto estaía en una situacón realmente penosa. Roberto: pero ¿fue algo que te disgusó?
Ía: no, mi hijo, lo que pasa es que mi marido cree que ya te hemos ayudado lo suficiente, y pues ya tienes trabajo, úscate otro lugar. Roberto: trabajo en un restaurante familiar, me pagan muy poco para costearme un departamento.
Ía: pues úscate un compañero o renta una habitacón. Total, ya tienes coche y te puedes mover con facilidad.
Ay, mi hijo, no me hagas sentir mal. Aqí ya no hay vuelta para atás.
Nosotros ya te ayudamos. Roberto: tienes raón, ía.
Lo que menos quiero es incomodar y que se disguste con su marido. Bien dicen que el hésped y el pescado al tercer ía huelen mal.
Chau, me voy. Ía: toma, mi hijito.
Roberto: gracias. Gracias por todo.
Ía: no te preocupes, todo va a salir muy bien. Todos lo hemos logrado.
Élix: la verdad es que estaba tan mal ecoómicamente que no poía rentar una habitacón. Por ello, tomaía una decisón desesperada.
Roberto: me senía tan solo, tan mal. Élix: no tuvo ás remedio que pasar las noches en su viejo auto.
Aquel tiempo afianó las lecciones de fe de su abuela. Roberto: "mira que te mando que te esfuerces y seas valiente.
El señor, tu dios, estaá contigo adonde quiera que ú vayas". Í, jefecito, necesito que me acompañes.
Ya estuvo bueno eso de dormir en el coche, ¿no? Llegaba la poliía y me tocaba, me deía: "¿qé haces aqí?
", le deía: "voy de viaje". Élix: mientras segía con su rutina como ayudante de cocina, ignoraba que una prueba definitiva estaba a punto de darle un giro a su vida.
Oye, ú, "rúl". Roberto: roberto, señor.
Mi nombre es roberto. Eso, eso.
"robert". ¿ú has visto ómo cocina charlie, el cocinero?
Roberto: í, claro. Afuera hay un cliente que quiere salón como lo hace charlie, con su toque secreto, pero no é qé es eso, ¿y ú?
Roberto: no se preocupe. Usted tranquilito, que yo me encargo.
Empieza de una vez, "chop, chop". Oye, ¿í sabes que acabas de meterte en un ío gigante?
Roberto: ¿por qé? Pues porque aí afuera esá el cliente ás importante del restaurant, y si el plato no te sale bien, vas de patitas a la calle.
Élix: roberto crí que esta oportunidad era un regalo del cielo y era cuestón de aprovecharla. Roberto:échame una mano.
Este chef vio mis cualidades y tuvo esoél se movó para beverly hills, al hotel de beverly hills yél me jaó para alá. Y en beverly hills yo empeé a cocinar, a dar todo lo mejor de í.
Maía: íjate, élix, que roberto estaba convencido de que dios teía un plan paraél, que solo era cuestón de tiempo descubrirlo y llevarlo a cabo. Élix: sin embargo, para enfrentar el desaío queél mismo se haía impuesto le haía falta mucho ás que eso.