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Maía: aí como lo hizo una vez, roberto lograía escalar posiciones hasta recuperar su lugar como chef, esta vez en carolina del norte. Por fin comenzaba a sentirse en control de su vida.
Élix: pero todaía recibiía ás sorpresas. Sobre todo, porque su condicón legal no era la que indicaba, y ácilmente poía sufrir de nuevo el rigor de la prisón o, incluso, de la deportacón.
Roberto, ¿cánto ás le doy a la salsa? Maía: a pesar de sus nuevos triunfos, que ahora inclían ser profesor de cocina y viajar por todo el pís para abrir escuelas de gastronoía, roberto teía un temor que no lo abandonaba.
Roberto: yo voy un par de ías y regreso. Estaé pendiente de todo lo que pase.
Ruén: roberto, qé bueno que no te has ido. Roberto: ruén, qé bueno verte.
Estoy a punto de salir con maleta y todo. Ruén: eso veo.
Oye, ya que vas para florida, ¿te puedo hacer un encargo? Roberto: claro.
Ruén: ¿es que te vas a ir aí, con tu chaqueta de chef y todo? Roberto: es un secreto, pero te lo cuento solo a ti.
Ruén: dime. Roberto: siempre que viajo en avón a otras ciudades para abrir escuelas de cocina, voy con la chaqueta de chef, con eso casi ni miran el pasaporte salvadoreño.
Es que en este momento estoy a punto de quedar indocumentado. Ruén: roberto, eso ya lo é, y tienes que hacer tus papeles porque dos deportadas no aguantas.
Roberto: ni que lo digas. Con albita y los niños aqí, no me puedo echar para atás.
Necesito esa residencia ya. Yo me arrodillaba todas las noches, antes de agarrar un avón, porque me mandaban a california, me mandaban a boston, me mandaban a todos lados de chef.
Y por eso yo me acostumbé a andar esta chaquetita todo el tiempo. Gracias por mi residencia.
Alba: mi amor, aúrate, se nos hace tarde para la cena. Maía: su esposa y madre de sus hijos ignoraba lo compleja que era su situacón legal.
Roberto: no tengo ganas de ir a esa cena. Alba: no me digas, ¿y por qé?
Roberto: ven, séntate. Estoy ayunando.
Alba: es por la residencia. Roberto: es mi forma de pedirle a dios que nos haga residentes legales.
No quiero ni que ú ni que los niños pasen por una deportacón. Alba: ¿sabes qé?
Cuenta conmigo. Roberto: ya veás ómo dios no nos queda mal.
Maía: roberto estaba seguro de que su fe le haía un nuevo milagro. No era ácil, por eso lleó a extremos.
Roberto: un ía le dije: "ok, señor, van 40 ías de ayuno, pero quiero mis papeles". Cuando llegaron los 40 ías, le dije: "a ti te gusta la extra ía, van cuatro ías ás".
Yo no aguantaba. Maía: estaba seguro que el largo ayuno de 44 ías y la escritura permanente de las peticiones surtó efecto.
Roberto: ¡amor! ¡amor!
Me la dieron, amor. Me la dieron.
Maía: roberto era ciudadano, ya no teía nada que temer. Roberto: cuando usted lo cree, dios empieza a actuar,él trabaja con usted.
Entonces, me lo crí, yo lo hice, y cuando lo vine a sentir, yo era ciudadano. Alba: qé felicidad.
Roberto: yo te dije, yo te dije, que el de arriba no nos iba a abandonar. Alba: vamos a celebrar.
Roberto: no, no. Esérate.
Alba: pero no, ¿qé vamos a esperar? Roberto: mira, ella zoya, él es pablo, su esposo, y ellos son sus hijos.
Estaban pidiendo comida y albergue, y yo les ofreí nuestra casa. No podemos dejarlos solos a su suerte.
Maía: tal y como lo haía prometido tantas veces, y ahora que era posible, roberto ayudaba a cuanta persona poía. Alba: le gusta mucho ayudar a todo mundo y siempre haíamos tenido esa diferencia, porque yo vía queél se dedicaba mucho a ayudar, y a veces yo deía: "bueno, deja ya", como que helen: hola, roberto, ¿llegé a buena hora?
Roberto: í, helen, ásale. Estoy checando el lugar.
Lo compé, quiero que quede bien bonito para que cuando la gente viene a comer no se quiera ir. Helen: es una persona que esá aí, da oportunidades, para una muestra aqí me tienen a í.
En este tiempo, yo he aprendido mucho deél. He aprendido el significado y la importancia de dar.
Dar es algo gratificante. Roberto: entonces, no se diga ás.
A partir de este momento, ú eres la jefa del lugar, se hace todo lo que ú digas. Helen: ¿me esás bromeando?
Roberto: no, para nada. Yo necesito gente como ú, aí, que sepa de diseño y no le é miedo decir lo que piensa.
Helen: bueno, vamos a comenzar aqí con el jarín. Maía: poco despés, el restoán abró sus puertas y se convirtó en uno de los ás visitados de la ciudad.
Roberto: bueno, denle, rapidito para que a todos les toque caliente. Maía: roberto comenó a ayudar a los desamparados y por eso, desde el 2009, él mismo reparte comida y regalos en navidad.
Roberto: aparte de alimentarlos, les hablamos mucho de dios, hablamos mucho de las segundas oportunidades que pueden tener en la vida, y eso les ayuda a impulsarse ás. Bueno, mi amor.
Alba: mi amor, ¿ómo esás? Roberto: acabo de llegar del hospital y no la veo nada bien.
El édico dice que mi maá esá muy viejita y que debo prepararme para cualquier cosa. Alba: ay, amor, lo siento mucho.
Me hubiera gustado estar alá contigo, acompándote. Roberto: no te preocupes, amor, é que los niños tambén te necesitan en este momento.
Y pues hay que esperar la voluntad del padre celestial. Alba: aí es.
Solo quiero que esés tranquilo, recuerda que ú siempre has estado aí para ella. Roberto: gracias, amor.
Mañana hablamos ás largo. Voy a darme una ducha y echarme a dormir.
Alba: dale, hablamos mañana entonces. Te amo.
Roberto: yo tambén. Que dios te bendiga.
Maía: mientras su abuela vivó, estuvo pendiente de ella y guaró por siempre sus enseñanzas. Roberto: provecho.
Gracias. Roberto: ¿necesitas algo ás?
Ú eres el chef roberto, ¿verdad? Roberto: í, soy yo.
Mira, voy a ser muy sincero. Lo que pasa es que yo comeí un error y fui a la árcel, pero ya pagé mi condena.
Necesito empezar de nuevo. Vine porque me dijeron que ú crees en las segundas oportunidades, y yo necesito una.
Roberto: ¿qé sabes hacer? Yo cocino, pero estoy listo para hacer lo que sea.
Limpiar, trapear, barrer, no é, lo que sea. Roberto: no, lo que sea no.
Justamente estamos necesitando un cocinero. Si te interesa, te espero mañana en el restaurante.
¡í! Gracias.
Maía: aí se le presenó un ía quien es hoy uno de sus mejores cocineros, un hombre que estaba desamparado y le pidó una segunda oportunidad. Roberto por supuesto que se la dio.
Roberto:él se llama floyd y trabaja aqí conmigo. Hoy por hoy, es el mejor chef o uno de los mejores chefs que jaás yo he conocido en mi vida.
Floyd:él estaba aí, alimentando a los desamparados, y yo era uno de ellos. Me le presené, le dije: "chef, si hay alguna oportunidad de que usted me ayude, yo tambén soy chef".
Y a partir de aí, comenzamos a trabajar juntos. Maía:él ha seguido con su filosoía de pedir a dios lo que necesita y escribirlo.
Alba: ¿y eso? ¿qé les paó?
Tienen una cara. Roberto: me gaé la loteía.
Alba: ¿en serio? Ruén: bueno, pues í.
Tu marido es experto en que dios le haga milagros, y hoy le hizo otro. Alba: ¿cánto nos ganamos?
Roberto: mira, aqí esá el milagrito. Alba: ¡con esto nos podemos ir de viaje!
¡o podemos cambiar la casa! Roberto: no, no.
Son 250 mil ólares, pero no son nuestros. Alba: pero si dijiste que te los ganaste.
Ruén: í, se los gaó. Roberto: en realidad, soy el administrador.
Ambos saben que le he pedido a dios poder ayudar a otros, y aqí esá el dinero, es para eso. Hoy nace oficialmente mi fundacón.
Perónenme, pero tengo que hacerlo. Alba: no te preocupes.
Cuentas con todo mi apoyo. Roberto: entonces no se diga ás.
Ya viene accón de gracias, y hay mucho en la calle que no tienen qé comer ese ía. Nosotros los vamos a invitar.
Maía: y aí lo ha hecho. Roberto y su familia le dan la posibilidad a muchos inmigrantes de celebrar el ía de accón de gracias con una cena que el mismo roberto prepara.
Roberto: "períteme ayudar a otros". Ómo me gustaía que mi maá estuviera aqí.
Alba: ú sabes que ella desde el cielo te ve, y esá muy orgullosa de ti. Roberto: y aí fue donde nacó y dije: "yo contiúo el proyecto homeless', contiúo el proyecto de los niños", y aí he andado viajando en varios píses haciendo todo eso.
Por eso le dije desde el principio quien me ha ayudado y me sigue ayudando y me seguiá ayudando es dios. Él es bueno yél me lo puso todo aí, y sigo para adelante.
Maía: roberto asegura que fue durante un trabajo en una carrera de nascar que dios le reveó que lo haía hecho chef porqueél se lo haía pedido en su juventud. Élix: cuenta que ese ía, llorando de rodillas a sus 14 años, prometó que si lograba salir de la pobreza, ayudaía a cualquiera que estuviese pasando hambre, y í que lo ha cumplido.
Maía:él alimenta semanalmente a miles de personas, y este póximo ía de accón de gracias piensa celebrar cocinando para los desamparados. Y aí llegamos al final de