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La voz que tanto necesitaban. Élix: pronto en san antonio, texas, entre las empleadas del hogar se corró una voz.
El 12 de octubre de 2012 se cró la organizacón "doésticas unidas". Miralba: como te dije, esta compañera esá siendo íctima de los abusos que nosotras tambén hemos sufrido.
Aracely: ¿qé te hace pensar que no la dejan salir y que sufre maltrato? Miralba: bueno, que por la noche tuvo que huir para contarnos toda la historia porque no la dejan utilizar el teéfono, sus patrones no se lo permiten.
Aracely: éjame ver qé podemos hacer aqí, en "doésticas unidas". Pues llegamos.
Mira lo suertuda que eres de poder estar aqí. Élix: la historia de lupe era la definicón de una esclava doéstica.
Lupe: estoy muy contenta. Y voy a hacer todo lo que pueda por tenerla contenta.
Pues eso espero, porque me cosó mucho dinero traerte. Esás en los estados unidos y tienes trabajo.
Lupe: a proósito, por favor, ¿me puede dar mi pasaporte? ¿el pasaporte?
¿para qé lo quieres? Lupe: bueno, pues digo yo para tenerlo.
No, no. Con el pasaporte me quedo yo.
Y éjame explicarte las cosas, cáles son tus obligaciones, a mis hijos les gusta cenar en sus cuartos, y todo tiene que estar perfecto. Niño: ¡maá!
¡dile a la muchacha nueva que quiero comer, que me suba algo porque tengo hambre! Pues ya íste.
Ya tienes que comenzar a atendernos. Irasema: por ejemplo, entra una mujer a trabajar en un hogar, y piensan que son dueños de ella, como si fuera una esclava.
Élix: pronto se dio cuenta que lo que le prometieron no teía nada que ver con la realidad que ya estaba viviendo. Mira, en esta casa se sabe a qé hora se comienza, pero nunca a qé hora se termina, y anoche mis hijos me dijeron que te fuiste a dormir sin darles de cenar.
Que no se repita. Lupe: pero es que llegaron despés de la medianoche.
¿y qé importa? Te paras, les haces de comer y punto.
Irasema: limpiando la casa, planchando, lavando. Sigue hasta la noche, preparando la cena, y todos cenan, y ella lava todo, limpia todo, y si alguien trabaó y llega tarde, levantarse a atenderlo.
Son abusos. Y éjame advertirte algo, no me gusta la gente que se la pasa hablando por teéfono.
¿tienes celular? Lupe: ¿qé celular, señora?
Si usted misma me manó a decir a éxico que no trajera ninún celular. Pues me parece muy bien porque si no, me lo hubieras tenido que dar para que yo lo guardara.
Lupe: ¿y el domingo a qé horas puedo salir? ¿el domingo?
No. El domingo vamos al rancho.
Te sirve de paseo y de paso para limpiar aquella casa. Lupe: permiso, señora.
Voy a terminar el trabajo. ¿y esta quén se cree?
Ahora resulta que tambén quiere salir los domingos. Nada ás me faltaba que me pida que yo la lleve.
Aracely: y las que se quedan en la casa, a esas se les debe dar un horario de ocho horas, permitirles un descanso, que tomen sus alimentos y tambén que no se les levanten en la noche porque es su descanso. Hombre: maá, qé bueno que al fin podemos hablar.
Élix: a lupe todaía le faltaban otras sorpresas desagradables. La llamada de su hijo desde éxico recibida a escondidas, la deó sin habla.
Lupe: ¿qé? ¿650 ólares?
Si ellos me prometieron 1. 300 ólares al mes.
Hombre: y en pesos mexicanos, no en ólares. Aracely: entonces, si hay un contrato verbal, es bien importante saberlo, tambén se respeta.
Si ú hiciste un contrato verbal y dices: "esto voy a ganar y esto y esto voy a hacer", si te hace que hagas ás cosas, te tiene que pagar extra. Lupe: eso no fue lo que hablamos.
Hombre: pues í, aá. Por eso mismo es que te estoy llamando.
¡lupe! ¡ven!
Lupe: hijo, me tengo que ir. Ya veás.
Con lo enchilada que estoy, voy a aclarar esto. Élix: decidida a todo, espeó el momento para confrontar a su patrona.
Í, mi amor, tus camisas van a quedar muy bien. Ya le dije a lupe ómo hacerlo.
Lupe: disculpe, señora, necesito hablar con usted. Te hablo al rato.
Í, dime. ¿qé pasa?
Lupe: cuando usted me contraó en éxico, me dijo que me iba a pagar 1. 300 ólares, mi hijo me acaba de hablar de alá y me dice que solo me depositaron la mitad y en pesos mexicanos.
Élix: la rabia era evidente en su rostro. Pues bueno, aí son las cosas.
Y hazle como quieras. Lupe: ¿por todo el trabajo que tengo que hacer aqí?
Trabajo ás de 12 horas al ía, sin descanso los fines de semana, ¿y me paga dos ólares la hora? ¿le parece justo?
Eso es un abuso. Agradecida debeías estar que tienes trabajo en los estados unidos.
Te damos de comer, te mantenemos, tienes casa, tienes todo, ¿de qé te quejas? Lupe: trabajo como un burro, y no me deja salir ni a la esquina.
¡eres una malagradecida! Lupe: ¿malagradecida?
Yo me como las sobras de ustedes porque no me da comida. ¿sabes qé?
No estoy para seguir oéndote. Oye ¿y ómo es que hablaste a tu casa?
¿o ómo es que te hablaron? Si te tengo prohibido hablar por teéfono, y se supone que no tienes celular.
Lupe: í, aqí tengo mi celular. ¿y sabe qé?
¡no se lo voy a dar! ¡y voy a hablar cántas veces quiera porque usted no me puede prohibir eso!
¡yo no soy su esclava! Élix: en aquel momento, lupe se enfrenó con su azorada patrona, que no poía creer que la empleada se le hubiera rebelado.
Y ese era solo el inicio de una gran lucha. Maía: poco despés, la patrona fue a pedirle a lupe que no se fuera, y sucedó lo incríble, le lleó un taón con ceviche, pero cuando fue a comerlo, se dio cuenta que no teía pescado, solo unos trozos de pepino aí.
Élix: qé horror. Cabe mencionar que lupe nos dio su testimonio con la condicón de no revelar su identidad, y por eso guardamos el anonimato, pero qé sucedó con ella,