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De ellos impunemente. Padre, permítame hacerle una pregunta.
Edwin: claro, padre, dígame. Varios feligreses me han informado que después de las misas usted está promocionando un viaje para ir a ver al santo padre en filadelfia.
Edwin: no, yo lo único que he hecho es ayudar a algunos de ellos que quieren ir a verlo, pero por su propia cuenta. Qué raro, ellos aseguran que ya le dieron dinero a usted para apartar un lugar en el viaje.
Eso está prohibido. Solo la arquediósesis organiza esos viajes.
Edwin: sí, claro, claro. Bueno, padre, bienvenido de nuevo a su parroquia.
Yo tengo que ir a-- me tengo que retirar. Ve con dios, ve con dios.
Félix: al regresar de sus vacaciones el párroco de la iglesia encontró su casa en desorden. Las mentiras del padre mena estaban a punto de descubrirse.
Padre, vengo a decirle que han estado llamando por lo del viaje que organizó el padre edwin, ¿qué les digo? ¿el padre edwin entregó las credenciales, la identificación?
Pues, no, padre, fíjese que siempre que se los pedía me decía que después me los daría. Está raro, ¿no?
Jesucristo resucitado. Félix: el sacerdote tuvo un mal presentimiento.
José: pero en esos casos es el obispo el que tiene que enviar al sacerdote que va a cubrir a un sacerdote anciano, enfermo o alguien que va de vacaciones y no el sacerdote: "es que me lo presentaron unas monjitas" y "es que le vi cara de buena gente", "es que está de paseo". No, no, no.
Jesucristo resucitado, que no sea lo que estamos pensando. Jose: pensemos que yo como sacerdote le abro la puerta a alguien que no es sacerdote y en mi ausencia comete un ilícito grave, como el abuso de un menor, por ejemplo, o un robo importante, una--una falta grave a las leyes.
Félix: pasaron los meses y septiembre estaba a la vuelta de la esquina. Las personas inscriptas en el viaje sabían que el tiempo para recibir los boletos se había terminado.
Llamaron directamente a mena. Edwin: bueno.
Michelle: eh, padre, edwin, soy michelle. Le llamo porque es que no he sabido nada del viaje y pues ahora sí ya falta poco.
Nadie nos ha enviado el itinerario como me lo prometió hace unos días. Yo quería saber cuándo nos íbamos y a qué hora y todo porque yo tenía que pedir el día o días en el trabajo de vacaciones y no me decía-- ese hombre no me decía cuándo ni a qué hora ni cuál aerolínea, nada.
Edwin: este, lo que pasa es que no me han confirmado unos datos, pero ustedes no se preocupen, que ustedes tienen sus puestos asegurados. Michelle: pues, sí, yo sé, ya los pagamos, padre.
Félix: michelle comenzó a sentir más dudas. Michelle: yo no--no sentía mucha confianza con-- con ese hombre y empecé a sospechar porque yo dije: "mm, algo no-- no está--no me está saliendo bien.
Yo pienso que esto no es". Edwin: justamente por eso te digo que no te preocupes, que ustedes tiene sus puestos.
Tan pronto como tenga los itinerarios yo se los hago llegar. En este momento te tengo que dejar porque tengo-- tengo unos feligreses que se quieren confesar, hija.
Después conversamos. Félix: ese día, edwin mena tuvo la impresión de que estaba a punto se ser descubierto.
Michelle decidió compartir su inquietud con yolanda. Michelle: ay, yolanda, fíjate que eso está muy raro, porque el padre edwin me dijo que estaba haciendo las reservaciones, pero no nos preguntó nada importante como fecha de nacimiento, licencias para los boletos.
Yolanda: es verdad y ya el viaje es pronto. Michelle: y tampoco me ha dicho nada sobre el supuesto convento donde nos vamos a hospedar.
¿a ti no te ha dicho nada? Yolanda: no, nada.
No sé nada más. Michelle: ah, pero hagamos una cosa, llamémoslo.
Aprovechemos, aprovechemos que estamos juntas a ver qué nos dice, ¿no? No, no responde.
Ay, y ayer también lo llamé varias veces y no me contestó. Yolanda: ay, dios mío, todo esto está muy raro.
Michelle: ay, yolandita, ¿a quién le podremos preguntar? Yolanda: deja, deja ver si alguien nos dice algo.
Vamos. Michelle: sí, vamos.
Félix: en 2015, un amigo de amanda, que trabajaba en una iglesia y que sabía del viaje para ir a ver al papa de pronto se encontró con algo insólito. Amanda, no vas a creer lo que acabo de descubrir.
A la parroquia nos llegó una lista con los nombres y fotografías de los estafadores que se hacen pasar por sacerdotes y el padre edwin está en la lista. Amanda: ¿qué?
Ay, no, no, no, hermanito, no. No, esto no puede ser.
Yo creo que estás confundido. Ahí pues ya nos entró la preocupación.
Más a mí que yo las había invitado, yo fui la iniciadora, ¿verdad? No, no, no, no estoy confundido, aquí tengo frente de mí la fotografía, es el padre edwin, es un estafador, por eso no da la cara con el asunto del viaje para ir a ver al papa.
Amanda: ay, dios mío. Le voy a llamar a las demás para avisarles.
¿cómo es posible que nos esté pasando esto a nosotras? Félix: impresionada y al borde de un ataque de nervios amanda comenzó a llamar a sus amigas.
Amanda: yolanda. Yolanda, no sabes lo que está pasando.
El padre edwin nos estafó. Es un mentiroso, es un impostor.
María: el padre josé de jesús aguilar nos explicó que la iglesia católica otorga, félix, ciertas licencias. Licencias ministeriales para practicar el sacerdocio en cualquier parte y que estas licencias tienen que renovarse constantemente.
Son de vigencia corta. Félix: y eso tiene una razón, evitar que algún sacerdote que haya cometido algún delito o que sea un impostor, abuse de la gente.
Los sacerdotes católicos también pueden perder su licencia en casos de abuso de cualquier tipo con la comunidad, de problemas graves con el alcohol u otra situación