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¿dónde estabas? Estaba cenando.
Perdón, no sabía que había visitas. Hola, greta.
Qué bueno que llegas. Tenemos buenas noticias, sebastián.
¿no estamos muy grandecitos como para estar en este lugar? No sabía que tenemos 87 años.
(ambos ríen) ¿a cuál vas a querer subirte? Siempre me he querido subir un caballo de verdad.
No te pierdas de mucho, esto está más divertido. (ríe) ¡vamos!
Hay que subirnos otra vez. ¿otra vez?
No, estoy muy mareado. Ahorita se te pasa, vamos.
- no, no, no. - (ríe) ¿podemos jugar?
- claro, chicos. - ¡sí!
¿estás listo para que te gane? Voy a ganar yo.
Mm, sin trampas, ¿eh? Conste.
(ríe) ¡te gane! Hiciste trampa, hiciste trampa.
¡ay, ese me gusta! Muchas gracias.
Mm, tiene cara de... De chispita.
Será la compinche de copito. ¿para mí?
Ay, chispita. Este juego no me gustó.
Vamos a otro. ¿porque te gané?
No, no me ganaste. Hiciste trampa.
(ríe) no hice trampa. Me la pasé muy bien.
Este es el mejor día de mi vida. Feri.
¿te gustaría...? (truenos) ya me cayó una gota.
Mejor vámonos, ¿sí? (música) gracias por acompañarme.
Gracias por pasar el día conmigo. Y por comerte la comida molecular.
(ambos ríen) mi amor, princesa. Ay.
¿no me digas que perdiste las llaves? No.
Seguramente vienen todos mojados, ¿verdad? Poquito.
Él es sebastián. Claro que lo conozco, porque él nos ayudó en la expo.
Además, me regaló flores. (ríe) sí.
Bueno, hagamos esto más formal. Jesús guadalupe.
O sea, don chuy. Orgulloso papá de feri.
- ¿don? - sí, don.
Así le voy a decir a todos los pretendientes de mi hija menor. - no es mi...
- bueno, bueno, ya. Vénganse.
Pásense para que se sequen un poco y se tomen algo. - no quiero molestar.
- no molestas. Además, ya va a estar pronto la cena.
Y ya ves lo que dicen, que entre más gente en la mesa, más sabrosa la sobremesa. ¿tienes hambre?
Pues, claro que tiene hambre. ¿no lo ves, todo escurrido?
Y me refiero de la cabeza, porque del cuerpo, mira. Estamos iguales.
Pásenle. Cuidado.
Pásenle. Pásenle, pásenle.
Se sacuden los piecitos porque luego tengo que trapear. Sí.
Listo. Sequecito y toda la cosa.
A ver. De este pequeñín, no hay que olvidarnos, ¿eh?
Qué bonita camisa. (ríe) ahorita ya va a estar la cena, ¿eh?
¿a qué equipo le vas? Al...
Al real madrid. Pero de los nacionales, muchacho.
Y no me vayas a decir que al cruz azul. Esos tienen almas de mártires.
No sé. ¿cuál es el mejor equipo?
(ríe) óyelo. Pues, el américa.
Águilas! ¿cuál otro?
Ay, compadre, esas cosas no tienen importancia. Mejor dime, sebastián.
¿eres deportista? No sé, supongo.
Antes jugaba basquetbol. Y dime, muchacho.
¿qué opinas acerca de las inversiones arriesgadas? Padrino.
No creo que quiero escuchar tus ideas sobre las inversiones. - por favor, no empieces, ¿sí?
- a ver. Dime, sebastián.
¿a ti te gusta trabajar? Porque en esta familia somos muy chambeadores, ¿eh?
Sí. Ay, mi amor, no espantes al sebastián con esas cosas.
Mira, ¿por qué mejor no nos dices cuál es tu sueño más grande? Pues, estar con feri.
¿cuál otro? Porque sí son novios, ¿no?
Eh... ¿ya sabes si está abierto el puesto de doña lucha de tamales?
Doña lucha descansa a los fines, siempre. Ah, pero mamá, ¿sabes cómo estamos de crinolina?
¿crees que tengamos que comprar tuls pronto? Mija, esas cosas no se preguntan frente a los invitados.
No seas grosera. Mejor cuéntame de tus papás, sebastián.
Dime, ¿tu mamá es igual de guapa que tú? Hoy jugué a los patitos y le di a la primera.
¿te acuerdas, papá, que tú me enseñaste? Sí, tienes muy buena puntería, hija.
Muy buena. Mi mamá murió hace un par de años.
Era arquitecta. Dicen que me parezco mucho a ella.
Mi papá es ingeniero y tiene su propia constructora. Vivo con él, aunque no nos llevamos tan bien como ustedes.
(carraspea) pues, mi mamá murió también cuando yo era un chamaco. Y duele.
Todavía duele. Pero bueno, ya vamos a comer, porque si no esto se va a enfriar.
A ver, toma, sebastián. Tú, el invitado primero.
Eso. - sírvanse, sírvanse.
- con la salsita. (hablan a la vez) está buenísima, comadre.
Picosita. ¿cómo no?
Si la hice pensando en darle una alegría a mi mari. ¿quieres probarla, sebastián?
Es mi especialidad, ¿eh? No, no tiene que probarla si no quiere.
¿cómo no? Si no, no le va a saber a nada.
Échale, échale, échale. Échale la roja.
Échale la roja. Bueno, ya dejen al muchacho en paz.
Él sabrá. Échale, échale.
Una tortillita. No está tan picosa como la del otro día, pero sí ten cuidado.
Poquito, ¿eh? Sí, sí quiere.
Ya es un hombre. Dale, tú dale.
- eso. - sí.
Mm. Está buenísimo.
Mucho mejor que la comida molecular. ¿cuál es el secreto?
El amor. Siempre el amor.
Es manteca natural. Nada de las cosas raras que venden ahora.
Es molecular. ¿quieres más, mijo?
Come todo lo que quieras, ¿eh? Se ve que eres de buen diente.
No, no, gracias. Ya estoy llenísimo.
El último me lo comí por pura antojo, nada más. - bueno...
- ey, ey, ¿a dónde? Acuérdate que en esta casa los hombres recogemos la mesa y lavamos los platos.
Uh. A ver, mi amor.
- deja te escamocho. - órale, compadre.
- pa' luego es tarde. - ah, ah.
¿listo? Tú como estás joven, cárgalos.
Ok. "iupi".
Pásalo, compadre. Oye, como que...
Ya somos muchos burros para tan poco solote, ¿no, compadre? ¿qué pasó?
Si tú me conoces, yo no me rajo. Yo no me voy de aquí hasta que el último tenedor quede rechinando de limpio.
¿qué? Ah, ya entendí.
Ah, ¿sabe qué? Me acordé que van a repetir las luchas en la tele y quiero ver cómo le fue a mascarita, ¿eh?
Digo, yo no me rajo, salvo las veces que sí. (ríe) no se preocupe por los platos, compadre, los deja usted en muy buenas manos.
Mándale. Ah, pero que no me entere yo que haces sufrir a mi feri, ¿eh?
Porque te mando al mascarita. (ríe) mira, no le hagas caso a mi compadre, solamente trata de ser un padrino normal, aunque le cuesta mucho.
Pásame eso, hijo. - ándale.
- sí. Aquí tiene.
Mira, mientras ve secando estos. (asiente) oye, como que lo de tu mamá todavía duele, ¿no?
Mira, son heridas que son muy profundas y tardan mucho en sanar. Yo sé que seguramente estás harto y que todo el mundo te dice las cosas, pero pues no porque te las digan o no deja de ser verdad.
Tú debes de tener paciencia, hijo, pero paciencia contigo mismo. No lo olvides.
No. De hecho, nadie habla conmigo de esto.
Pues sí, me imagino porque... Bueno, a las personas a veces nos cuesta...
Nos cuesta hablar de las cosas que hacen daño y... Y a veces preferimos callar y hacer como que no pasaron, pero eso no ayuda.
Mira, tú debes de tener paciencia con esas personas, pero... Pero lo mejor es que no cargues con cosas que no te pertenecen.
Ahora entiendo dónde saca feri tantas cosas buenas. Tiene una familia increíble.
(ríe) pues, ahora tú tienes la oportunidad de ser parte de ella. Siempre y cuando respetes y ames a mi hija como se merece, ¿estamos?
Bueno, pues, dame un abrazo. Ándale.
Entonces, yo te abrazo. (ríe) mira, hijo.
En esta familia siempre vas a encontrar amor y cariño. Siempre y cuando te lo ganes, ¿mm?
Ándale. Oye, dile a tus papás que gracias por lavarme y sacarme la ropa.
No te preocupes. Mis papás son algo metiches.
No. No, al contrario.
Me la pasé muy bien. Tienes una familia de primera.
(ríe) no digas eso, porque si no, vas a tener que venir a cenar todas las noches. ¿y?
¿qué tiene? Yo encantado.
En serio. ¿quién no sería feliz cenando con su novia todas las noches?
¿novia? ¿dijiste novia?
¿novia de verdad o por contrato? Bueno...
Solo si tú quieres. Sí.
Sí, sí quiero. Me tengo que ir.
Pero una parte de mí se queda contigo aquí para siempre. No te vayas.
Prométeme que siempre vamos a estar juntos. Y así puedo soltar.
Te lo prometo. No.
Es más, te lo juro. (ríe) ¿dónde estabas?
Estaba cenando. Perdón, no sabía que había visitas.
Hola, greta. Qué bueno que llegas.
Tenemos buenas noticias, sebastián. ¿no me vas a saludar?