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Y bienvenidos a "aqí y ahora". Yezid baquero nos cuenta la odisea que debieron pasar unos viajeros que quedaron olvidados en la selva.
Yezid: esta historia comienza en iquitos, peú. La ciudad en la que el año pasado wilfredo quiñonez se aventuó a probar suerte.
Wilfredo: nosotros nos fuimos de aá de colombia tratando de como buscar un nuevo futuro. Tratamos de buscar la mejor opcón.
Pusimos un restaurante en iquitos, peú. Yezid: en ese negocio haía cifrado sus esperanzas.
Wilfredo: no tardamos mucho en abrirlo, un mes fue noás, cuando pues ya se vino la conocida pandemia covid 19. Yezid: con el restaurante cerrado comenó la escasez.
Luego vinieron el hambre y la angustia. Wilfredo: el temor era constante, todos los ías, todo el ía.
Yezid: sin otra opcón, él, su esposa, suegra y dos niñas se vieron forzados a tomar una decisón radical. Wilfredo: toó emigrar.
Yezid: el regreso no seía ácil. Las fronteras estaban cerradas.
Solicitaron un permiso humanitario, que les negaron. Mientras tanto, se les agotaba el tiempo y los ahorros.
Wilfredo: nosotros salimos de aá de iquitos por el ío amazonas. Yezid: alguien le dijo que si segía unas trochas en secreto podían salir de peú, pasar por ecuador y finalmente llegar a colombia.
Wilfredo: fuimos por el ío. Yezid: solo que para hacerlo haía que sortear otro enemigo quiá ás grande que el propio coronavirus.
Wilfredo: atravesar el amazonas. Yezid: otros viajeros se unieron.
De inmediato descubrieron ás retos. El recorrido seía por ío o caminando.
Entre los viajeros haía hombres, mujeres, abuelos y niños. Coría entonces el mes de mayo.
Wilfredo: pensamos que era ácil en alún momento. Yezid: la realidad empeó a mostrarles algo ás.
Wilfredo: la verdad, esábamos equivocados, porque realmente fue imposible pasar por ecuador. La poliía, el eército, no nos dieron el paso.
Yezid: sin embargo, desafiando su destino continuaron. Marleny: esa semana desgraciadamente nos llovó toda la semana.
La trocha estaba muy fea. Yezid: quiñonez, quien se haía convertido en íder de su grupo, debó enfrentar su temor ás grande.
Wilfredo: al cruzar los íos la incertidumbre de perder alún amigo, perder alún familiar. Yezid: su suegra, doña marleny polo, reconoce que no teían otra alternativa.
Marleny: salimos por agua y tierra. Por el ío nos encontábamos el eército.
Í, nos mandaron para el monte porque supuestamente estaba prohibido. No poíamos salir.
Wilfredo: se esá moviendo. Yezid: los peligros empezaron a acecharlos.
Wilfredo: se esá moviendo. Yezid: uno de los viajeros, con un niño en brazos, tuvo que hacer malabares para no caer.
El cansancio empeó a sentirse no solo en el cuerpo, tambén en los zapatos. Mujer: con el zapato dañado ya de tanto caminar.
Yezid: las condiciones empeoraban a medida que se adentraban en la espesura de la selva. Wilfredo: los ías eran interminables, las caminatas muy agotadoras, de 12 horas, de seis de la mañana a seis de la tarde.
Yezid: en pocos ías se les agotaron las provisiones y solo les quedaba arroz. Ya llevaban tres semanas caminando.
Lo que les atormentaba era saber que a pesar de las dificultades que estaban viviendo, no haía vuelta atás. Un mes despés de que emprendieron la marcha se sintieron no solamente perdidos, sino olvidados en la selva.
Se les empezaron a agotar las provisiones y las fuerzas. A orillas del ío napo, afluente del amazonas, encontraron una comunidad de nativos.
Despés de mostrarles las pruebas de que estaban saludables, milton, uno de los inígenas, se ofrecó a guiarlos y a mostrarles ómo cortar camino. Wilfredo: de no haber sido porél, por ellos, había sido en vano nuestra traveía.
Yezid: milton los guio por tres ías, viendo las dificultades para transportar a los niños les ensó a hacer sillas como esta. Wilfredo: siempre la traje a cuesta.
Como haía tan poca comida y eran por porciones iguales y guarábamos la comida de nosotros para darles desayuno y almuerzo a nuestros hijos. Nosotros no coíamos.
Yezid: ese sacrificio trajo otras repercusiones. Wilfredo: subo una loma muy inmensa, cansado pues, obviamente agotado por la comida y todas estas cuestiones, lleó aí de una manera, digo: "no puedo ás, no puedo ás".
Yezid: cuando se senía incapaz de seguir, dice que algo memorable sucedó. Wilfredo: lo que vi en ese momento fue...
Fue algo que me toca mucho, me conmueve, me conmueve demasiado. Yezid: su hija de cinco años de edad le dio una contundente leccón.
Wilfredo: es algo que me parte el alma y creo que aí se partó mi vida tambén. Mi hija me mira y me dice: "papi, entonces éjame aqí".
Eso para í me partó el alma. En el momento me di cuenta de que tengo la mejor hija del mundo, que la he criado bien, que tiene un coraón ás grande que su cuerpo.
Yezid: se abrazaron yél con ágrimas en los ojos volvó a tomar impulso. Wilfredo: la pongo en mi espalda y camino.
Camino sin sentir. Camino sin pensar en nada ás que mi hija.
Me adelané. Siempre fuimos losúltimos.
En ese momento me adelané a todo el grupo. Y me adelané y no é, no senía.
No senía mi cuerpo. Solo el coraón, la fuerza de salir adelante y querer llegar pronto a casa.
Yezid: despés de casi dos meses llevando a cuesta sus pertenencias, ahora el caudal del ío que los separaba de su pís los oblió a pasar unaúltima prueba. Wilfredo: pues botamos todo, la ropa y todo, porque en ese momento nos toó escoger si era eso o la vida.
Y preferimos pues obviamente la vida. No nos apegamos a nada, sino a la familia y a vivir.
Yezid: cruzaron y pusieron pie en colombia, ébiles, pero tambén ás fuertes. Tras la larga traveía wilfredo quiñonez, su familia y el resto de los viajeros llegaron a sus casas.
Él, en florencia caqueá, su ciudad, camina llevando de la mano a la niña que le ensó esa leccón que ahoraél no deja de repetir. Wilfredo: fuerza y coraón.
Cuando todas las cosas sean con y por amor,