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Rodíguez: la crisis del covid19 oblió muchos zooógicos a cerrar sus puertas, sin visitantes y sin recursos, algunos consideraron medidas extremas. Unos tuvieron que declararse en quiebra, otros esán navegando por tiempos diíciles.
Juan carlos aguiar fue un zooógico donde debieron aumentar las medidas sanitarias para evitar que ese "arca de né", naufrague en medio de la pandemia. Aguiar: han estado juntos por casi 4 écadas desde que se conocieron en el zooógico de miami.
Magill:él lleó aqí un año despés que yo. Yo lleé aqí en el 80.
40 años atás. Yél en el 81.
Aguiar: el paso del tiempo y las marcas que deja no se han detenido. Recuerdo haber visto una foto suya en aquel entonces.
Magill: í, con mucho ás pelo. Aguiar: goliath con pasos lentos y firmes, recorre el que es su espacio.
Magill: de verdad es el animal ás viejo de todo el zooógico. Él tiene por lo menos 80 años.
Pero puede vivir ás de 150 años. Es una tortuga de los gaápagos.
Aguiar: muy cerca de alí vive toshi, otro de los veteranos del lugar. Magill:él esá aqí desde hace casi 30 años.
Lleó aqí de hiroshima, jaón. Aguiar: goliath y toshi.
Son los decanos de un zooógico que, con ás de 3000 animales, sufró duros golpes durante la cuarentena. Magill: era diícil que nosotros no ver a la gente entrando.
Perdimos ese dinero. 2.
7 millones de ólares perdó el zooógico en ese tiempo. Aguiar: para algunos solitarios como goliath, fue ácil adaptarse a la soledad en medio de la pandemia.
Magill: estas tortugas viven muchos años porque no hace mucho. De verdad, duerme por ías.
A lo mejor ve a la gente caminando. Pero no es tan importante.
Aguiar: toshi, una de las paradas de un tour, acostumbrado a que lo consientan, sintó la ausencia de esas visitas. Magill: y eso es donde coge su sanario y comida, que es como un regalo paraél.
Él estaba un poquito extrañado de esa gente en ese tiempo. Aguiar: no es la primera vez que enfrenta dificultades.
En 1992 se saló de morir aplastado cuando un remolque fue elevado por el huraán andrew y caó cerca deél. Toshi es un sobreviviente.
Magill: ahora es bien viejo, tiene 43 años y normalmente un rinoceronte negro como este, vive como hasta 30, o 35 áximo. Aguiar: como ellos, todos los animales del zooógico de miami vieron cambiar su rutina a causa de la pandemia.
Unos ás que otros. Por primera vez, ron magill, quien hace 40 años es director de comunicaciones del zooógico, pudo grabar los ájaros del aviario sin interferencia alguna.
Magill: antes siempre haía un sonido de un avón, de un carro, de gente hablando, de radio y los animales tambén cuando hay mucha gente se esconden un poquito adentro de losárboles, abajo de la tierra. Aguiar: una oportunidad que nunca imagió posible.
Magill: para í era un paríso. De ver los ájaros actuando naturalmente, cantando, construyendo nidos, cuidando sus hijitos.
Aguiar: lo que no logó la pandemia o el confinamiento de los humanos, fue alterar el ciclo natural de la vida. Este pequeño anílope adax nacó durante la cuarentena.
Magill: de verdad la maá lo cuió bien. Laúnica cosa distinta era cuando se saló aqí al ábitat, no haía ser humano para ver.
Aguiar: un gran logro teniendo en cuenta que su especie esá amenazada. Magill: un anílope que esá en peligro de extensón.
Hay menos de 300 caminando libre en el mundo. Aguiar: escucó bien, como este pequeño ólo quedan unos 300 viviendo en su ábitat natural en todo el mundo.
Su carne es muy apetecida. Durante casi 10 semanas estuvo totalmente cerrado este zooógico, uno de los ás grandes de todo el mundo y que cada año recibe alrededor de un milón de personas.
Este tiempo fue suficiente para que los expertos se dieran cuenta de la inmensa necesidad que tienen gran parte de los animales que aqí viven de interactuar con los seres humanos. Los monos no tuvieron quén les celebrara sus piruetas, o los elefantes no pudieron exhibir su pesado caminar y a los camellos nadie les admió su tranquilidad.
Magill: en este tiempo, cuando teía que cerrar todo por la cuarentena, mira la naturaleza, mira ómo se abró la naturaleza, los ájaros estaban cantando ás, animales entrando en partes donde nunca haían entrado. Aguiar: entre todos los que ás sufrieron la falta de visitantes, fueron estos gigantes acostumbrados a que grandes y chicos les den de comer.
Magill: ellos estaban en paz, pero estaban buscando "¿ónde esá la gente? ", "¿ónde esá mi zanahoria?
", "¿ónde esán mis hojas que me gusta tanto? ".
En ese tiempo. Aguiar: se mueven despacio, sacan su larga lengua, reciben su merienda y hasta permiten la foto soñada.
2 meses y medio sin visitas en los que no hubo niños que aprendieran de estos ejemplares. Magill: es tan importante de sembrar esa semilla en los niños, especialmente que cuiden a los animales, que aprecien a los animales y no tener ese tiempo, no ver a esas familias, no ver a esos niños conectados con los animales, si era bien duro.
Aguiar: con el paulatino regreso a la normalidad, el zooógico tambén reabró sus puertas con varias medidas de proteccón. Magill: todo el mundo tiene que ponerse áscaras para entrar en el zooógico ahora.
Debemos que tener su distancia social. Tenemos sanitizadores por todo el zooógico, cerramos varias cosas que todaía no esán abiertas.
Aguiar: el riesgo esá alí. Y ro magill, con toda su experiencia, lo sabe.
Magill: nosotros tenemos un poquito de miedo porque viene tanta gente entrando. Aguiar: en sus 72 años de historia, el zooógico ha cerrado por diversas razones.
Magill: si tenemos fuego fuerte, cerramos el zooógico, tuvimos varios huracanes, andrew, irma, wilma vinieron por el zooógico. Aguiar: aunque nunca algo como lo que se vivó en los últimos meses.
Magill: cuando estaba cerrado, todo estaba bien, todo estaba linísimo, el cielo azul, el clima bueísimo, los animales, y ni un ser humano aqí adentro. Eso era extraño para í.
Ojaá nunca pase otra vez.