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♪ la cuarentena global oblió a muchos zooógicos a cerrar sus puertas. Sin visitantes y sin recursos algunos consideraron medidas extremas.
En tailandia uno fue cerrado tras declararse en quiebra. En colombia, ecuador, y peú, varios navegante diíciles.
Juan carlos fue un zooógico donde debieron aumentar las medidas sanitarias para evitar que se arcade no he naufrague en medio de la pandemia. Ese arcade noe naufrague por la pandemia.
Han estado juntos por casi cuatro écadas. Desde que se conocieron en el zooógico de miami.
El paso del tiempo y las marcas que deja no se han detenido. Recuerda haber visto una foto suya en aquel entonces.
Con mucho ás pelo. Goliat, con pasos lentos y firmes recorre el que es su espacio.
Es el animal ás viejo en todo es ógico. Tiene por lo menos 80 años.
Puede vivir ás de 150 años. Muy cerca de alí vive otro de los veteranos del lugar.
Él esá aqí hace casi 30 años. Son los decanos de un zooógico que con ás de 3000 animales sufró duros golpes durante la cuarentena.
Era diícil. Perdimos el dinero de la gente entrando.
: 7 millones de ólares talio se ógico en ese tiempo. Para algunos solitarios fue ácil adaptarse a la soledad en medio de la pandemia.
Éstas tortugas vivir muchos años porque no hacen mucho. De verdad, duerme en el ía.
Una de las paradas de un tour acostumbrada que lo consientan sintó la ausencia de esas visitas. Y donde coge su salario, la comida, es como un regalo para él.
Él extrañaba la gente en ese tiempo. No es la primera vez que enfrentan dificultades.
En 1990 y dos se saló de morir aplastado cuando un remolque fue elevado por el huraán andrew y caó cerca deél. Es su sobreviviente.
Ahora bien viejo, tiene 43 años y un rinoceronte negro como este vive como hasta 30 o 35 ás. Como ellos todos los animales del zooógico de miamivieron cambiar su rutina a causa de la pandemia.
Unos ás que otros. Por primera vez quien hace 40 años es director de comunicaciones de zooógico pudo grabar los ágina los ájaros del aviario sin interferencia alguna.
Antes siempre haía alún sonido de avón, de carro, de radio. Y los animales tambén cuando hay mucha gente se esconden un poco adentro de los árboles, bajo de la tierra.
Una oportunidad que nunca imagió posible. Para í fue un paríso.
Ver los ájaros actuando naturalmente, cantando, construyendo nidos. Reportero: lo que no logó la pandemia o el confinamiento de los humanos fue alterar el ciclo natural de la vida.
Este pequeño anílope nacó durante la cuarentena. De verdad la maá lo cuido bien.
Laúnica cosa distintaera cuando saló a la mitad. Y no haían ser humanos para ver.
Un gran logro teniendo en cuenta que su especie esá amenazada. Un anílope en peligro de extincón.
Y menos de 300 caminando libres en el mundo. Su carne es muy apetecida.
Durante casi 10 semanas estuvo totalmente cerradoeste zooógico. Uno de los ás grande de todo el mundo.
Y que cada año recibe alrededor de 1 milón de personas. Este tiempo fue suficiente para que los expertos se dieran cuenta de la inmensa necesidad que tiene gran parte de los animales que aqí viven, de interactuar con los seres humanos.
Los monos no tuvieron quén les celebrara sus piruetas. O los elefantes no pudieron exhibir su pesado caminar.
Y a los camellos nadie les admiro su tranquilidad. En este tiempo cuando teía que cerrar todo por cuarentena mira la naturaleza, mira ómo se abró la naturaleza.
Los ájaros estaban cantando ás . Animales en parte que nunca estaban.
Entre todos los que ás sufrieron a falta de visitantes fueron estos gigantes acostumbrados a que grandes y chicos les den de comer. Ellos estaban en paz pero buscaban ónde esán las hojas y las zanahorias.
Se mueven despacio, sacan su larga lengua, reciben su merienda y hasta permiten la foto soñada. Dos meses y medio sin visitas en los que no hubo niños que aprendieron de estos ejemplares.
Es tan importante sembrar esa semilla en los niños que cuidan los animales, que aprecien a los animales. Y al no tener a sus familias y niños conectando con los animales, es bien duro.
Con el paulatino regreso a la normalidad en zooógico tambén reabró sus puertas con varias medidas de proteccón. Todos se tienen que poner áscaras para entrar el zooógico.
Hay que tener la distancia social. Cerramos varias cosas que todaía no esán abiertas.
El riesgo esá alí y con toda su experiencia lo sabe. Tenemos un poco de miedo que viene tanta gente entrando.
Sabemos que los casos aqí suben tanto. Temores que se hicieron realidad esta semana.
Cuatro empleados dieron positivo a la prueba de covid 19. Al momento que van a tener un testesá en cuarentena para dos semanas.
Incluso lasáreas donde trabajaban estas personas fueron cerradas. Hay muy pocas chances de que algo paó con el úblico.
Pero para í es una obligacón moral. Un empleado aqí sir dio positivo para coronavirus.
En sus 72 años de historia el zooógico cerrado por distintas razones. Tuvimos varios huracanes, andrew, y vinieron por eso ógico.
Aunque nunca algo como lo que se vivó en losúltimos meses. Kondo estaba cerrado todo estaba bien, el cielo azul, un