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Rodíguez: una y otra vez hemos visto iágenes de familias inmigrantes, mujeres embarazadas y niños en brazos en espera de una oportunidad para cruzar la frontera. A pesar de los riesgos, para muchos hay una luz de esperanza, un consuelo.
Se trata de una religiosa a quienes ellos llaman hermana o simplemente madre, y cuya casa se ha convertido en la casa de todos. >> cuando veo el ser humano sufriendo en esas condiciones, me da unas ganas de mover al mundo entero.
Rodíguez: y desde el valle del ío grande aí lo esá haciendo la hermana norma pimentel, un inmigrante a la vez. Ella es directora de caridades caólicas en la ciudad fronteriza de mcallen, en tejas, un albergue sin fines de lucro donde diariamente cambian las vidas de miles de personas.
Su historia comenó como la de muchos inmigrantes. Pimentel: mi padre en si era una persona que teía un gran sueño americano, pues se decide mi paá venir a preguntar al puente, aí en brounsville, por matamoros, que es lo que tengo que hacer para vivir aqí en estados unidos.
Rodíguez: su padre se queó. Acto seguido trajo a su familia a los estados unidos.
Pimentel: a los pocos ías, no se cuantos, lleó a nacer yo aqí en estados unidos. Por eso digo que nazco aqí en estados unidos por chiripa.
Rodíguez: a pesar de haber nacido en el lado estadounidense, ella dice que se siente mexicana y guadalupana. Pimentel: de hecho, yo me siento 100% mexicana.
Yo la verdad que mi éxico lindo es... Lo llevo en la sangre.
No llegan el ía de la virgen de guadalupe y mi coraón arde de contento. Rodíguez: pimentel se cró a ambos lados de la ínea fronteriza.
Pimentel: creí en brownsville. Rodíguez: mientras creía, la rodeaba.
Pimentel: mi madre y yo la miraba siempre rezando a la orilla de su cama. Mi abuela tambén, siempre me llamaba la atencón como dedicaba el fin del ía a sentarse al lado de la cama y rezar.
Rodíguez: luego de obtener una licenciatura en artes, algo le ocurró cuando partició en un grupo de oracón. Pimentel: sení algo.
Algo que es diícil de entenderlo en palabras, pero sení que yo cambé en ese momento. Rodíguez: fue entonces cuando, asegura, escucó su llamado.
Pimentel: todo lo que teía que ver con dios me interesaba tanto que mi madre me dice "¿qé te pasa, norma? ¿te vas a ser monja o qé?
". Rodíguez: teía 23 años cuando entó al convento de las hermanas misioneras de jeús, dispuesta a seguir su coraón, aunque debó pensarlo porque estaba en una relacón sentimental.
Pimentel: teía un novio que verdad que cuando yo empiezo la universidadél dice "norma, ú te vas a estudiar, pero ú y yo nos vamos a casar". Rodíguez: esos planes pronto cambiaían.
Pimentel: entonces ú no puedes salir, ú ya esás comprometida conmigo, dijo. "pero no, ¿ómo va a ser eso?
Mira, ¿sabes qé? Aqí terminamos, ¿ok?
". Rodíguez: y desde entonces esta incansable hermana se ha dedicado a ayudar a las familias que llegan al centro de caridades caólicas con la esperanza de alcanzar una nueva vida en los estados unidos.
Pimentel: lo que hacemos es simplemente abrir nuestro coraón para recibir a aquella persona que esá sufriendo. Rodíguez: aqí la mayoía ha hecho una solicitud de asilo.
>> ¿de ónde viene usted señor? >> del salvador.
Rodíguez: llegan con lo poco que tienen y muchos traumas por superar. >> le di gracias a dios porque nos dieron la oportunidad.
Rodíguez: aqí a nadie se le da la espalda. Como nos conó rosa pallet, que empeó como voluntaria y desde 2018 es una de las encargadas del centro gracias a una peticón personal de la hermana pimentel.
Pallet: es una mujer que se da todo por el todo. Su trabajo es servir, servir y como dice la biblia ¿verdad?
Darle de comer al hambriento, de vestir al desnudo y de beber al sediento. Rodíguez: jeús cabello, un comerciante de frutas, conoce la obra de la hermana y por eso dona sus productos regularmente.
Cabello: el dar siempre ha sido algo ás confortable que el recibir. Entonces el apoyar a la gente y realmente lo hacemos de coraón.
Rodíguez: aunque el trabajo de la hermana pimentel va ás alá de este lugar. Al otro lado de la frontera, en reynosa, tamaulipas, existe un gran campamento en la plaza de la reública, a escasos metros del puente fronterizo.
Se estima que unas 3000 personas viven en condiciones infrahumanas, esperando la posibilidad de cruzar a los estados unidos. >> la vida es muy diícil.
Rodíguez: aqí ella camina entre las improvisadas carpas, el desorden y el caos. Al tiempo que lleva una palabra de aliento a los ás necesitados y atiende a buenos samaritanos que donan comida y ropa.
Pimentel: veo a las familias y me dicen "venga a ver ónde yo duermo, madre". Y la verdad que digo "pero norma, esto no puede ser".
Rodíguez: por eso cuenta que una de las experiencias que ás le afecó fue ser testigo directo de la separacón de familias. Pimentel: fue una impresón tágica que yo veo de uno de los niños, chiquillos, llorando con sus caritas llenas de ágrimas, dicéndome "ácame de aqí.
Por favor, ayuda". No lo puedo olvidar.
Rodíguez: aunque tambén he recibido grandes satisfacciones que la han motivado ún ás. Como el haberse reunido con el papa francisco en 4 ocasiones, 2 de ellas en el vaticano.
Pimentel: para í fue un gozo tan tremendo que yo nunca hubiera imaginado llegar a hablar conél. Rodíguez: recuerda lo feliz que se puso cuando recibó esa llamada desde el vaticano.
Pimentel:él me llama y me dice "ven, ven, ven, quiero conocerte, quiero platicar contigo". Y no lo puedo creer.
Rodíguez: por ahora asegura que su misón es aqí, en esta frontera, lejos del vaticano, donde seguiá abogando por los inmigrantes, ya que sus palabras "ólo el amor puede transformar el mundo". Pimentel: quiero que me recuerden como alguien que no se detuvo sin reserva a hacer el bien para el