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La Rosa de Guadalupe - 'La vendedora de ilusiones'

Univision20 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

>> chicles, chicles,

a tres pesos.

o llévese dos por cinco pesos.

chicles, chicles, llévelos.

>> hola, chelita.

chelita: ¿qué uvas, marcelo?

¿me vas a comprar chicles?

marcelo: sí, claro, dame

lo que sean 20 pesos.

chelita: a ver,

si tienes 20 pesos,

a dos por cinco,

te alcanza para ocho chicles.

marcelo: eres una buenaza

para las cuentas, chelita.

chelita: y ya se me acabaron

los chicles, como siempre

que tú me compras.

marcelo: ¿y ese perro?

nunca lo había visto.

¿te lo trajeron los reyes magos?

chelita: no, los reyes magos

no llegaron a mi casa.

marcelo: ah, es que pensé

que era tuyo.

chelita: bueno, no es mío.

un día se me acercó solito

y desde entonces me acompaña.

él es solomino.

marcelo: está bien bonito.

>> no te le acerques tanto,

marcelo.

no vaya a ser que salten

las pulgas.

>> y no te habla del perro,

sino de esta mugrosa.

chelita: fíjate que no.

todos los días

me limpio la mugre

que hay detrás de mis orejas.

[claxon]

>> ya llegó la mamá de marcelo

por nosotros.

>> vámonos

antes de que esta mugrosa

se empiece a rascar los piojos.

marcelo: adiós, chelita.

>> hola, niños.

¿listos para llevarlos

a sus casas?

>> sí, señora.

chelita: ya volví, hermana.

pasé por las tortillas.

y hoy hasta me alcanzó

para pan dulce

para que mis papás coman

cuando regresen de trabajar.

>> qué bueno, chelita.

seguro se te acabaron

los chicles hoy.

porque ese niñito de papis

te compró, ¿verdad?

chelita: sí, marcelo me compró

los últimos ocho chicles

que me quedaban.

>> a mí que se me hace...

chelita: no seas malpensada,

ramona.

marcelo es rete buena onda

y por eso es

que me compra chicles.

ramona: [burla] marcelo es rete

buena onda y por eso lo quiero

besar.

ambas: [hablan a la vez]

>> no entiendo qué vas a hacer

con tanta goma de mascar.

marcelo: eso no importa, mamá,

sino que chelita

se pone muy feliz cuando ve

que ya los vendió todos.

>> me da tanto gusto

que tienes tan buen corazón.

marcelo: es que me da cosa

verla ahí y que casi nadie

le haga caso.

y me dan ganas de comprarle

todos los chicles.

no entiendo por qué no está

en la escuela.

>> bueno, hijo, no todos

los niños tienen la oportunidad

que tú tienes, así que valora

que tú sí puedes

ir a la escuela.

y ya, quítate el uniforme

para que hagas la tarea.

órale.

>> tu maestra me mandó

un reporte a mi correo.

informándome que no mejoras

tu aprovechamiento

en matemáticas.

marcelo: no les entiendo, papá.

>> pues, ponte a estudiar.

no quiero un hijo burro.

>> andrés, por favor,

no le digas esas cosas

a nuestro hijo.

>> mi hijo hace bien

en hablarle así a mi nieto.

tiene que corregirlo,

para que no sea

un bueno para nada.

>> yo estoy de acuerdo

en que le digamos a marcelo

que tiene que estudiar

para mejorar sus calificaciones,

señora piedad, pero no hay

necesidad de insultar.

andrés: él es el que me insulta,

siendo flojo.

porque lo único que tienes

que hacer es estudiar.

piedad: ya viste que los reyes

magos no te trajeron el perrito

que les pediste.

porque los reyes magos

no les traen nada

a los niños burros.

marcelo: sí, abue, les prometo

que voy a estudiar más.

andrés: más te vale, marcelo.

porque no quiero castigarte

prohibiéndote el videojuego ese

que tanto te gusta.

>> ya no estés preocupado,

leopoldo.

nos la estamos llevando difícil,

pero ahí vamos.

leopoldo: ¿y cómo no voy a estar

preocupado, delia?

con lo que ganamos,

no nos alcanza

para darles comida decente

a nuestros hijos.

puros frijoles.

chelita: a mí me fue rete bien

con la venta de los chicles.

me alcanzó para que te compres

tu pan dulce con tu café,

papito.

leopoldo: mi vida, mi hijita,

muchas gracias.

pero yo soy quien tiene

que mantenerlos.

ya ves, con mi aguinaldo

y el de tu mamá, apenas

nos alcanzó para comprar

unos pollos asados

en la nochebuena.

delia: ya, mi amor, tú y yo

nos la pasamos todo el día

trabajando para darle

a los niños aunque sea frijoles.

pero se llevan algo a la boca.

leopoldo: en serio

que la cuesta de enero

cada año llega más empinada.

ramona: ya le puse los pijamas

a mis hermanitos.

delia: gracias, mi amor,

por echarme la mano ocupándote

de tus hermanitos.

ramona: no hay de qué, ma.

leopoldo: no se vale

que nuestras hijas mayores

hayan tenido que dejar

la escuela, delia,

para ayudarnos.

no se vale.

delia: no hay que achicopalarnos

y menos a la hora

de los alimentos.

aprovechemos que estamos juntos

como familia para pasar

un buen momento, ¿sí?

ándale, siéntate con tu hermana.

vamos a cenar.

>> no, marcelo, ven.

no cuentes con los dedos.

tienes que aprender a restar

con la mente.

marcelo: pero es que no puedo.

>> te voy a dejar

unos ejercicios

para que los resuelvas

en tu casa.

los vas a practicar y vas a ver

que sí puedes.

marcelo: bueno, pero no le vaya

con el chisme a mi papá

de que no sé restar.

>> no le fui con el chisme,

marcelo.

pero tus papás tienen que saber

para que todos ayudemos.

marcelo: pues, no sé,

[murmura]

>> ten paciencia.

verás que para cuando acabes

segundo, vas a ser muy bueno

con las restas y con todas

las operaciones.

ve, siéntate.

chelita: así son los papás,

pero ya no estés triste.

marcelo: es que me va

a castigar, porque sigo

sin entender las matemáticas.

chelita: ya, mira, yo te voy

a ayudar.

ya ves que soy una buenaza

para las cuentas.

marcelo: ¿de verdad?

es que no entiendo para qué

sirven las matemáticas.

chelita: claro que sirven.

a mí me sirven

para que no me vean

la cara de mensa

con el cambio de los chicles.

marcelo: ¿entonces

me vas a enseñar a restar?

chelita: sí, y entre los dos,

vas a aprender más rápido.

marcelo: gracias,

qué buena onda.

porque en serio

que las matemáticas

son mi coco.

[claxon]

hola, mamá.

>> hola, hijo.

¿y wendy y rubén?

marcelo: ahorita vienen.

oye, ma, ¿puede venir chelita

con nosotros?

ándale, es que me va a enseñar

mate.

"please, please".

no quiero que papá me quite

el videojuego.

>> está bien, que chelita

venga con nosotros.

chelita: muchas gracias, señora.

>> ¿qué hace la chusma

en la camioneta?

marcelo: es que chelita va a ir

a mi casa.

wendy: ¿y con ese perro

callejero?

nos va a pegar la rabia.

delia: wendy, no te va a pasar

nada.

ya súbanse, los tengo que llevar

a sus casas.

vámonos, ¿están listos?

todos: sí.

chelita: ¿ya viste qué fácil es?

marcelo: es que tú sabes

un chorro, chelita.

oye, ¿por qué no vas

a la escuela?

chelita: porque tuve que salirme

para trabajar y ayudar

llevando dinero a mi casa.

pero cuando iba, me gustaba

un chorro.

marcelo: ojalá me hubieras

enseñado antes,

así los reyes me hubieran traido

lo que les pedí.

chelita: pues, que solovino

se quede contigo.

no será un regalo de los reyes,

pero sí es un regalo mío.

marcelo: gracias, chelita,

pero mi papá no me va a dejar

tenerlo, porque no saqué 10

en matemáticas.

y lo tengo que hacer

y nunca va a pasar eso.

chelita: ay, no creas,

yo te voy a ayudar

para que saques diez

y te dejen quedarte

con solovino.

>> niños, ¿cómo van?

marcelo: padrísimo, ma,

chelita explica muy bien

y ya estoy aprendiendo.

>> chelita, te quedas

a comer con nosotros, ¿verdad?

chelita: no, señora consuelo,

qué pena, usted no me esperaba.

consuelo: nada de penas.

ahorita voy a pedir que preparen

otra milanesa para ti.

chelita: órale, yo le iba

a decir que con que le echara

más agua a la sopa,

alcanzaba para mí,

como así lo hace mi mamá.

consuelo: [ríe] ay, chelita.

bueno, niños, vamos a comer.

vamos, tráete a solovino.

marcelo: vamos, solovino.

chelita: mm, huele bien sabroso,

señora.

muchas gracias.

piedad: ¿qué hace en la mesa

esta muerta de hambre?

chelita: pues, justo

dejando de serlo, señito.

piedad: de ninguna manera

esta pelada puede comer

con nosotros.

marcelo: es mi amiga, abuela,

y mi mamá la invitó a comer.

piedad: qué tontería.

¿de dónde es tu amiga

esta mugrosa?

se ve que no es

de nuestro nivel.

marcelo: vende chicles afuera

de la escuela.

piedad: ¿una niña de la calle?

consuelo, haces muy mal

en meterla a tu casa y dejar

que se junte con mi nieto.

consuelo: señora, no veo nada

de malo, los dos son niños

y tienen derecho--

piedad: pero mi nieto es el hijo

del señor.

y esta quién sabe siquiera

si tenga padres.

chelita: claro que tengo,

mi mamá se llama delia.

piedad: mira, deja

de contestarme y de hablarme

como si fuéramos iguales.

levántate ahora mismo.

marcelo: no, abuela.

chelita: no te preocupes,

marcelo.

si tengo que comer en la cocina,

pues, como en la cocina.

pero no quiero que tengan

problemas por mi culpa.

con permiso.

piedad: xitlali, ¿qué haces ahí

parada?

limpia bien ese lugar

que seguramente

lo dejó lleno de bichos.

y después

de que lo desinfectes,

me sirves de comer.

xitlali: sí, claro que sí,

señora piedad.

marcelo: ya terminé, ma.

consuelo: ¿no vas a querer

postre?

hay pastel.

marcelo: no, ya me llené.

voy a dejar mi plato sucio

a la cocina.

consuelo: está bien, hijo.

piedad: no vas a echar a perder

la buena educación

que le hemos dado a mi nieto

consintiendo locuras

como la de esa chiclera.

marcelo: le dije a mi mamá

que venía a dejar mi plato

para comer mi pastel contigo.

chelita: ¿voy a comer pastel?

marcelo: sí.

xitlali, ¿nos puedes servir

pastel, por favor?

xitlali: sí, niño marcelo.

chelita: pero ¿no te va

a regañar tu abuela?

marcelo: ni te preocupes,

mi abuela nunca se mete

a la cocina.

xitlali: ¿así o más grande?

chelita: pues, si no es mucho

abusar, un poquito más.

>> marcelo, felicidades,

sacaste diez en el ejercicio

y lo resolviste sin contar

con los dedos.

marcelo: ¡iupi!

gracias, miss.

>> tú traes punto dos.

más esfuerzo, por favor,

¿qué está pasando?

wendy.

marcelo: diez, saqué diez.

todo gracias a ti.

chelita: qué padre.

tú también le echaste ganas.

marcelo: perdón, no me pude

aguantar las ganas.

rubén: se me hace que la niña

mugrosa esa ya le pegó

el chicle a mi amigo.

wendy: me cae tan gorda.

[música]

[música]

marcelo: yo sí quiero seguir

hablándole a chelita.

consuelo: y lo vas a seguir

haciendo, mi amor.

tú déjame a tu papá a mí.

es solamente cosa de insistirle

para hacerlo cambiar de opinión.

marcelo: también me gustaría

hacer algo por chelita.

le gusta mucho estudiar.

ya sé.

ayúdame a que pueda entrar

al colegio.

ándale, ¿sí?

consuelo: está bien, mañana

hablo con la directora

para ver qué se puede hacer.

pero no te prometo nada.

pero ya vete a dormir.

ambos: [hablan a la vez]

>> estoy de acuerdo con su idea,

señora consuelo.

en este colegio, siempre habrá

un lugar para cualquier niño

que desee superarse.

consuelo: y créame que chelita

va a saber aprovechar muy bien

la oportunidad de continuar

aquí con sus estudios.

marcelo: es bien lista

para las cuentas.

nada la baila con el cambio

de la venta de chicles.

bueno, eso dice ella.

consuelo: yo cubriré todos

los gastos de libros, uniformes

y material que necesite.

claro, si le otorga la beca

a chelita.

>> cuente con ella.

desde mañana chelita se puede

integrar a este colegio

como alumna.

consuelo: muchas gracias,

directora.

>> no hay de qué.

marcelo: adiós, directora.

consuelo: con permiso.

>> pasen.

chelita: mi uniforme y mis cosas

del colegio están padrísimas.

leopoldo: ¿y a cuenta de qué

le consiguió una beca

a mi hija y le pagó

todas esas cosas, señora?

consuelo: a cuenta de nada,

leopoldo.

su niña merece recuperar

la oportunidad de estudiar

y mi hijo me pidió

que la apoyara, por el afecto

que hay entre ellos.

marcelo: y va a estar bien padre

que estemos en el mismo salón.

leopoldo: pues, no sé.

nadie da nada porque sí.

consuelo: lo entiendo, pero haga

a un lado su orgullo

y déjeme demostrarle que, si

estoy apoyando a chelita,

es porque es una niña

excepcional

y porque le va traer mucho bien

para su futuro.

delia: la señora tiene razón.

es por el bien de nuestra hija

para que estudie y se prepare

y no esté trabajando por ahí

en las calles.

leopoldo: está bien,

que mi hija vaya a estudiar

a ese colegio finoli.

chelita: gracias, papito.

delia: ¿qué nos agradeces,

mi hija?

gracias a la señora.

consuelo: ay, chelita,

te ves preciosa, mírate.

chelita: guau, este salón

está padrísimo.

wendy: no me digas que ahora

vas a vender tus chicles

dentro de la escuela.

chelita: no, ahora estudio aquí,

voy en este salón.

wendy: claro que no,

tú no puedes ir con nosotros,

porque no somos iguales.

chelita: pues, yo no veo

en qué somos diferentes,

las dos somos niñas.

wendy: pues, tú eres prietita

y yo soy rubia.

marcelo: ¿qué pasó, chelita?

¿wendy te está molestando?

porque si es así, ahorita

se las va a ver conmigo.

chelita: no, marce,

no me está diciendo nada.

no te busques problemas.

>> buenos días, niños,

busquen sus asientos, por favor.

me han informado que tenemos

una compañerita nueva.

chelita: sí, soy yo, miss,

me llamo chelita.

>> muy bien, yo me llamo elena.

y les pido por favor

que le demos la bienvenida

a chelita.

todos: [saludan]

wendy: qué asco, está comiendo

su torta de frijoles.

chelita: wendy, yo no me meto

contigo, no me molestes.

rubén: anda, para que te pongas

a limpiar.

mi mamá dice que las prietitas

como tú solo sirven

para ser criadas.

wendy: exacto.

elena: ¿qué pasó, corazón?

vi que wendy y rubén

se están yendo.

¿te hicieron algo?

dime para levantarles

un reporte.

chelita: no, miss elena,

a mí se me resbaló solita

la torta.

elena: sé que los primeros días

son difíciles,

pero quiero que sepas

que puedes contar conmigo.

marcelo: vamos a jugar.

elena: pero con mucho cuidado,

niños.

no se vayan a lastimar.

elena: muchas felicidades,

chelita.

llevas una semana de clases

y ya casi te pones al corriente

con tus compañeros.

chelita: gracias a usted

que me ha ayudado con todo,

como si fuera mi mamá.

elena: aquí entre nos,

no he podido embarazarme

y ser mamá.

y a ustedes los veo

como mis hijos.

y con mucho gusto los apoyo.

chelita: usted va a ser mamá,

miss elena, porque va a ser

una muy buena.

elena: ¿de verdad lo crees?

chelita: tarde o temprano

va a tener ese bebé que la hará

muy feliz.

elena: anda, ve a sentarte.

>> ¡maestra, maestra, algo

le está pasando a chelita!

wendy: la mugrosa

se está retorciendo como gusano.

elena: tranquila, corazón.

ven.

ayúdenme, por favor.

chelita, por favor,

tranquila, corazón.

pásenme la mochila.

marcelo: ¿qué le pasa a chelita?

elena: no lo sé, marcelo,

pero por favor ve a la dirección

para que traigan una ambulancia.

por favor, tranquila, mi amor,

aquí estoy contigo.

aquí estoy.

delia: ¿cómo está mi chelita,

doctor?

>> su hija se encuentra estable.

aunque padece epilepsia.

leopoldo: ¿y eso qué es, doctor?

>> es el término que se usa

para describir convulsiones

o ataques repentinos

causados por impulsos eléctricos

anormales en el cerebro.

delia: ¿mi hija se va a morir?

>> se puede controlar

para que la menor no vuelva

a convulsionarse,

pero es importante que tome

el medicamento necesario.

leopoldo: sí,

usted nos dice cuál es

y vamos a que nos lo surta

el dispensario.

>> es un medicamento que tienen

que comprar, señores.

les adelanto que es

un tratamiento muy caro,

pero es indispensable

para que su hija no vuelva

a sufrir estos ataques

que pueden costarle la vida.

leopoldo: ¿de dónde vamos

a sacar el dinero, doctor?

¿de dónde?

marcelo: papá, por favor, deja

que mi mamita me lleve a ver

a chelita.

andrés: de ninguna manera.

tú no tienes nada que hacer

mezclado con esa gente.

ve a tu recámara.

marcelo: pero papá, no--

piedad: obedece a tu padre.

andrés: ¿ves lo que provocas?

nunca debiste intervenir

para que esa niña entrara

a nuestras vidas.

te advertí que esa gente siempre

busca sacar provecho.

y ahí lo tienes.

piedad: esa niña hizo todo

por mi nieto para chantajearte

y que no te negaras a meterla

al colegio.

consuelo: yo no lo creo así,

señora piedad.

andrés: entiende que nosotros

somos gente bien,

no estamos para relacionarnos

con gente inferior

que, de seguro, ahora

está buscando la manera

de sacarte dinero para saber

qué le pasa a esa mocosa.

pero te prohíbo que te metas,

¿me escuchaste?

te lo prohíbo.

consuelo: mejor voy con mi hijo

que, de seguro,

se está sintiendo muy mal.

yo sí le voy a dar el cariño

que él necesita.

leopoldo: volví para suplicarle

que me ayude, jefe.

>> no veo cómo, leopoldo.

leopoldo: hágame la balona

de que me autoricen un préstamo

a cuenta de lo que les vaya

trabajando.

>> es imposible.

además, la situación no está

como para andar soltando dinero

así como así.

leopoldo: pero no es así

como así, se trata de la vida

de mi hija--

>> no, lo siento, leopoldo,

pero no.

y no le sigas, ¿eh?

porque en una de esas,

ya ni tus servicios requiero

y te quedas sin chamba.

órale, regrésate a trabajar.

marcelo: no quiero que le pase

nada malo a chelita.

es mi amiga.

consuelo: vas a ver que todo

va a estar bien, amor.

marcelo: quiero verla.

consuelo: ahorita

ya es de noche.

pero te prometo que mañana

averiguamos el estado de salud

de chelita, ¿sí?

marcelo: virgencita, te pido

que ayudes a chelita.

ella es buena y tiene que estar

bien.

te pido por la salud de chelita,

que se ponga bien

para que siga siendo

la misma niña alegre

que yo tanto quiero.

porfa.

delia: chelita y tus hermanitos

ya se durmieron.

ramona: ¿y qué tiene mi hermana?

delia: el doctor nos dijo

que algo que se llama epilepsia,

pero la verdad no entendí

muy bien de qué se trata.

leopoldo: lo que sí nos quedó

claro es que necesitamos dinero

para salvarle la vida

y no sé de dónde vamos

a sacarlo.

mi jefe no quiso adelantar

ni un solo peso,

hasta me amenazó con correrme

si le seguía insistiendo.

delia: no te preocupes,

mi amor.

me voy a poner

a lavar y planchar más

para juntar el dinero.

pero de que la salvamos,

la salvamos.

ramona: ¡mamá, papá,

despiértense!

leopoldo: ¿qué pasa?

ramona: a chelita le está dando

un ataque.

delia: no, mi amor.

ay, mi amor.

el doctor nos dijo

que le pusiéramos una almohada

en la cabeza por si le volvía

a pasar.

tranquila, mi amor.

todos: [hablan a la vez]

niños: [lloran]

leopoldo: esto no puede seguir

así.

no puede seguir así.

delia: ¡leopoldo!

ya, ya.

leopoldo: apóyame, juan,

préstame dinero.

necesito comprarle la medicina

a mi hija para que no siga

sufriendo de esos ataques

que la ponen en peligro.

juan: voy a hacer algo mejor

por ti, leopoldo.

te ofrezco que te unas

a mi banda para que te ganes

una buena lana y no me la debas.

leopoldo: yo no quiero robar.

juan: pero si yo no te estoy

diciendo que claves la uña

con nosotros.

lo único que tienes que hacer

es esperarnos en la moto

para pelarnos después del golpe.

leopoldo: no sé, juan.

juan: ¿quieres salvar la vida

de tu hija o no?

lo único que tienes que hacer

es manejar la moto y te vas

a ganar una lana mucho mayor

que la que te negó tu jefecito.

¿eh?

y ni siquiera me lo tienes

que pagar.

va a ser tuya, ¿cómo ves?

leopoldo: está bien, le entro.

juan: bien, bien.

invítenle una al muchacho.

marcelo: ay, me choca

que a tu mamá le toque venir

por nosotros,

porque siempre se tarda.

wendy: me choca que te pongas

de pesado solo porque quieres

irte a ver a la piojosa

de chelita.

marcelo: no le faltes el respeto

porque es mi amiga.

yo la quiero mucho y quiero ver

por qué no vino a clase.

[claxon]

vaya.

>> hola, niños.

todos: [saludan]

marcelo: ¿sí puede arrancar ya,

por favor?

>> ¿qué pasa, todo bien?

wendy: sí, ma,

es solo que quiere

que lo lleven a la casa

de la mugrosa de chelita

como no vino a clase.

>> y ojalá y que no vuelva.

ella no tiene nada que hacer

con ustedes.

marcelo: bueno, por favor,

¿ya puede arrancar?

ya quiero llegar a mi casa.

>> ¡vámonos, vámonos!

desgraciado,

esto no se va a quedar así.

marcelo: ya vámonos, mamá,

apúrate, quiero ver a chelita.

consuelo: sí, hijo, ya vamos,

pero cálmate.

seguro se encuentra bien

y no fue a la escuela

porque se quedó a descansar

en su casa.

piedad: ustedes no van a salir

de esta casa para ir

a revolcarse con esa gentuza.

consuelo: por favor, piedad.

piedad: mi nieto, no pone un pie

fuera de aquí.

marcelo: por favor, abuela,

yo quiero ver a mi amiga.

piedad: esa no puede ser

tu amiga, tú estás destinado

para mejores cosas.

y como sea, voy a ser

que lo entiendas.

consuelo: señora piedad, le pido

que no se meta.

piedad: claro que me meto.

y ya veremos qué dice mi hijo

cuando sepa que estás

contradiciendo sus órdenes

y queriendo echar a perder

a mi nieto.

vámonos.

marcelo: no, no, mamá...

delia: leopoldo, qué bueno

que regresas.

¿adónde fuiste?

me quedé temiendo lo peor

por la forma en que te saliste.

leopoldo: ¿chelita?

delia: ha estado bien después

de que se le pasó el ataque.

pero cuéntame.

leopoldo: salí a conseguir

el dinero que necesitamos

para la medicina de chelita.

estaba desesperado

porque me lo negaron

en la chamba y fui a pedirle

a juan.

delia: leopoldo, tú sabes

que anda en malos pasos.

leopoldo: sí, lo sé,

y hasta me ofreció

que me uniera a su banda.

delia: ay, no, dime

que no aceptaste.

leopoldo: sí le entré.

pero me arrepentí

en la mera hora.

salí huyendo porque me di cuenta

en el último momento del error

que estaba a punto de cometer.

delia: leopoldo, júrame

que no vas a dejarte llevar

por la desesperación.

sí tenemos el agua

hasta el cuello, pero vamos

a salir adelante.

leopoldo: perdóname, delia.

estaba tan desesperado

que estuve a punto de robar.

chelita: no, papito, no robes

por culpa de mi enfermedad.

leopoldo: hija, hija,

tú no estás bien.

chelita: te juro que ya no voy

a estar malita,

pero por favor no robes

por mi culpa, por favor.

[música]

[música]

leopoldo: te prometo, mi hija,

que no volveré ni siquiera

a pensar en hacer algo malo.

>> vecina, ¿se puede?

delia: sí, pásele.

>> mire, esta señorita andaba

preguntando por su vivienda.

elena: hola, qué tal,

soy la maestra de chelita.

delia: hola, qué tal,

mucho gusto.

>> nos vemos.

delia: gracias.

elena: estaba preocupada

porque no fuiste a clases,

quería saber cómo estás.

chelita: ya le prometí a mi papá

que no me voy a poner malita

otra vez, para que no quiera

volver a robar y sacar dinero

para que me curen.

leopoldo: fue una decisión

en un momento

que tomé de desesperación.

delia: pero se arrepintió

en el último momento

y no participó

con esa banda de ladrones.

no vaya a pensar mal nuestro.

elena: no, no pienso mal.

entiendo la angustia

que están pasando por querer

darle salud a su hija.

delia: sí, maestra,

es que las medicinas

para la epilepsia son muy caras.

elena: lo comprendo.

y bien, yo estoy aquí

para brindarles mi apoyo.

y también vine para darle

a chelita las clases

que se perdió hoy,

para que no se atrase

y no pierda su beca.

chelita: sí, me encanta.

elena: [ríe]

así vas a estar al corriente

mañana que vuelvas a la escuela.

yo les prometo que la voy

a cuidar y proteger

por si vuelve a sufrir alguna

convulsión.

pero es importante que chelita

siga su vida como siempre.

chelita: sí, papito, la miss

siempre me ha cuidado

como si fuera su hija,

en lo que ella se hace mamá.

porque yo sé que su ilusión

se le va a cumplir.

ambos: muchas gracias.

delia: ¿quiere algo?

un vasito con agua, mire,

pásese, acá hay una mesita.

elena: no, estoy muy bien.

ambas: [hablan a la vez]

consuelo: no le llevé la contra

a mi suegra porque nunca

me ha gustado buscar soluciones

buscando más problemas.

andrés: pues, deja de insistir

en que nuestro hijo

se mezcle con la gentuza.

consuelo: no, andrés,

si me esperé a hablar contigo,

fue solo para avisarte

que marcelo va a seguir siendo

amigo de chelita.

andrés: consuelo,

no me enfrentes.

consuelo: sí te enfrento,

porque no voy a permitir

que por tus prejuicios

hagas sufrir a nuestro hijo

que apenas es un niño.

andrés: yo no inventé las clases

sociales.

consuelo: pero haces muy mal

en usarlas para fomentar

la separación, la desunión

entre las personas.

porque mi hijo es así

como quiere a chelita,

como un ser humano,

como una niña igual que él.

andrés: no son iguales.

consuelo: no, sí lo son.

y no voy a quitarle a mi hijo

una amistad

que le hace tanto bien.

así que ya lo sabes,

para que le vayas diciendo

a tu mamá que no vuelva

a intentar detenerme.

porque ya estás avisado

que no pienso considerar.

la mamá de marcelo soy yo

y sé perfectamente

qué es lo mejor para él.

marcelo: mi mamá no me dejó

ir a ver a chelita porque no

puedo faltar a clases.

entonces me dijo que después--

chelita: marcelo.

marcelo: chelita,

viniste a clases.

¿o sea que estás bien?

chelita: sí, bueno, más o menos.

marcelo: ah, pero yo quería

ir a verte

desde que te pusiste mal,

pero ya sabes, entre mi abuela

y mi papá...

chelita: no te preocupes.

la maestra ya me dijo a mí

y a mis papás que me va a cuidar

para que no me pase nada.

rubén: marcelo, te veo luego.

marcelo: ok.

yo también te voy a cuidar.

ven, vamos juntos al salón.

wendy: ¡miren, está poseída

por el diablo!

elena: wendy, silencio,

por favor.

chelita, ven, corazón.

por favor, la mochila, marcelo.

ven, ayúdame, marcelo,

con tu mochila.

va a estar bien.

tranquila, chelita.

va a estar bien en unos minutos.

aquí estoy contigo.

rubén: nosotros te vamos a sacar

chamuco para que no te vuelvas

a retorcer como gusano.

chelita: déjenme en paz.

[bullicio]

marcelo: ya déjenla en paz.

wendy: no te metas, marcelo.

marcelo: claro que me meto.

porque la voy a defender

de quién la quiera lastimar

porque es mi amiga.

rubén: nosotros

somos tus amigos, no ella.

marcelo: no, ustedes

ya no son mis amigos,

porque la molestan.

cuando ella es una niña igual a

todos nosotros, ¿verdad, niños?

todos: sí.

wendy: pues, tú eres un tonto

por mezclarte con la chusma.

marcelo: no le vuelvas a faltar

el respeto a chelita,

porque te va a ir muy mal.

se los digo a todos de una vez.

wendy: vámonos que tenemos

mejores cosas que hacer.

marcelo: ¿estás bien, chelita?

chelita: sí, gracias.

marcelo: debiste decirme

que wendy y rubén te estaban

molestando al principio.

chelita: no quería meterte

en problemas, marcelo,

y mira, de todas maneras

te peleaste con tus amigos.

marcelo: ellos no son mis amigos

si te hacen el fuchi

nada más porque no tienes

dinero.

chelita: no me quiere

porque me pongo malita.

marcelo: no les hagas caso,

tú no tienes la culpa

de que estés enferma.

miss elena, tus papás y yo

te vamos a ayudar para que ya

no te pongas mal.

pero ya no estés triste.

chelita: es que no puedo evitar

sentirme feo.

no me gusta estar enferma.

marcelo: no pierdas la ilusión.

a mí me gusta verte contenta,

como cuando te veía vendiendo

chicles.

chelita: le voy a echar ganas,

te lo prometo.

marcelo: pero échale ganas

de ahorita, ¿qué pasó?

juan: ¿para dónde, leopoldito?

leopoldo: juan, yo sé que estás

molesto, pero entiende,

no está bien lo que iba a hacer.

juan: no vine a pedirte

explicaciones,

sino a cobrarte la cuenta.

leopoldo: no.

[gime]

juan: a mí, el que me la hace,

me la paga.

leopoldo, leopoldo, vecino.

ay, no, válgame dios.

¡llamen una ambulancia

que se nos va para el otro lado!

pélenle.

ay, dios mío.

vas a estar bien,

tranquilo, vecino.

>> saliendo mi hija, me contó

lo que pasó en el salón

y entré a decirle que no puede

ser posible que esa niña

que ni siquiera

es de nuestro nivel,

siga en este colegio.

>> hortensia, creo que debe

calmarse para que pueda pensar

con claridad.

hortensia: no, no me voy

a calmar hasta que esa mugrosa

sea retirada de este colegio

de prestigio.

no pagamos costosas colegiaturas

para que ustedes mezclen

a nuestros hijos con cualquiera.

>> no hay ninguna razón

para expulsar a chelita.

hortensia: claro que sí,

está enferma.

se ha convulsionado

repetidamente en el salón.

y como presidente de la sociedad

de padres de familia y miembro

del consejo directivo,

le exijo que se retire

a esa niña,

para no entrar en un conflicto

con la autoridad educativa

y posibles demandas

si llegase a ocurrir algún

problema con esa becada.

o la expulsa o la expulsa.

consuelo: con mucho cuidado.

síganme.

chelita: mis papás

se van a poner bien felices

cuando les diga que usted los va

a ayudar a comprar la medicina.

>> chelita, qué bueno que te

apareces, te estaba esperando.

chelita: ¿qué pasa?

>> trataron de matar a tu papá

y se lo llevaron al hospital.

chelita: ¿qué?

>> que trataron de matar

a tu papá.

una ambulancia se lo llevó

muy grave,

para mí que ya te lo mataron.

consuelo: no, chelita.

chelita: [llora]

[música]

[música]

chelita: quiero ir a ver

a mi papá, por favor, lléveme,

señora.

consuelo: chelita,

eres una niña.

no te van a dejar entrar

al hospital.

chelita: yo veo cómo me meto,

pero tengo que saber de mi papá.

ramona: cuando me avisó mi mamá

de lo que pasó, me dijo

que nos quedáramos aquí

y que ella vendría a avisarnos

cómo está mi papá.

chelita: pero si no ha venido

es porque mi papá no está bien,

y yo no quiero que se muera.

marcelo: tranquila, chelita,

todo va a estar bien.

chelita: mamita,

¿cómo está mi papá?

delia: bien, ya está fuera

de peligro, por eso me vine

para acá.

muy pronto va a estar

con nosotros.

consuelo: han sido días

muy difíciles

por los que ha pasado, delia,

primero, la enfermedad

de chelita

y ahora lo de su esposo.

delia: sí, señora, pero vamos

a salir adelante siempre.

consuelo: y cuenta con nosotros

siempre.

delia: gracias.

consuelo: los voy a dejar

descansar, pero tienen mi número

cualquier cosa no duden

en hablarme.

adiós, hermosa.

con permiso.

andrés: no puedo creer

que te empeñes

en que nuestro hijo

siga en contacto con esa gente,

sabiendo que el papá es ladrón.

consuelo: no es un ladrón,

es un papá desesperado

por la salud de su hija.

andrés, abre tu corazón

y tu mente

para que te des cuenta.

marcelo: papito,

ayúdanos para que chelita

ya no se ponga mal.

andrés: yo no tengo

por qué ayudar a esa niña.

marcelo: hazlo por mí,

yo voy a estar muy triste si

chelita no se tomar

sus medicinas.

consuelo: escucha a tu hijo,

andrés.

no puede ser que, según tú,

esa niña no vale nada,

sea más capaz de ayudar más

desinteresadamente que tú.

andrés: no les voy a dar

ni un solo centavo.

no les voy a abrir esa puerta

para que a cada rato

me quieran pedir dinero.

consuelo: no es dinero

lo que te pido que les des.

lo que esa familia necesita,

son mejores oportunidades.

y tú le puedes dar trabajo

a leopoldo.

es un hombre honesto,

a pesar de sus errores,

es un hombre muy trabajador.

y ahora está tratando de darle

la mejor vida a sus hijos,

a su familia.

¿que no siempre andas

necesitando de gente

para que trabaje en la fábrica?

marcelo: sí, papito.

estás equivocado en la manera

en que piensas de ellos.

pero tú no eres malo.

yo lo sé.

no eres malo.

>> les pedí que vinieran

para darle seguimiento

a la petición que me hizo

hortensia con respecto

a la estancia de chelita

en este colegio.

delia: mi hija va a estar

controlada, señora directora,

se los juro.

mi marido ya se está poniendo

mejor y pronto ya podremos

trabajar muy duro para comprarle

su medicina a mi hija.

pero por favor, no me la corra.

hortensia: esa niña está fuera

de lugar, no pertenece

a nuestro nivel.

>> lamento contradecirla,

hortensia.

pero chelita seguirá estudiando

con nosotros.

hortensia: pensé que había sido

muy clara con usted.

>> sí, lo fue, pero no voy

a permitir que se discrimine

a ningún niño bajo ninguna

circunstancia.

y si no está de acuerdo, puede

presentar su queja al consejo

o cambiar a wendy de escuela.

hortensia: pero perdería el año.

>> esa es su decisión.

pero chelita seguirá como alumna

en este colegio.

hortensia: esto lo va a saber

la sociedad de padres

de familia.

delia: ay, muchas gracias,

señora directora--

>> no tienes de qué,

yo sé, yo sé.

delia: [ríe] qué gusto.

chelita: gracias por ayudarme

a cambiarle el agua a la rosa,

mamá.

delia: ay, mi amor.

de nada, hija.

[timbre]

ay, voy a abrir.

leopoldo: qué bueno

que se resolvió

lo de tu escuela, hija.

no me hubiera perdonado

que también te corrieran,

nada más porque no he sido capaz

de comprarte tu medicina

para que tu enfermedad

esté controlada.

chelita: no te preocupes, papá.

lo bueno es que no me corrieron.

delia: pasen, pasen por acá.

consuelo: estamos aquí porque

vamos a ayudarlos.

leopoldo: yo les agradezco,

pero no está bien que aceptemos

su dinero.

andrés: no vengo a ofrecerles

dinero.

mi hijo me hizo ver que hacía

mal en cerrarme por culpa

de prejuicios tontos.

también me hizo ver

que está en mis manos ofrecerle

un trabajo en mi fábrica.

por el cual, se le pagará

un buen sueldo y prestaciones,

así podrán vivir más

deshagodamente y pagar

el tratamiento de su hija.

leopoldo: no,

pues, así pues, sí.

muchas gracias, señor.

va a ver que no se va

a arrepentir,

voy a trabajar muy duro.

marcelo: ¿y qué crees, chelita?

mi papá también me dejó quedarme

a solovino.

elena: perdón, buenas tardes.

delia: ¿maestra, se encuentra

bien?

elena: no, lo que pasa

es que acabo de volver

un poquito el estómago.

chelita: ¿ya ve, maestra?

por estar comiendo porquerías

en la calle.

leopoldo: chelita.

elena: ay, mi chelita, ven.

lo que pasa es que estoy

embarazada.

voy a ser mamá.

chelita: felicidades, maestra.

yo le dije que no perdieran

sus ilusiones

porque se les iban a cumplir.

marcelo: sí, chelita,

porque eres la vendedora

de ilusiones.

delia: le voy a servir

dos platos de pozole.

vengan, pasen, por favor.

consuelo: todos

los seres humanos somos iguales.

como personas,

deberíamos estar unidos

para ayudarnos a enfrentar

las pruebas de la vida

como lo es la epilepsia

infantil.

es una prueba dura

para nuestros niños

que la padecen, pero también

es una prueba para la familia,

los amigos y compañeros

de escuela.

y todos debemos comprender,

apoyar y ayudarlos.

porque sin importar nuestras

condiciones económicas,

todos somos seres humanos

que nos ilusionamos por igual,

que tenemos sueños por igual

y que cumplimos cuando conocemos

a la vendedora de ilusiones.

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