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La Rosa de Guadalupe - 'La corona'

15 Abr 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

maestra: ¿el resultado

ya lo tenemos?

ya tenemos el resultado

de la ganadora.

y la reina de la primavera

de esta escuela

es...

ilse.

todos: [aplauden]

[vitorean]

>> ♪ a la bío, a la bao

a la bim, bom, bam

ilse, ilse

ra, ra, ra ♪

minerva: ay, mamacita.

>> ♪ la reina

la reina

la reina

la reina ♪

francisco: muchas felicidades,

mi amor.

vicenta: ay, mi vida,

felicidades.

minerva: ay, mamacita.

francisco: yo sabía

que ibas a ganar

porque tú eres

la más bonita de todas.

te adoro.

andrés: tu papá tiene razón,

eres la niña más chula

de la escuela.

te quiero.

ilse: gracias, andresito.

vicenta: [ríe]

bueno, hija,

deja te quite la corona,

porque ya nos vamos.

ilse: no, ma, no me la quites,

me la quiero llevar puesta.

minera: ay, pero ni modo

que andes así por la calle,

mi reina.

francisco: bueno,

pero si mi niña

quiere la corona,

no le hace daño a nadie,

¿verdad?

vámonos.

vicenta: está bien, ilse.

cuando tu papá te da por tu lado

ni quién los aguante.

>> [ríen]

minerva: ay, vámonos.

francisco: vámonos.

¿cuál es la que más te gusta?

mira, las compré para ti.

¿qué color?

ilse: este.

francisco: ¿este?

ilse: sí.

vicenta: ¡ilse, ya está servido!

minerva: ¿todavía traes

esa corona en la cabeza?

ilse: sí, "abue",

¿qué tiene?

vicenta: que no puedes andar

toda la vida

con una corona puesta.

francisco: no la regañes.

vicenta: y tú no la consientas

para que me obedezca.

ilse: es que no me quiero

quitar la corona, mami.

vicenta: pero yo quiero

que te la quites

y te la quitas.

francisco: a ver, espérate,

espérate, ¿no?

nuestra hija

es la reina de la primavera

y la reina de esta casa,

así que se la puede quedar

y, si quiere ir a dormir

con la corona puesta,

se la puede llevar.

minerva: ya ni te esfuerces,

mi reina,

con los necios no se puede.

francisco: salud, suegra.

minerva: salud.

ilse: ¿es en serio

que puedo dormir con mi corona?

francisco: claro que sí.

ilse: gracias, papito.

tú siempre eres

muy bueno conmigo.

francisco: porque te quiero

mucho, hijita.

ilse: siempre me salvas

de mi mamá,

que me regaña mucho

y que me cae gorda.

francisco: [susurra] tu mamá

también te quiere mucho,

aunque a veces

se ponga como bruja.

ilse: y tú eres el rey.

francisco: y tú la reina.

ya váyase a dormir,

ándele.

que sueñes con los angelitos,

mi reina.

vicenta: [resopla]

francisco, despiértate.

¡que te levantes, francisco, ya!

francisco: [gime]

¿qué pasa?

vicenta: que te dormiste

hasta las 500 otra vez.

¿cómo no?

si no paraste

hasta que te acabaste

todas las cervezas.

francisco: ya, ya no grites

que me duele la cabeza, hombre.

vicenta: pues otra cosa

te va a doler

porque te voy a agarrar a palos

si no te levantas

y te vas a trabajar.

ilse: no le hables feo

a mi papito.

vicenta: ilse, tú no te metas,

por favor.

ilse: sí, sí me meto,

no se vale que te la pases

regañando.

francisco: hija, esto es

entre tu mamá y yo, ¿mmm?

tú siéntate a desayunar

para que te vayas a la escuela,

ándale.

[gime]

vicenta: y tú vete a bañar, ¿no?

para que también desayunes

y te vayas más o menos decente

a la chamba.

francisco: sí, a eso voy.

vicenta: pues vas, rapidito.

ay, saliendo del trabajo

fui con una clienta

que ya me tenía

esta ropita lista

para lavar y planchar.

minerva: ay, hija,

trabajas mucho.

aparte de ser afanadora,

te pones a lavar

y a planchar ajeno, mi reina.

vicenta: bueno, y ¿qué quieres?

tengo que sacar adelante

a mi familia

y el dinero no me alcanza.

minerva: ay, te dije

que no te casaras

con el bueno para nada

de francisco.

vicenta: ay, ya,

ya es muy tarde

para esa cantaleta, ¿no?

minerva: no, nunca es tarde

para que endereces tu vida.

para lo único

que tu marido sirve

es para beber,

es un alcohólico.

vicenta: ya, mamá.

minerva: ay.

[televisión]

míralo,

¿no te lo venía diciendo?

[ríe]

vicenta: espero

que no te hayas acabado

toda la quincena

que te dieron hoy

en el maldito vicio.

francisco: no, no pellizqué

de la quincena,

sino de mi liquidación.

me corrieron.

vicenta: ¿qué?

no puede ser, francisco.

ya perdí la cuenta

de los trabajos

que te han corrido

por la culpa

de tu manera de beber.

francisco: no, no es por eso,

sino porque los jefes

son unos abusivos.

vicenta: ¿qué abusivos

ni qué nada?

nadie quiere mantener

a alguien que no rinde

en el trabajo,

que se la pasa llegando crudo,

borracho.

por favor.

francisco: como haya sido,

ya ni modo,

dios proveerá.

vicenta: escúchame bien,

francisco.

más te vale

que te pongas las pilas

y encuentres trabajo

a la del ya.

no te quiero en la casa

de borracho.

francisco: ¿me estás corriendo?

vicenta: te estoy exigiendo

que seas responsable.

pero si no sirves ni para eso,

pues sí,

estoy a dos segundos

de echarte a la calle.

ilse: papito, yo no quiero

que te vayas.

francisco: no me voy a ir, hija,

no sufras.

ilse: pero yo escuché

cuando mi mamá te dijo

que te iba a echar a la calle.

francisco: [resuella]

mira, los adultos decimos cosas

que no sentimos

cuando estamos enojados,

pero tu mami ya se contentó.

ilse: ya no tomes tanto

para que mi mamá no se enoje

y no te corra de la casa.

francisco: ya no pienses

en cosas tristes,

porque eres una reina

y las reinas siempre tienen

que estar sonriendo, ¿mm?

a ver, sonríe.

[ríe]

eso es.

sí.

pero miren a la reina saliendo.

¿cómo te fue hoy, mi amor?

ilse: bien,

aunque unas niñas feas

me quisieron molestar,

pero no las pelé.

francisco: ah, ¿sí?

andrés: y yo la defendí.

francisco: muchas gracias,

campeón.

bueno, y tú qué bueno

que no les hiciste caso

a esas niñas feas

porque lo único que quieren

es hacerte molestar.

tienen envidia, ¿verdad?

bueno, vámonos.

hasta luego, gracias.

maestra: qué bueno

que viene por ilse

todos los días.

francisco: pues tenemos

un trabajo que lo permite

que venga por mi niña, ¿verdad?

ilse: sí,

y siempre se queda conmigo

en las tardes a jugar.

maestra: qué bueno, mi amor,

para que no te quedes solita.

bueno, nos vemos mañana.

ilse: bye.

francisco: adiós.

maestra: hasta luego.

francisco: vámonos,

porque yo soy tu fiel escudero,

¿verdad?

ilse: sí.

francisco: sí.

[ríe]

vicenta: ay, ojalá

que francisco

haya encontrado una chamba

y por eso

no haya llegado todavía.

no podemos estar

sin ese ingreso.

minerva: ah, date de santo

que te traiga unos pesos

y no se acabe todo

empinando el codo.

ilse: abue, no hables mal

de mi papito.

vicenta: oye, niña,

no seas grosera con tu abuela.

ilse: mi papito es bueno.

minerva: sí, bueno,

pero para nada.

ilse: y tú hueles feo.

vicenta: ilse, ilse,

no seas irrespetuosa.

discúlpate con tu abuela

y te vas castigada a tu cuarto.

ilse: no me disculpo.

mi abue no quiere a mi papito

y yo tampoco la quiero a ella.

minerva: ah.

vicenta: ¿qué?

minerva: mira.

vicenta: ¿qué?

ilse, discúlpate.

ilse, te estoy hablando.

ilse, ven acá.

minerva: no, déjala,

es una niña embobada

que no sabe ni lo que dice.

vicenta: pero...

ilse: el té casi está listo.

¿cómo va el pastel?

francisco: a ver, a ver,

ahorita lo reviso.

mm, creo que ya está

porque huele muy bien.

ilse: entonces,

le paso su taza de té

para que se coma su pastel.

francisco: ok.

mm, le quedó delicioso,

mi reina.

[ríe]

¿qué haces, qué haces?

¿por qué te la quitas?

si te encanta tenerla puesta.

ilse: es que eres el rey

y a ti sí te la presto.

francisco: ay,

muchísimas gracias.

¿qué tal se me ve?

¿bien?

¿me regala más té, reina,

por favor?

ilse: claro.

francisco: [ríe]

adelante.

vicenta: ¿de dónde vienen?

ilse: del parque,

mi papito y yo

estuvimos jugando.

vicenta: ¿te la pasaste

perdiendo el tiempo

en el parque

en vez de ir a buscar trabajo?

francisco: vicenta, por favor,

ilse estaba aburrida, pues,

no sé, se me ocurrió

que fuéramos al parque.

vicenta: es que de verdad

ya no puedo contigo.

ilse: no le hables feo

a mi papito.

vicenta: vete a tu cuarto,

por favor, ilse.

francisco: vicenta,

entiende, ni modo

que dejara sola a ilse

toda la tarde.

vicenta: no uses

a la niña de pretexto

para solaparte

que no sirves para nada, ¿eh?

francisco: no me insultes, ¿eh?

vicenta: bueno, la verdad

es que no es insulto.

¡te dije que no quería

que volvieras

sin dinero a la casa

y ni siquiera fuiste

a buscar trabajo!

francisco: si sigues así,

un día me voy a salir

para no regresar jamás,

de verdad.

vicenta: pero como vas, fíjate,

como vas.

para lo que me sirves...

más me ayudarías

no estorbando.

francisco: no me saques

de mis casillas.

vicenta: pues a mí

ya desde hace mucho

me sacaste, ¿eh?

mi mamá tiene razón.

no debí casarme contigo,

eres un bueno para nada,

que se la vive borracho.

ya no te aguanto.

francisco: ni yo tampoco

te aguanto, fíjate.

vicenta: pues perfecto.

lárgate, vete,

a seguir perdiéndote

en tu vicio.

aquí no te quiero

si no te vuelves un hombre.

me lleva...

[gime]

ilse: [llora]

vicenta: ilse, ya deja de llorar

y termina de cenar.

ilse: no, no quiero,

quiero a mi papito.

hace tres días

que no llega a la casa

y yo lo quiero.

vicenta: tu papito se fue y...

y no creo que vaya a regresar

en mucho tiempo.

ilse: se fue por tu culpa.

siempre lo andabas corriendo

y ya ves.

vicenta: no me hables así, ilse.

ilse: se fue por tu culpa,

por tu culpa.

te odio, mamá.

[llora]

quiero a mi papito.

[llora]

sin mi papito

ya no quiero la corona.

[llora]

[música]

[música]

andrés: no me gusta

verte triste.

ilse: es que mi papito

se fue de la casa

y dice mi mamá

que ya no va a regresar.

andrés: vas a ver que sí,

tu papá te quiere mucho

y no te va a dejar.

ven.

jesusa: ay, su majestad

ya no anda de presumida.

andrés: no empieces, jesusa.

>> uy, se creía mucho

con su corona,

pero ya no la trae,

porque ni su papito la quiere

y la abandonó.

ilse: ¡mi papito sí me quiere!

andrés: ¡dejen de molestar!

>> maestra, perdón.

no vuelve a suceder, perdón.

maestra: por favor,

que no vuelva a pasar.

>> ven, vente.

maestra: mi amor,

ya se fueron todos

y no llegan por ti.

ilse: es que no hay

quién venga por mí, maestra.

maestra: ¿y tu papá?

ilse: hace días

que se fue de la casa.

maestra: vamos a hacer algo,

yo te voy a llevar a tu casa

para que no te vayas solita,

¿sí?

ilse: sí.

maestra: acompáñame

por mis cosas, vente.

ilse: sí.

llévame contigo mañana.

vicenta: no puedo, ilse,

ya sabes que en las casas

donde trabajo

no me permiten que vayas.

ilse: es que no me quiero

quedar sola.

vicenta: vas a tener

que acostumbrarte.

tu papá ya no está

y tu abuela no puede venir

a estar contigo.

ilse: está bien.

vicenta: ¿desayunas conmigo

antes de que me vaya?

ya dejé el jitomate

rebanado en el "refri"

para que te hagas

unos sándwiches.

¿te acuerdas cómo te enseñé

a preparar los sándwiches?

ilse: sí, mami.

vicenta: bueno,

te voy a dejar dinero

en la mesa

para que vayas a la tienda

y compres pan y jamón.

y aquí me esperas

hasta que regrese.

que descanses.

mmm.

por favor, obedéceme, ¿sí?

ya nos quedamos solas

y necesito

que te portes muy bien

para poderme ir a trabajar, ¿sí?

ilse: sí, mami,

me voy a portar bien.

vicenta: ok.

néstor: aquí tienes el pan,

el jamón y tu cambio.

ilse: gracias.

néstor: ¿no quieres

unos chocolates?

ilse: mmm...

es que no me alcanza.

néstor: te los regalo.

¿a poco no se te antojan?

ilse: mmm, pues sí,

hace mucho

que no como chocolates.

néstor: [ríe]

ven, aquí atrás tengo una caja

con unos muy ricos.

ven conmigo para dártelos,

no nos vamos a tardar.

ilse: ¿y los chocolates?

néstor: primero,

vamos a platicar, muñeca.

ilse: no, dijo

que no nos íbamos a tardar.

néstor: pero es que estás

bien chula.

ilse: no, no me toque.

néstor: ¿cómo de que no?

si es lo que yo quiero.

ilse: ¡no, no me toque!

néstor: ay, cállate.

ilse: ¡no, no me toque!

néstor: cállate, no grites,

nos van a descubrir.

ilse: ¡auxilio, ayuda!

néstor: nos van a descubrir.

ya, ya vete, ya vete.

ilse: ¡auxilio, ayúdenme, ayuda!

[llora]

nidia: ¿qué pasó, carnalita?

¿por qué estás llorando?

ilse: es que el señor

de la tienda

me quiso hacer algo.

nidia: no me digas

que don néstor

se quiso pasar de lanza contigo.

ilse: no sé qué es eso,

pero me agarró

la mano y el cabello.

nidia: ay, no puede ser,

mugre viejo rabo verde.

pero le vamos a dar

una lección.

conque anda de mano larga,

viejo marrano.

néstor: váyanse de aquí.

nidia: no sin antes darle

una calentadita,

para que se le quiten las ganas

de meterse con una niña

tan chiquita.

néstor: [gime]

nidia: ¡vámonos!

ese viejo rabo verde

ya no te va a volver a molestar.

ilse: gracias, carnalitas.

eres mi héroe

y quiero ser como tú.

>> ay.

[ríen]

[música]

[música]

vicenta: hija,

te estuve esperando

para desayunar,

pero te tardaste mucho en bajar.

seguro ya se te enfrió

el huevito, ¿eh?

ilse: equis,

de todas maneras no quiero.

odio el huevo.

vicenta: ay, no hables así,

ilse.

échate un taquito,

verás que con la panza llena

te vas a ir

más animada a clase.

ilse: odio las clases.

nada más voy

porque tú me mandas.

vicenta: tienes que prepararte,

ilse.

y ha sido un verdadero milagro

que estés en primero

de secundaria ya.

ilse: no, odio a las maestras.

me chocan.

ahí nos vemos.

vicenta: bueno, un beso, ¿no?

ilse: bye.

alicia: tú me robaste.

ilse: claro que no.

alicia: eres una ratera.

rubí: niñas.

ilse: y tú eres la presumida

de la clase.

alicia: claro que no.

rubí: ¿qué pasa?

¿por qué discuten?

ilse: porque alicia

me está difamando.

alicia: claro que no, maestra.

rubí: yo te creo, alicia.

eres la mejor alumna

de esta clase.

en cambio, tú, ilse,

siempre me estás dando

dolores de cabeza.

ilse: claro que no.

rubí: a ver, vacía tu mochila.

ilse: ¿es neta?

rubí: sí, vacía tu mochila.

necesito ver que no tengas

el celular de alicia.

ilse: yo no soy ninguna ratera

y aquí está la prueba.

alicia: de seguro se metió

mi celular en la ropa.

ilse: ¡claro que no!

rubí: en este momento,

me acompañas al baño

para que te desvistas

y me entregues ese teléfono.

ilse: mugre maestra.

rubí: no me faltes el respeto.

ilse: usted tampoco a mí,

porque ya le dije

que yo no le robé el celular

y mi palabra

debe contar lo suficiente

para que usted me crea.

rubí: o me obedeces

o te reporto.

ilse: ya me voy.

haga lo que se le pegue la gana.

ya no puedo ni quiero

estar en esta escuela

llena de gente estúpida

que le encanta humillar

a los demás.

vicenta: [gime]

[celular]

¿bueno?

rubí: buenas tardes,

señora vicenta.

habla rubí, la maestra de ilse.

vicenta: sí, dígame, maestra,

estoy a sus órdenes.

rubí: lamento informarle

que, al parecer, ilse

robó un celular.

vicenta: ¿qué?

¿cómo que al parecer?

rubí: ilse no colaboró

para aclarar la situación.

intuyo que se sabe culpable.

vicenta: no, no le haga,

maestra, no.

no la condene

sin saber la verdad,

insístale, por favor.

rubí: no puedo, señora.

ilse abandonó

el salón furiosa,

amenazando

que se iba de la escuela

para siempre.

vicenta: no se preocupe,

yo voy a hablar con mi hija.

rubí: por mí que, pues,

ni regrese.

hasta luego.

ilse: hola, ilse.

¿qué tal la escuela?

de la fregada.

unas niñas

me acusaron de ratera.

pero te defendiste, ¿verdad?

sí, pero no me creyeron

y, como siempre,

estuve sola.

igualito que ahorita, sola.

los odios a todos.

>> gracias, néstor.

néstor: hasta luego.

nidia: órale, carnalitas,

súrtanse con lo que ya saben.

néstor: miren, ya estoy harto

de que vengan a robarme

a cada rato.

nidia: no se apriete,

porque le damos una calentadita

por andar de viejo cochino.

mejor cáigase

con una cajetilla de cigarros.

ya sabe, la que nos gusta.

órale, apúrese, otra.

otra, rápido.

¿ya vio cómo sí nos entendemos?

ilse: ya tenemos las chelas,

nidia.

nidia: vámonos a beber y a fumar

que el mundo se va a acabar.

ilse: si no fuera por ustedes,

estaría más sola que un perro.

nidia: no te pongas a tristear,

carnalita.

para eso hicimos

la banda de las cobras,

para respaldarnos.

ilse: ustedes son las únicas

que creen en mi palabra,

no como la maestra

o las taradas de la secundaria,

que como tenemos mala fama

en la colonia,

se la pasan tirándome mala onda.

nidia: es su bronca,

que nos hagan famita

de lo que quieran.

total, nosotras

nos la pasamos chido.

salud.

[chista]

ilse: ay.

vicenta: anoche

estuve platicando con mi hija

cuando regresé de trabajar

y ahorita pedí permiso

para poder venir con ustedes,

pero ilse me aseguró

que ella no se robó nada.

rubí: es lo que ella dice.

vicenta: bueno, si mi hija dice

que ella no fue,

pues ella no fue.

directora: señora vicenta...

ya no se trata

de si le creemos o no,

sino de que ilse

tiene muy mala actitud.

ella no sabe comportarse.

de hecho, yo considero

que no es conveniente

que siga estudiando

en esta secundaria.

vicenta: no, no se dé

por vencida con mi hija

y no me la eche a la calle,

ahí sí la vamos a perder.

rubí: es que ni siquiera

se trata de que nosotros

la expulsemos o no.

ilse dijo que no iba a volver

y lo cumplió.

vicenta: pe... pero en la mañana

se salió de la casa

como siempre para acá.

directora: se iría a otra parte,

porque a clases no vino.

quizá efectivamente desertó.

vicenta: y encima,

me viste la cara de taruga

haciéndome creer

que te ibas

como todas las mañanas

a la escuela.

ya habías decidido desertar,

¿no?

ilse: sí, y no voy a volver.

vicenta: y ¿se puede saber

dónde te la pasaste

todo el santo día?

ilse: con mis valedoras,

las cobras.

minerva: no, hombre,

qué hermosas compañías.

con esas vagas sin oficio

ni beneficio.

ilse: pues sí,

y aunque nos juzgues

por lo que se dice de nosotras

en la colonia,

ellas son mi familia.

ellas sí me quieren.

vicenta: yo te quiero, hija.

ilse: no es cierto.

el único que me quería

era mi papá.

minerva: su papá, óyela.

ilse: sí, mi papá.

vicenta: pero francisco se fue.

ilse: sí, porque no lo bajabas

de borracho,

en vez de comprenderlo

y ayudarlo.

minerva: es lo que te sacas

por no decirle la verdad

a tu hija.

ilse: ¿verdad?

¿de qué verdad habla mi abuela?

vicenta: de nada, hija.

minerva: dile, vicenta.

díselo.

ilse: sí, ahora me lo dices,

¿cuál es esa verdad

de la que según mi abuela

me estás ocultando?

¡quiero saber la verdad!

[música]

[música]

vicenta: ya te dije

que no te oculto nada.

y de lo que tenemos que hablar

es de que tienes que regresar

a la secundaria.

ilse: no, no voy a volver

a ese lugar que odio.

vicenta: necesitas prepararte,

ilse.

ilse: no, y hazle como quieras.

mmm, le quedó delicioso,

mi reina.

[ríe]

¿qué haces, qué haces?

¿por qué te la quitas?

si te encanta tenerla puesta.

ilse: es que eres el rey

y a ti sí te la presto.

francisco: ay,

muchísimas gracias.

ilse: siempre fuiste

maravilloso conmigo, papá.

hoy yo estoy tan feliz

que no quiero volver a mi casa.

nidia: por eso nos venimos

al antro a seguirla.

ilse: no creo

que me dejen entrar.

nidia: vienes con las cobras

y a las cobras

no nos detiene nada.

me canso, ganso,

que te metemos al antro.

órale, júntense.

>> [protestan]

>> a ver, tú...

[música]

nidia: ¿no que no tronabas,

pistolita?

ilse: el antro está de poca.

nidia: y de poca

nos la vamos a pasar.

[música]

ilse: [tose]

nos hubiéramos quedado.

nidia: pero si no puedes hacer

ni un cuatro.

ilse: ¿cómo que no?

>> [chista]

>> [ríen]

nidia: cállense.

ya, no hagan ruido.

dejémosla ahí en la puerta.

te cuidas, carnalita.

[llama a la puerta]

ilse: [gime]

vicenta: ilse, hija,

justo iba a la delegación

a denunciar que no estabas.

ilse: qué asustada, mamá.

vicenta: ¿qué?

¡mamá!

minerva: sí.

vicenta: ve cómo viene.

minerva: ay, mira nada más

cómo viene.

vicenta: ayúdame, ayúdame.

ay, ayúdame.

minerva: mira nada más

cómo viene.

vicenta: ay, ya, mamá.

lo importante es que ilse

ya está en la casa.

sí.

minerva: y lo único

que nos faltaba

es que se volviera borracha.

igual que el vicioso de tu papá.

ilse: no hables mal de mi papá.

vicenta: ay, ya, no es momento

de estarse peleando ahorita,

por favor.

minerva: ay, camínale.

ay, dios mío.

vicenta: [suspira]

madre mía, te lo pido, ayúdame.

ilumíname para que pueda

educar a mi hija.

que logre convencerla

de que vuelva a la escuela.

te lo ruego, morenita.

tu abuela desayunó temprano

para regresarse a su casa

y que tú y yo

pudiéramos platicar.

ilse: ay, ni siquiera te escucho

porque me explota la cabeza.

vicenta: pues me vas a tener

que escuchar, hija.

hazme caso,

no debes de tomar.

acuérdate de tu papá,

cómo se perjudicó

por tirarse a la borrachera.

ilse: mi papá se fue

porque tú lo maltratabas,

porque tú eres la mala.

vicenta: pues aunque me lo tomes

a mal,

no voy a dejar de decirte

que el camino

que estás agarrando

no es bueno.

ilse: ay, mejor

me pinto de colores.

vicenta: te van a regañar

por no ir al trabajo.

vicenta: pedí vacaciones

para estar contigo y cuidarte.

comprendí que te he dejado

muy solita.

ilse: pues voy con mis amigas.

vicenta: muy bien,

sirve que las conozco.

vamos.

ilse: ay...

ellas son mis valedoras

las cobras, mamá.

vicenta: pues como que yo

las veo a todas muy mayores

para que sean amigas

de una niña como tú.

nidia: [chista]

bájele de espeso a su chocolate.

así mayorcitas y como nos ve,

nosotras sí hemos estado

para ilse,

no como otras.

vicenta: ¿tú qué sabes?

nidia: mucho más que usted.

tanto, que ni siquiera sabe

que el viejo cochino

de don néstor

metió a ilse a la tienda

con toda la intención

de violarla.

vicenta: ¿qué?

nidia: sí, y ¿quién cree

que la salvó y ha estado

con ella desde entonces?

nosotras, la banda.

así que párele a su carro.

ilse: ya deja de seguirme

como si fueras mi sombra.

vicenta: debiste decirme

lo que don néstor quiso hacerte.

ilse: ya pasaron seis años

y tú ni por enterada.

vicenta: me duele que no hayas

confiado en mí.

ilse: pues no, no confié en ti,

porque por tu culpa,

mi papá se fue.

[llaman a la puerta]

vicenta: [suspira]

francisco: hola, vicenta.

ilse: ¡papá!

¡papá!

francisco: mi niña.

ilse: no puedo creer

que seas tú.

todos estos años

han sido del nabo, papá.

los únicos momentos

que tenía felices

era cuando te recordaba,

que siempre me dejaste

que trajera la corona puesta.

francisco: me sentí

tan orgulloso de ti

cuando fuiste

la reina de la primavera.

eras la mejor de todas las niñas

y lo sigues siendo.

estás preciosa, mi amor.

ilse: te extrañé tanto.

francisco: mmm.

[carraspea]

ilse,

hija...

creo que te debo

una explicación.

ilse: no, no me tienes

que explicar nada.

estás aquí y es lo que cuenta.

francisco: gracias.

gracias, vicenta.

vicenta: te quedas hoy,

pero mañana te vas a buscar

dónde vivir.

francisco: sí, te entiendo.

yo mañana me voy.

ilse: eres mala, mamá.

¿ahí vas de nuevo

a correr a mi papá?

vicenta: hija, escúchame--

ilse: no, escúchame tú a mí,

porque esta vez

yo me voy a vivir con él.

me voy a ir a vivir con mi papá

porque eres mala.

[música]

[música]

vicenta: hija, no soy mala.

mira, déjame decirte--

ilse: no quiero escucharte.

nunca más voy a estar sola

porque me voy a ir a vivir

con mi papá.

él sí me quiere.

vicenta: dile a ilse

dónde estuviste

estos seis años.

ilse: no me interesa saber.

mi papá está aquí

y ¡tú en vez de ponerte feliz,

te pones a correrlo!

vicenta: o le dices tú

o se lo digo yo.

francisco: ven,

siéntate, mi amor.

hija, no es verdad que me fui,

eso te lo dijo tu mamá

porque no quería que sufrieras.

pero la verdad es que estuve

en la cárcel.

ilse: ¿qué?

francisco: me metí a robar

una vinatería

porque quería tomar.

me había salido

sin dinero de la casa

y, además, ni trabajaba y...

y yo quería seguir

tomando y...

el dueño de la vinatería

no quiso, pues, darme el perdón

y me condenaron a diez años

de cárcel.

sa... salí antes

por buen comportamiento.

pero esto fue lo que me hizo

el alcoholismo.

me perdí...

vicenta: [resuella]

[suspira]

yo hablo con ella.

ilse: [solloza]

no puedo creerlo.

es que él no es un delincuente.

vicenta: no, hija,

pero su alcoholismo,

que es una enfermedad,

lo llevó a tomar

esa mala decisión,

a cometer un delito,

a echar a perder su vida.

ilse: me hubieras dicho

por qué se fue.

vicenta: te digo que no deberías

de beber alcohol.

es malo.

mira lo que le hizo a tu papá.

y si se fue,

yo creo que fue mejor.

ilse: pero yo lo hubiera

podido entender,

aunque me doliera.

vicenta: callé por tonta,

para que no pasaras la vergüenza

de saber que tu papá

estaba en prisión.

lo admirabas tanto,

lo adorabas tanto...

pero tú eres distinta,

eres lista

y sabes que estás a tiempo.

por favor,

vuelve al estudio, ¿sí?

puedes hacerte

de un mejor futuro

que tu papá y que yo.

ilse: no te vayas, papá.

en el sofá dormiste

sin molestar a nadie.

francisco: tengo que irme, ilse.

tu mamá tiene razón.

no debo de estar aquí

porque ella y yo

ya no nos queremos.

ilse: pero yo sí te quiero.

francisco: vamos a estar juntos.

esta vez no voy a desaparecer,

porque me voy a portar bien.

vendré a verte

y cuando tenga mi casa

te quedarás conmigo

muchos fines de semana.

vicenta: claro que sí, hija.

francisco es tu papá.

tiene todo el derecho

de convivir.

francisco: gracias.

ya no bebo,

me rehabilité.

estoy dispuesto a aprovechar

esta segunda oportunidad

que tengo.

igual que tú deberías de hacer.

aprovechar

esta segunda oportunidad

que tienes

para que termines tus estudios.

haznos caso, hija, por favor,

regresa a la escuela.

ilse: sí, papá,

voy a volver a clases

y me voy a volver a ganar

otra corona

y esta vez será la corona

de una nueva vida.

francisco: [ríe]

te quiero tanto, mi niña.

vicenta: yo también.

estoy muy orgullosa de ti, hija,

de que regreses a clases.

ilse: sí, y voy a aprovechar

la segunda oportunidad

que me dieron

para pasar el año

con las mejores calificaciones.

ya lo verás.

vicenta: y yo voy a seguir

trabajando muy duro

para que no te falte nada,

pero sin descuidarte.

ni que pases

tanto tiempo solita.

ilse: sí.

y, mami, discúlpame

por ser tan grosera.

vicenta: no, hija,

tú no sabías

lo que había pasado.

y soy tu mamá,

debo de educarte

y estar a tu lado.

ilse: ah,

traje la corona

para presumírsela

a mis amigas...

vicenta: [ríe]

ilse: ...pero ahora sé

que esta corona es tuya.

vicenta: no, hija,

tú fuiste

la reina de la primavera.

ilse: sí, pero tú eres

la mejor mamá del mundo.

te amo.

vicenta: ay, mi amor,

yo a ti.

el alcoholismo

es una enfermedad

que separa familias,

provoca que se pierdan trabajos,

que se cometan

actos equivocados.

se puede perder la libertad

y, en muchos casos,

hasta la vida.

el alcoholismo

es una enfermedad tan grande,

que por la ansiedad de beber

se llega hasta a robar,

perdiendo seis años de vida

en la cárcel.

así es el alcoholismo.

hagamos el esfuerzo

por mantenernos sobrios y sanos,

mucho más si somos papás,

para que ese amor inmenso,

lleno de admiración

que nuestros hijos nos profesan

no se vea interrumpido

ni se convierta en dolor,

para que en nuestras familias

reine la unión, el amor

y la comprensión,

que son la corona.

[música]

[música]

>> ♪ desde el cielo

una hermosa mañana

desde el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana

bajó al tepeyac

>> juan dieguito

la virgen le dijo

juan dieguito

la virgen le dijo

este cerro elijo

este cerro elijo

este cerro elijo

para ser mi altar

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana

bajó al tepeyac ♪

[música]

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