Un profesor de danza francés y autodenominado “hipnoterapeuta” fue llevado a juicio este lunes, acusado de drogar y abusar sexualmente de mujeres mientras filmaba las agresiones.
El caso de Cyril Zattara, el falso terapeuta que drogaba a sus pacientes y las violaba durante sesiones de "hipnosis"
Cuando las víctimas despertaban, aturdidas y en ocasiones semidesnudas, Cyril Zattara atribuía su estado a la hipnosis o lo achacaba al consumo de alcohol, de acuerdo con la investigación.
Cyril Zattara, de 47 años, compareció ante un tribunal a puerta cerrada en la ciudad de Aix-en-Provence, acusado de violar a 14 mujeres a lo largo de 10 años, además de presuntamente haber grabado a unas 20 mujeres sin su conocimiento.
Zattara, quien lleva cinco años en prisión preventiva, ha admitido 10 de los cargos por violación.
¿Cómo descubrieron que Cyril Zattara violaba a sus pacientes?
El caso comenzó en 2019, cuando una joven de 24 años presentó una denuncia tras una sesión de hipnosis con el terapeuta autodidacta.
La mujer afirmó que despertó después de beber parte de una copa de vino y recordó haber vomitado y haber sido violada por el acusado.
El ADN del sospechoso fue encontrado bajo las uñas de la joven y en su ropa interior.
Según la investigación, el acusado supuestamente introducía pastillas para dormir en las bebidas de las víctimas antes de agredirlas sexualmente, y a menudo elegía como objetivo a mujeres con las que tenía una relación amistosa o íntima.
Cuando las víctimas despertaban, aturdidas y en ocasiones semidesnudas, Zattara atribuía su estado a la hipnosis o lo achacaba al consumo de alcohol, de acuerdo con la investigación.
Sin embargo, análisis de sangre y cabello demostraron que las víctimas habían ingerido tranquilizantes.
Cyril Zattara grababa las agresiones sexuales que cometía contra sus pacientes
Los investigadores también hallaron en la computadora de Zattara fotos y videos que mostraban a las presuntas víctimas en un estado letárgico durante las relaciones sexuales.
El juez Roger Arata ordenó que el juicio se celebrara a puerta cerrada a petición del abogado de una de las partes civiles. Otras víctimas solicitaron que el proceso fuera público.
Sin embargo, fuera del tribunal en el caso de Zattara, la madre de una de las partes civiles, que pidió permanecer en el anonimato, dijo que comprendía la decisión de celebrar un juicio a puerta cerrada.
“Dicen que la vergüenza se ha trasladado al otro lado, pero eso no siempre es cierto”, afirmó.
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