Desde una celda en Georgia y con un celular dirigía red de drogas y armas para cárteles mexicanos

Autoridades dicen que convirtió su celda en Georgia en un centro de mando para una red vinculada a cárteles mexicanos y que coordinaba envíos de droga y armas. Ahora suma 25 años más de condena. Esto es lo que reveló el caso.

Video Condenan a reo que dirigía red de tráfico de drogas y armas desde cárcel de Georgia

Lo que ocurría dentro de una celda en Georgia no se limitaba a una condena en curso. Según autoridades federales, desde allí se coordinaban envíos de droga, compras de armas de alto poder y transferencias de dinero que cruzaban fronteras. La operación, dicen los investigadores, funcionaba como una estructura activa pese a que su presunto líder estaba tras las rejas.

El caso se centra en Servando Corona Penaloza, de 38 años, quien cumplía una condena estatal cuando, de acuerdo con la Fiscalía del Distrito Norte de Georgia, utilizó teléfonos celulares de contrabando para dirigir una red internacional de tráfico de drogas y armas.

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Un juez federal lo sentenció a 25 años de prisión adicional, que se suman a su pena estatal, tras declararse culpable en noviembre de 2025 de conspiración para traficar armas, distribuir drogas y participar en lavado de dinero.

La investigación, liderada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y la DEA, describe una operación que movió más de 1.000 kilogramos de metanfetamina y fentanilo, además de al menos 223 armas de fuego adquiridas en el área metropolitana de Atlanta y enviadas a México para su uso por cárteles.

“Estos acusados inundaron nuestra comunidad con drogas letales y utilizaron las ganancias para armar a cárteles con armas de guerra”, afirmó el fiscal federal Theodore S. Hertzberg al anunciar la sentencia en Atlanta. “Ya no entran drogas ni salen armas bajo las órdenes de Corona Penaloza”.

Rifles de alto calibre


El expediente judicial ubica el inicio de la investigación en marzo de 2024, cuando agentes de la ATF detectaron compras repetidas en efectivo de rifles M249S, versiones civiles de armas militares alimentadas por cinta, con precios que oscilan entre 10.000 y 12.000 dólares. A partir de ese patrón, los investigadores identificaron una red de compradores que adquirían armamento en nombre de terceros.

Según las autoridades, Corona Penaloza no realizaba estas compras directamente. Coordinaba a intermediarios que, a su vez, reclutaban a personas sin antecedentes para adquirir las armas en tiendas autorizadas. Estos llamados “compradores testaferro” recibían pagos que, en algunos casos, oscilaban entre 50 y 100 dólares por transacción, según explicaron agentes durante la investigación.

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El armamento incluía rifles calibre .50, fusiles M240 de 7,62 mm y múltiples unidades M249S. Parte de estas armas fue incautada en Estados Unidos, mientras que otras fueron recuperadas por autoridades mexicanas. El valor total del arsenal supera los 700.000 dólares, de acuerdo con la ATF.

El flujo de armas se sostenía con dinero proveniente del narcotráfico. La DEA documentó que la red también coordinó la importación y distribución de grandes cargamentos de metanfetamina y fentanilo. Uno de los decomisos más significativos ocurrió el 23 de octubre de 2024, cuando agentes incautaron más de 1.000 kilogramos de metanfetamina en un taller mecánico del condado de DeKalb, en Georgia.

“Esta operación no solo impidió que una gran cantidad de droga llegara a nuestras calles, también retiró armas de fuego de manos de individuos que representan una amenaza”, señaló Jae W. Chung, agente especial a cargo de la DEA en Atlanta.

Uso de apps para mover dinero


La investigación también expuso el uso de aplicaciones digitales para mover dinero. Dos de las acusadas, Teresa González Hoopo y Berenice Macías Montes, fueron señaladas por facilitar el lavado de ganancias del narcotráfico a través de plataformas como CashApp, permitiendo financiar la compra de armas y sostener la operación.

En total, 17 personas han sido procesadas en el caso. Catorce ya fueron sentenciadas por delitos que incluyen tráfico de armas, distribución de drogas y lavado de dinero. Entre ellos hay residentes de Georgia, Virginia y Carolina del Norte, además de personas que enfrentan procesos de deportación tras cumplir sus condenas. Otros dos acusados esperan sentencia en los próximos meses.

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Para los investigadores, uno de los elementos clave del caso es que la operación se dirigía desde prisión. “Coordinaba la venta de drogas y armas utilizando un teléfono celular de contrabando mientras cumplía una condena de 30 años”, detalló la Fiscalía. Ese acceso a comunicaciones le permitió mantener contacto constante con la red fuera de la cárcel.

El agente especial adjunto Ryan Todd, de la ATF, subrayó que el caso refleja una coordinación amplia entre agencias. “Gracias a esa colaboración, se desarticuló una operación peligrosa y se mejoró la seguridad de las comunidades”, dijo.

“Hemos detenido el flujo de drogas y armas"


El componente internacional también marcó la investigación. “Se trata de un caso en el que una persona en prisión trafica drogas hacia este país y armas fuera del mismo”, explicó el fiscal Hertzberg, al describir la conexión entre Georgia y organizaciones criminales en México.

Parte de la droga distribuida fue incautada en el área metropolitana de Atlanta, lo que, según los investigadores, evidencia cómo este tipo de estructuras operan dentro de comunidades específicas mientras mantienen conexiones internacionales.

“Este caso demuestra la determinación de erradicar pandillas violentas y cárteles criminales de nuestras comunidades”, afirmó Steven N. Schrank, agente especial a cargo de Investigaciones de Seguridad Nacional en Georgia y Alabama. “Hemos detenido el flujo de drogas y armas letales”.

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La sentencia establece que, una vez cumpla su condena federal, Corona Penaloza será deportado. Las autoridades indicaron que ya había sido deportado anteriormente en 2008.

El proceso judicial continúa para los acusados pendientes de sentencia, mientras las agencias federales mantienen abiertas líneas de investigación sobre posibles ramificaciones de la red.

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