SAN ANTONIO; Texas.- Para Andrea Leija, residente de San Antonio, la violencia comenzó desde que tenía 15 años, cuando al casarse con un hombre de 30 años, su realidad fue marcada por golpes, insultos y abusos.
“No quería que mis hijos miraran eso”: hispana sobreviviente de una relación violenta relata cómo encontró ayuda
En su primera relación, Andrea enfrentó, control, humillación y culpa, y a pesar de poder salir de ella y hasta obtener una orden de protección, el ciclo no terminó, pues de inmediato entró a una segunda relación en la que el abuso fue peor.
Pero al lograr salir de esa relación, cayó en una segunda, en donde el abuso fue aún mayor e incluso, se extendió hacia sus hijos.

“Me pegaba para corrección. Mi nariz me la había quebrado. Yo sabía que mi vida estaba en peligro y yo no quería que mis hijos miraran eso”, recordó la mujer con amargura.
La violencia doméstica fue creciendo
Andrea relata cómo, durante años, ella pensó que el abuso era normal.
“Creo que comenzó bien simple, porque primero era como ordenar por mí. ‘Yo voy a comer esto y tú comes eso’, y en primero es, como, no, pues está bien. Y después es ‘no salgas así’ o ‘no te pongas tanto color porque te miras como una prostituta’. Así, te comienza a corregir. Algo te pasa y ‘pues tú te lo buscaste, no andes haciendo eso, mira, cómo tú te pusiste en esta posición’”, recordó Andrea.
En su primera relación, Andrea enfrentó, control, humillación y culpa, y a pesar de poder salir de ella y hasta obtener una orden de protección, el ciclo no terminó, pues de inmediato entró a una segunda relación en la que el abuso fue peor.
“Fue peor, porque en la primer relación mi esposo nomás me pegó a mí, en la otra relación fue violencia, no nomás física, fue mental, fue sexual, con mis hijos y mi hija, fue mucha manipulación, y mis hijos todavía a este día sufren. La trauma que él dejó nunca se les va a ir, eso va a estar con ellos para el resto de su vida”, dijo Andrea al punto de las lágrimas.
Una de las preguntas que las mujeres violentadas siempre reciben es ‘¿por qué no te saliste de esa relación a tiempo’, y para Andrea no fue diferente que otras mujeres: sus parejas les infunden miedo, las manipulan haciéndoles creer que viven en el desamparo y el aislamiento.
“Yo sentía que las puertas estaban cerradas para mí y cuando mi pareja oyó eso, me manipuló para decirme ‘ay, tu mamá y tu papá no te quieren, tu familia no te va a ayudar’. Cuando te dicen eso tantas veces, en tu mente lo crees y yo creía que no tenía nadie que me ayudara”, recordó la madre hispana.
El punto de quiebre para Andrea fue darse cuenta que sus hijos también sufrían con ella la violencia física y hasta sexual.
“Cuando supe que mis hijos fueron violados sexualmente. Él les destruyó la vida”, dijo.
Eventualmente el dolor se convirtió en fuerza y el empuje de sus hijos la hizo abrir sus ojos para buscar ayuda.
“ Yo no me quería morir y que mis hijos dijeran ‘mi madre se fue y nos dejó aquí sufriendo’. Me salvé no nada más a mi, si no a mis hijos”, dijo.
Hoy Andrea quiere que su historia de supervivencia le sirva a otras mujeres que están pasando por lo mismo.
“Todo es posible en este mundo y mañana usted puede tener su libertad”.
El mensaje que Andrea quiere llevar es que es importante no aislarse y nunca quedarse en silencio.
Por eso hoy hace un llamado para alentar a mujeres violentadas a que busquen ayuda en el lugar que la apoyó a sanar y a salir adelante.
“El rinconcito de la esperanza” es un espacio ubicado en el 816 de South Colorado, al oeste de San Antonio, donde se reciben a mujeres violentadas para que reciban orientación y apoyo para dejar las relaciones abusivas.
Recursos y apoyos disponibles para mujeres violentadas en Texas
Si tú o alguien que conoces viven violencia doméstica, llama a los servicios de violencia familiar, al 210-733-8810 o en caso de emergencia al 911.
Estas líneas de ayuda confidenciales, disponibles 24/7, pueden ayudarlte a planificar tu seguridad, además de ofrecer refugio y apoyo.
La Línea Nacional contra la Violencia Doméstica facilita el contacto con un defensor que puede proporcionarte planes de seguridad, discutir opciones y ofrecerte recursos en tu área.
- Llama al 800-799-7233 (800-799-SAFE)
- Llama al servicio de TTY al 800-787-3224
- Chatea en línea en espanol.thehotline.org
- Envía la palabra “START” por texto al 88788
- Línea de Ayuda Nacional de Abuso Sexual: RAINN (Rape, Abuse & Incest National Network)
Si te han agredido sexualmente, considera llamar a la línea de ayuda de RAINN para hablar con personal capacitado por un proveedor local de servicios de agresión sexual en tu área.
- Llama al 800-656-4673 (800-656- HOPE)
- Chatea en línea en hotline.rainn.org














