Una resolución de Donald Trump obliga a las autoridades sanitarias a
disminuir el número de vacunas promovidas para los
niños en el país. La administración defiende que el cambio
promueve la libertad religiosa y la
autonomía de los padres sobre el
cuidado médico de sus
hijos. A pesar de la reducción en la lista oficial, el Gobierno garantiza que todas las dosis seguirán disponibles en los centros médicos para las familias que decidan solicitarlas de forma voluntaria.