Persona de confianza de Nicolás Maduro, enlace con el empresariado y, ahora, presidenta interina de Venezuela: Delcy Rodríguez se ha convertido de la noche a la mañana en la cara pragmática de lo que el gobierno de Trump llama "la transición" en ese país ante un Estados Unidos que dice estar dispuesto a trabajar con el chavismo.
Cómo Delcy Rodríguez pasó de ser la persona de confianza de Maduro a "la elegida" por Trump como presidenta de Venezuela
Expertos aseguran que la número dos de Maduro tendrá que calibrar su singular discurso incendiario contra el "imperialismo norteamericano" ante las advertencias del gobierno de Trump. 🔴 Sigue aquí nuestra cobertura en vivo.
La Corte Suprema ordenó el sábado a la entonces vicepresidenta de Maduro que debía asumir el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses horas antes en Caracas.
Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de 56 años, se convirtió en 2018 en la vicepresidenta y primera en la línea de sucesión del gobierno. Tiene además el control de la economía, que maneja alejada del dogma chavista de férreos controles, y del vital petróleo en un país que cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo.
"Ha sido probablemente una de las personas de mayor confianza de Maduro a lo largo de estos años", explicó a la agencia AFP el analista político y profesor universitario, Pedro Benítez.
Con la captura de Maduro, ahora encara una transición en la que Washington está dispuesto a trabajar con el poder.
De cabello oscuro corto y liso, gruesas gafas y una sonrisa que sus detractores tachan de cínica, Rodríguez tendrá que calibrar, según expertos, su singular discurso incendiario contra el "imperialismo norteamericano". Y ya empieza a hacerlo.
Sin embargo, la oposición en Venezuela y gran parte del exilio la considera uno de los pilares del aparato de represión del gobierno, que ha dejado cientos de muertos, torturados y presos.
En una entrevista con Fox News el lunes, la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, la describió en estos términos: "Delcy Rodríguez es una de las principales arquitectas de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico".
"Es una aliada principal y enlace de Rusia, China e Irán, ciertamente no es una persona en la que los inversionistas internacionales puedan confiar y realmente es rechazada por el pueblo venezolano", aseveró la política opositora venezolana.
Rodríguez será inicialmente presidenta interina de Venezuela por 90 días
Este lunes, Rodríguez fue investida como presidenta "encargada" de Venezuela, ante la ausencia de Nicolás Maduro.
"Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos", dijo en su juramento al referirse a su captura el sábado tras una incursión militar estadounidense en Fuerte Tiuna, la principal base militar de Venezuela. "Vengo también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos", agregó.
Su interinato tiene una duración de 90 días, prorrogable por otros tres meses por la Asamblea Nacional. De declararse una ausencia absoluta de Maduro, la ley obliga a que se convoquen elecciones en los 30 días siguientes.
Rodríguez fue ministra de Economía entre 2020 y 2024, momento en que se acercó a los empresarios, satanizados durante años por Nicolás Maduro y su antecesor, Hugo Chávez.
Una feroz hiperinflación y políticas económicas fallidas provocaron un desorden financiero desde 2016, que Caracas luego atribuyó a sanciones estadounidenses del primer mandato de Donald Trump que solo acentuaron la crisis.
Una dolarización de facto junto con la flexibilización de los controles dieron oxígeno a las relaciones del chavismo con el sector privado y acabaron con la escasez, aunque la merma del poder adquisitivo nunca cesó.
Entre empresarios, a Rodríguez se la considera una gestora inteligente en materia económica, abierta al pragmatismo e incluso al diálogo. Tendió puentes con la patronal Fedecámaras y logró reuniones con el gobierno que pocos años atrás parecían imposibles.
El diario The New York Times la ubicó de hecho como la cara moderada de una eventual transición en Venezuela, aunque analistas la colocan dentro del chavismo de línea dura.
Ella y su hermano Jorge Rodríguez, jefe del parlamento, son hijos de un dirigente comunista asesinado en 1976 en un calabozo policial. Por ello, las cuatro décadas de bipartidismo democrático en Venezuela previos al chavismo generan escozor entre los hermanos.
"Su combustible emocional para llegar hasta donde llegaron tiene que ver con la venganza", dijo un politólogo en Caracas a AFP que pidió permanecer anónimo.
Rodríguez tiene un largo historial de cargos
El politólogo Pedro Benítez estima que la consolidación de Rodríguez dentro del chavismo vino con el "momento crítico" que representó la llegada al poder de Maduro en 2013.
La muerte del carismático y muy popular Chávez (1999-2013) generó un cataclismo en las filas del chavismo radical.
Más allá de su férrea militancia, Rodríguez "no tenía una base política propia" en la era de Chávez, para quien sirvió como ministra del Despacho de la Presidencia en 2006, apuntó Benítez.
Su ascenso vertiginoso hasta la vicepresidencia se apoyó en su hermano, un poderoso dirigente, indicó el analista: Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional, es el principal negociador del oficialismo y considerado arquitecto de la acumulación de poder de la dupla.
Abogada con posgrado en París, Rodríguez fue ministra de Comunicación (2013-2014) y como canciller (2014-2017) ejecutó el retiro de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Entre 2017 y 2018 presidió la Asamblea Constituyente, que rigió como un "suprapoder" cuando la oposición controlaba el Parlamento.
Asumió la gestión del petróleo después de que el poderoso exministro Tareck El Aissami terminara en prisión por un desfalco a la industria. Analistas atribuyen su caída en desgracia a un choque de poder con los Rodríguez.
El cruce de declaraciones entre Rodríguez y Trump tras la captura de Maduro
El nombre de Rodríguez podría no ser conocido para muchas personas fuera de Venezuela que no siguieran de cerca la actualidad del país sudamericano. Sin embargo, desde el pasado sábado, su nombre ocupa portadas de medios en todo el mundo.
En su primera rueda de prensa tras la captura de Maduro, Trump reveló que ya habían hablado con ella, quien se habría mostrado dispuesta a colaborar con EEUU.
"(El secretario de Estado) Marco (Rubio) está trabajando directamente (con Rodríguez). Acaba de tener una conversación con ella y ella está básicamente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo", aseguró Trump.
Rodríguez, sin embargo, pareció contradecir al republicano al declarar poco después que "el único presidente de Venezuela es Nicolás Maduro", que rechaza su detención por EEUU y que exige su inmediata liberación, además de afirmar que su gobierno está listo "para defender Venezuela".
Rodríguez no hizo mención alguna a la llamada con Rubio revelada por Trump poco antes.
Trump respondió elevando el tono y asegurando que Rodríguez pagaría "un precio muy alto" si no coopera con EEUU.
"Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro", advirtió Trump en una entrevista con The Atlantic el domingo.
Trump insistió que está dispuesto a trabajar con el actual gobierno venezolano siempre que se cumplan los objetivos de Washington, incluido abrir el acceso a la inversión estadounidense en las enormes reservas de crudo venezolanas.
Horas después, Rodríguez acabó adoptando un tono bastante más conciliador, al realizar un llamamiento a "trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación" con Washington.
"Consideramos prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EEUU y Venezuela", afirmó Rodríguez.
"Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido siempre el predicamento del presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento. Esa es la Venezuela en la que creo, a la que he dedicado mi vida. Mi sueño es que Venezuela sea una gran potencia donde todos los venezolanos y venezolanas de bien nos encontremos”, escribió en redes sociales.
Por qué EEUU considera una buena opción a la número dos de Maduro
Geoff Ramsey, un investigador senior no residente en el Consejo Atlántico, un instituto de investigación en Washington DC, dijo a la agencia AP que el tono inicialmente firme de Rodríguez podría haber sido un intento de “salvar las apariencias”.
Otros, en cambio, han señalado que la captura de Maduro debió requerir algún tipo de colaboración desde dentro del gobierno venezolano.
“Ella no puede exactamente esperar ganar puntos con sus compañeros revolucionarios si se presenta como un títere para los intereses de EEUU”, dijo Ramsey.
Según reveló The New York Times, funcionarios estadounidenses ya habían dado su visto bueno a Rodríguez como sustituta de Maduro (al menos, temporal) desde semanas antes del ataque del pasado sábado.
Destacaron de ella su gestión de la industria petrolera de Venezuela. Los intermediarios convencieron a la Casa Blanca que ella protegería y defendería las futuras inversiones energéticas estadounidenses en el país, según el diario neoyorquino.
“Llevo mucho tiempo observando su carrera, así que tengo cierta idea de quién es y de qué va”, dijo un alto funcionario al citado medio.
“No estoy afirmando que ella sea la solución permanente a los problemas del país, pero sin duda es alguien con quien pensamos que podemos trabajar a un nivel mucho más profesional de lo que pudimos hacer con él”, añadió, en referencia a Maduro, y después de que Trump descartara como opción a la líder opositora, María Corina Machado.
Trump aseguró este lunes que EEUU no se comunicó con el equipo de Rodríguez antes del ataque del sábado.
“No, ese no es el caso”, dijo el republicano en una entrevista con NBC News, en la que reiteró que Rodríguez ha estado cooperando con Washington tras la operación.
Las fuentes de The New York Times insistieron en que la relación de Washington con el gobierno interino de Rodríguez se basará en la capacidad de ella para seguir sus reglas, por lo que se reservan el derecho a emprender acciones militares adicionales si no respetan los intereses de EEUU.
Pese a las primeras declaraciones críticas de Rodríguez, en las que parecía contradecir a Trump en lo que se refería a su deseo de colaborar, los funcionarios estadounidenses dijeron que era demasiado pronto para sacar conclusiones sobre cuál sería su enfoque, por lo que el gobierno sigue siendo optimista respecto a la posibilidad de trabajar con ella.
