MIAMI.- Durante años nos creimos una idea bastante agradable: que los refrescos de dieta son la versión "buena" de los refrescos. Lo vemos como menos azúcar, cero calorías, menos culpa, sin embargo, el problema es que menos calorías no siempre significa que sea mejor para el cuerpo.
¿Qué tan saludables son los refrescos de dieta? La verdad detrás del 'cero azúcar' que pocos conocen
Las bebidas light eliminan el azúcar tradicional y lo reemplazan con edulcorantes artificiales, una fórmula que promete reducir las calorías pero que en realidad no es tan benéfica como nos han hecho creer.

El Dr. William Li, médico, científico y autor del libro Eat to Beat Disease, explica a UNIVISION de forma directa la realidad sobre estas bebidas, señalando que basta con darse una vuelta por el supermercado para encontrar decenas de opciones que se venden como “light”, lo que suma a la falsa creencia de que son una alternativa más saludable, cuando no lo son.
“Los refrescos dietéticos se comercializan como la alternativa ‘saludable’ a los refrescos azucarados porque utilizan edulcorantes artificiales. Pero los estudios muestran que no son más saludables, ni ayudan de forma confiable a perder peso o mejorar la salud metabólica”.
“Los refrescos son bebidas procesadas con prácticamente ningún valor nutricional. Independientemente del tipo, solo deberían consumirse de forma ocasional”, afirma el Dr. Li.
El argumento principal a favor de estas bebidas ha sido su contenido “cero calorías”, pero el problema no parece estar solo en las calorías, sino en cómo el cuerpo responde a los ingredientes, que incluso se han estudiado por tener una posible, aunque no confirmada, relación al cáncer.
¿Los refrescos de dieta pueden provocar cáncer?
Uno de los puntos que más inquietud genera es e l uso de edulcorantes como el aspartame, presente en muchos refrescos dietéticos. De hecho, la mayoría de los refrescos “light” o “diet” están endulzados con este compuesto, un edulcorante artificial bajo en calorías que es aproximadamente 200 veces más dulce que el azúcar.
“El aspartame fue clasificado en 2023 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer como un posible carcinógeno para el cáncer de hígado”. Esa clasificación, conocida como grupo 2B, no significa que cause cáncer de forma directa o inevitable, sino que existe evidencia que sugiere un posible vínculo, explica World Health Organization.
Además, el doctor añade que “algunos edulcorantes artificiales han mostrado en estudios de laboratorio aumentar marcadores inflamatorios. La inflamación puede ser un detonante del crecimiento de células cancerosas”.
El Dr. Li también explica que una de las razones podría estar en el impacto sobre el microbioma intestinal. “Las investigaciones emergentes sugieren que los edulcorantes artificiales pueden dañar las bacterias intestinales saludables, que son clave para regular el metabolismo, la sensibilidad a la insulina, los niveles de lípidos en sangre y la inflamación”, explica.
En otras palabras, aunque no aportan azúcar, estos productos podrían interferir con funciones esenciales del organismo. Además, contrariamente a ciertas afirmaciones recientes en línea, no curan el cáncer y no aportan valor nutricional.
Además asegura que cuando se promocionan los refrescos dietéticos como mejores opciones, se envía un mensaje que puede ser engañoso y del que hay que dudar.
“El mensaje de que son una ‘alternativa saludable’ es inexacto, porque todos los refrescos tienen un valor nutricional muy bajo”, advierte el Dr. Li. “Peor aún, puede dar la impresión de que está bien consumirlos con frecuencia o incluso desearlos más”.
¿Y qué sí es una alternativa realmente sana? Las opciones verdaderamente saludables son tres: agua, té y café.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
