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“No hay una vacuna para la enfermedad mental”: las secuelas psicológicas que dejará la pandemia

Estrés, ansiedad, depresión, problemas de sueño y abuso de sustancias forman parte del saldo que han dejado meses de miedo, aislamiento e incertidumbre, y que apenas comienza a aflorar.
19 Abr 2021 – 10:16 AM EDT
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Al cumplirse más de un año de la pandemia del coronavirus, sus estragos sobre la salud mental de la población son evidentes. En mayor o menor grado, casi todos hemos sentido las secuelas de meses de miedo, encierro, incertidumbre y aislamiento. Y aunque las vacunas han traído esperanza sobre su posible final -uno que dista de estar garantizado ante la aparición de variantes-, la cicatriz psicológica perdurará mucho más, advierten los expertos.

“Este último año ha perjudicado terriblemente nuestra salud mental colectiva. No hay una vacuna para la salud mental. Pasarán meses o incluso años antes que comprendamos completamente los problemas psicológicos que derivarán de esta pandemia. Mucho después de controlado el virus, las repercusiones sobre la salud mental continuarán reverberando”, advirtió en una conferencia en línea, Michelle Williams, decano de la Escuela de Salud Pública T. Chan de Harvard.

Las estadísticas ya comienzan a asomar esta otra crisis y los especialistas temen que sean apenas la punta del iceberg.

Según una encuesta realizada en 2020 por la oficina del Censo, más del 40% de los estadounidenses en el país reportaron síntomas de ansiedad o depresión ese mes, casi cuatro veces más que en el año anterior.

En otro sondeo realizado por la Asociación Estadounidense de Psicología , 2 de cada 3 adultos admitieron que sus patrones de sueño habían cambiado con la pandemia, 1 de cada 4 reportó beber más de lo habitual para lidiar con el estrés -un hábito que cobró más fuerza entre los padres de niños pequeños-; y la mitad de los encuestados admitió incomodidad ante la posibilidad de reajustarse a las interacciones sociales una vez que la crisis del coronavirus termine.

Las facultades mentales, hasta cierto punto, también se han visto afectadas. Problemas de atención, concentración confusión generalizada están a la orden del día. “Hay una sensación de debilitamiento, de perder la facilidad de llevar la vida cotidiana, un olvido y una desazón”, explica a The Guardian, Josh Cohen, autor del libro Cómo Vivir. Algo que, para Jons Simons, profesor de neurociencia de la Universidad de Cambridge, es de esperarse: “Es una reacción completamente natural a esta traumática experiencia que hemos tenido colectivamente durante los últimos doce meses”, agrega al diario británico.

El uso y abuso de sustancias también ha aumentado. En una encuesta realizada por la Fundación Kaiser en junio de 2020, 13% de los adultos reportaron un nuevo o mayor consumo de ellas, debido al estrés de la pandemia.

De acuerdo con data preliminar federal divulgada esta semana, hasta septiembre de 2020 se reportó un incremento del 30% en las muertes por sobredosis con respecto al año anterior.

Revertir todos estos patrones y tendencias, tomará tiempo. “No creo que estos valores vuelvan a lo habitual en un futuro próximo”, advierte a la revista Nature, Luana Marques, psicóloga de Harvard que monitorea los impactos de la crisis sobre la psique de los estadounidenses.

Un mensaje similar al de Joshua Morganstein, director del Centro de Estudios de Estrés Traumático en Maryland, a la BBC: “Si la historia sirve como indicador, podemos esperar una significativa estela de necesidades de salud mental que perdurarán mucho después de que se resuelva el brote epidémico”.

El brote global del SARS, por ejemplo, estuvo asociado a un aumento del 30% en los suicidios en mayores de 65 años. A la pandemia de la gripe española le siguió un repunte en las hospitalizaciones por problemas de salud mental en los años subsiguientes, advierte un reportaje del Psychiatric Times.

Habrá personas que quizá nunca lleguen a recuperarse del todo. “Para una desafortunada minoría de personas, quizá entre el 10 y el 15%, la vida no regresará a la normalidad” por el impacto de la pandemia sobre su salud mental, advierte a la BBC Steven Taylor, autor de La Psicología de las Pandemias.

Inequidades persisten

El impacto sobre la salud mental ha sido desproporcional para grupos minoritarios como los negros e hispanos que también han sido más afectados por el coronavirus en términos de muertes y hospitalizaciones, y que, según la encuesta de la Fundación Kaiser, fueron más propensos a reportar más síntomas de ansiedad o depresión que sus pares blancos.

37% de los hispanos admitieron sentirse constantemente estresados por la pandemia en contraste con el 32% de los negros y blancos, según una encuesta hecha en junio de 2020 por la Asociación Estadounidense de Psicología.

No ayuda el que estos grupos minoritarios suelan tener menor acceso a servicios de salud mental, advirtió la psicóloga Margarita Alegría en una ponencia en torno al tema.

Más jóvenes y frágiles

Los jóvenes también han sido severamente afectados por la pandemia, que les arrebató el aprendizaje en persona y las interacciones sociales tan necesarias en esa fase del desarrollo.

Mientras los adultos mayores son más susceptibles físicamente al covid-19, son los menores de edad quienes están reportando mayores índices de ansiedad y depresión, advirtió en una conferencia Shekhar Saxena, profesor de salud mental y ex director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud: “Es exactamente lo opuesto a lo que hemos visto con otras crisis. Son los jóvenes adultos y los niños los que están siendo impactados y los efectos perdurarán”.

Lo que los padres y niños están reportando consistentemente es un aumento en todos los síntomas: un niño que antes era un poco ansioso antes de la pandemia, se hizo muy ansioso durante el último año, cuenta al New York Times, Adiaha Spinks-Franklin, profesor de la Universidad de Baylor.

Durante gran parte del 2020, las admisiones a salas de emergencias pediátricas por problemas mentales como pánico o ansiedad aumentaron 24%, según un reporte de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Los índices de ideación y comportamiento suicida entre adolescentes y jóvenes adultos aumentaron 25% con respecto al año anterior, de acuerdo con un análisis de sondeos entre pacientes jóvenes en las salas de emergencia de los hospitales.

Algunas recomendaciones

La pandemia ha tenido un gran efecto en nuestras vidas, pero hay cosas que pueden ayudarnos a manejar las emociones. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ofrecen algunas recomendaciones concretas para sobrellevar el estrés.

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