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Detector de Mentiras

Así de fácil se caen las teorías que vinculan la muerte de 4 mandatarios con un supuesto rechazo a las vacunas

Circula por redes sociales y apps de mensajería que los mandatarios de Haití, Burundi, Madagascar y Tanzania murieron por haber rechazado las vacunas contra el covid-19. Una mentira peligrosa e irresponsable. Lo desmentimos en esta edición de “Crónicas de la desinformación”.
5 Ago 2021 – 10:43 AM EDT
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Se trata, obviamente, de una gran mentira. De un caso clásico de locura conspirativa que se amplifica por la web. Crédito: Arte: Arlene Fioravanti

La nueva teoría conspirativa difundida por el movimiento antivacunas sería divertida y nos haría reír un rato si no fuera tan grave e irresponsable.

Desde el 20 de julio, se viralizan en las redes sociales y en las apps de mensajería publicaciones escritas en español que sugieren que todos los mandatarios que se oponen a las vacunas contra el covid-19 -ampliamente difundidas y defendidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)- terminan muertos.

Junto al texto, suelen venir una lista de hasta cuatro gobernantes que realmente fallecieron durante la pandemia -los mandatarios de Burundi, Tanzania, Haití y Madagascar- y una serie de emoticones pensativos.

Se trata, obviamente, de una gran mentira. De un caso clásico de locura conspirativa que se amplifica por la web con la ayuda de gente que, además de pasar días buscándole cinco pies al gato, realmente cree que los demás son tontos e incapaces de verificar datos.

Así que vamos a las informaciones reales sobre las muertes mencionadas y enterremos de forma definitiva esta insanidad.

Es una verdad innegable que, tras gobernar el Burundi por casi 15 años, el 9 de junio de 2020, el presidente Pierre Nkurunziza murió en un hospital de la ciudad de Karuzi. Nkurunziza tenía 55 años y, según fuentes oficiales, tuvo un paro cardiaco.

Sus opositores dicen, sin embargo, que es muy posible que Nkurunziza haya sido víctima del covid-19. Semanas antes de su muerte, su esposa, Denise, había aterrizado en Nairobi, Kenia, para recibir atención médica por la enfermedad.

La fecha del fallecimiento de Nkurunziza es clave para desmentir esta teoría conspirativa. En junio de 2020 no había en el mundo ninguna vacuna capaz de hacer frente al covid-19. Por lo tanto, es incorrecto y falso sugerir que el mandatario de Burundi falleció (o fue asesinado) por un posible rechazo a los programas de inmunización hoy existentes.

El 17 de marzo de este año, Tanzania perdió al presidente John Magufuli, a los 61 años de edad. Magufuli sí era reconocido por su negacionismo. Repetía públicamente que el nuevo coronavirus no era peligroso, que las vacunas no eran eficaces y que los ciudadanos deberían tomar té de hierbas como forma de prevenir o combatir el covid-19.

Tras su muerte, la vicepresidente Samia Suluhu Hassan anunció que Magufuli llevaba años sufriendo de fibrilación atrial crónica (arritmia cardiaca) y que falleció de complicaciones del corazón. Magufuli estuvo ingresado en un hospital de Dar es Salaam durante al menos dos semanas.

Once días más tarde, el 28 de marzo, murió en Madagascar -por causas desconocidas- el ya entonces expresidente de ese país Didier Ratsiraka. No hay ningún registro público de que el político de 84 años de edad, que había gobernado la isla dos veces (de 1975 a 1991 y de 1997 a 2002), era contrario a las vacunas.

Madagascar, de hecho, avanza con velocidad en la administración de inyecciones contra el covid-19. Datos de esta semana demuestran que casi 200,000 dosis ya han sido aplicadas en la isla, mientras su actual presidente, Andry Rajoelina, sigue usando las redes sociales para impulsar el aislamiento social como forma de prevenir el covid-19.

Llegamos, por fin, al 7 de julio. Ya hace casi un mes desde que un comando armado invadió la casa del presidente de Haití, Jovenel Moise, y le disparó al menos 12 tiros. Moise, que tenía 53 años, falleció en el acto, y su mujer, Martine, tuvo que ser trasladada a Estados Unidos debido a sus heridas. Según las investigaciones que se llevan a cabo en Haití, Colombia y EEUU, el asesinato tiene raíces en la política local. Entre los presuntos implicados del asesinato de Moise se encuentran personas de alto nivel, como un exministro de Justicia, un médico haitiano residente en Florida y el jefe de seguridad del presidente.

El gobierno de Haití no se oponía a las vacunas. De hecho, en abril, el ministro de Sanidad, Lauré Adrien, le dijo al periódico The Guardian que luchaba para que su país recibiera vacunas de solo una dosis, por miedo a que no tuvieran la capacidad para almacenar las dos dosis en condiciones adecuadas.

O sea: de los cuatro políticos nombrados por los teóricos de la conspiración, sólo uno era comprobadamente contrario a los programas de inmunización. Dos murieron por problemas cardiacos. Así que la falsedad no se sostiene

Si ves esta mentira por las redes o si recibes una cadena con este contenido en tus apps de mensajería, comparte una de las varias verificaciones publicadas en los últimos días por los fact-checkers de la alianza #CoronaVirusFacts. Aquí están los enlaces de Maldita , en España, de AFP Factual y de Chequeado, en Argentina, y de Colombia Check, en Colombia.

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