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Exploración Espacial

La inminente caída descontrolada de un cohete chino a la Tierra abre una incógnita: ¿cuánta basura espacial hay sobre nosotros?

Entre este viernes y el lunes un propulsor de una nave china lanzada el 29 de abril caerá en algún lugar del planeta. Este es el segundo objeto de gran tamaño que cae descontrolada como desecho de equipos espaciales en poco tiempo y ha abierto la caja de Pandora de qué hacer con las miles de toneladas de residuos espaciales.
7 May 2021 – 04:52 PM EDT
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Un cohete, casi del tamaño de una cancha de baloncesto, se encuentra girando vertiginosamente alrededor de la Tierra y se espera que caiga en algún lugar desconocido este fin de semana. El objeto, de 22 toneladas de peso, es parte de las millones de piezas que se encuentran en el basurero que se ha convertido la órbita terrestre baja.

El pasado 29 de abril, China lanzó la nave Long March 5B -Y2 desde su base espacial de Wenchang, ubicada en una isla en el sur del país, con la misión de transportar el módulo central de su nueva estación llamado ‘Tianhe’.

Desde ahí, los técnicos chinos observaron a la nave elevarse al cielo. Segundos después, miraron a través de los monitores a sus cuatro cohetes extinguirse y separarse de la llamada ‘etapa principal’, su último propulsor, que dio el empujón final a la nariz de la cosmonave a su destino. La sección que contenía el módulo ‘Tianhe’ se separó finalmente desatando el júbilo de los técnicos.

En las imágenes, que llegaban en directo a la base espacial, se observó a la etapa principal separarse de la punta y salir de la pantalla para convertirse, a partir de ese momento, en desperdicio espacial.

Es justo ese último propulsor, un cilindro de 104 pies de largo y 16 pies de diámetro, el que ahora se encuentra girando sin control a 18,000 millas por hora dando una vuelta a la Tierra cada 90 minutos y ha puesto a los científicos a seguir su desbocado avance a través de una plataforma llamada Space-Track.

Esta no es la primera vez que un objeto, convertido en desecho, cae en nuestro planeta de manera descontrolada. Justo en mayo pasado un cohete de prueba chino, de 18 toneladas, perteneciente a las misiones Long March, pasó sobre Los Angeles y Nueva York para estrellarse en aguas del Atlántico. Ese, sin embargo, fue el primer objeto de gran tamaño que cayó sobre la superficie terrestre desde 1991.

¿Qué es la basura espacial?

Desde que fue lanzada la primera misión espacial en la historia de la humanidad, la Sputnik 1 en 1957, se han enviado toneladas de cohetes, naves e instrumentos al espacio. Todos ellos, sin excepción, han generado desechos.

En un reporte sobre el tema, dado a conocer cada año por la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés), se lee que en un primer momento, no se pensó qué se debería hacer con la basura que se generó con el envío de misiones al espacio por lo que el número de materiales inservibles fue creciendo sin control.

Además de los cohetes de propulsión y sus motores, como los del Long March 5B, otros objetos que son considerados basura espacial son los materiales que se desprenden al momento del lanzamiento de las naves en las bases espaciales y sus alrededores, los satélites fuera de uso, sus componentes, baterías y tanques de combustibles.

Muchas veces, asegura la ESA, los componentes en desuso colisionan entre ellos y explotan “generado cientos de miles de desechos peligrosos”.

En la actualidad, la mayoría de los materiales que vuelven a entrar en la órbita terrestre se desintegran y vaporizan en partículas extremadamente pequeñas.

Sin embargo, recientemente se ha estudiado el impacto ambiental que esas partículas generan cuando ingresan a la Tierra, que ha sido denominado en un reporte de la Corporación Aeroespacial como “un complejo zoológico de químicos que incluyen monóxido de aluminio”.

¿Cuánta basura espacial hay?

La ESA asegura que hay más de 9,300 toneladas de desechos en la órbita terrestre baja, el equivalente al peso de 720 autobuses escolares.

Además del peso, la ESA ha registrado el espacio que puede utilizar la masa combinada de los desperdicios en más de 80,000 metros cúbicos (casi 3 millones de pies cúbicos).

Además, los modelos estadísticos estiman que hay 34,000 objetos mayores a 10 centímetros; 900,000 de entre uno y 10 centímetros; y 128 millones de un milímetro a un centímetro.

“El número de desechos, su masa combinada y el área total que ocupan ha crecido sin parar desde el comienzo de la era espacial”, dice el reporte de la ESA perteneciente a 2020. “Esta tendencia se ha visto avivada por el gran número de naves y etapas de cohetes que se han desintegrado en órbita”.

Holger Krag, director del Programa de Seguridad Espacial de la ESA, asegura en el reporte que “ el actual problema de los residuos espaciales se debe sobre todo a las explosiones en órbita, provocadas por el remanente de energía (combustible y baterías) a bordo de naves y cohetes”.

Sin embargo, el área total que ocupa la basura espacial es importante porque está directamente relacionada con el número de colisiones que ocurren cada año entre desechos espaciales y satélites en funcionamiento que se esperan en el futuro.

“Pronto, se prevé que las colisiones pasen a ser la fuente principal de generación de residuos, superando a las explosiones”, sostienen.

¿Qué se puede hacer?

Aunque existen acuerdos, como el Outer Space Treaty (Tratado sobre el espacio ultraterrestre) firmado en 1967, actualmente no existen leyes internacionales que obliguen a ningún país a aminorar la generación de desechos espaciales.

Los riesgos que representa los residuos en la actualidad son para la Estación Espacial Internacional (EEI), la cual tiene que ajustarse seguido por las amenazas de colisión que le representa la basura. Además ponen en riesgo en la Tierra el pronóstico del tiempo, el uso de GPS y las telecomunicaciones.

Afortunadamente, existen esperanzas para limpiar la órbita terrestre. El pasado 22 de marzo, la empresa Astroscale lanzó desde Kazajstán una misión de prueba para limpiar el espacio de basura generada por el hombre.

Astroscale se encuentra utilizando un satélite que recolecta restos de materiales que llevará hacia la atmósfera de la Tierra, donde se espera que se quemen y se desintegren al caer a gran velocidad. Se espera que la misión finalice en septiembre u octubre de este año.

Al mismo tiempo que se busca la forma de deshacerse de la enorme cantidad de desechos, China aseguró este viernes que el riesgo de que el cohete fuera de control es "extremadamente bajo".

Los especialistas en ingeniería espacial, por su aparte, tratan de extinguir las preocupaciones por la inminente y misteriosa caída del cohete del Long March 5B -Y2 en, prácticamente, cualquier lugar del mundo.

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