El conflicto en Medio Oriente entre EEUU e Irán parece acercarse de nuevo a un enfrentamiento activo, luego de que ambos bandos intercambiaron ataques esta semana por la tensa situación en el estrecho de Ormuz y con el presidente Donald Trump señalando que considera el cese al fuego como terminado.
La guerra entre Irán y EEUU: la importancia de seguir contando un conflicto rechazado por la mayoría de estadounidenses
Una posible reanudación de hostilidades entre Irán y EEUU a gran escala conllevaría una serie de efectos negativos de escala global como pérdida de vidas, inestabilidad política en la región, daños en las economías o destrucción de infraestructura civil, que amenazan con sacudir de nuevo la geopolítica internacional.
La reiteración hasta el cansancio de amenazas de destrucción entre Washington y Teherán ha sido moneda corriente desde que se iniciaron los bombardeos de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, hace ya más de cuatro meses, mientras que las señales públicas del presidente Trump han sido confusas sobre hacia dónde podría avanzar una confrontación que es rechazada por la mayoría de los estadounidenses, según encuestas.
Y pese a esta baja aprobación del conflicto por la opinión pública en EEUU —en junio solo alrededor de un tercio de los adultos estadounidenses aprobaba la forma en la que Trump estaba manejando la situación con Irán— el enfrentamiento continúa siendo relevante para el país por sus posibles efectos en aspectos como la pérdida de vidas, el impacto sobre la economía mundial y los precios de la energía; la estabilidad geopolítica y la seguridad en la región de Medio Oriente.
El frágil cese al fuego que mantuvieron Irán y EEUU durante casi tres meses, y que el presidente Donald Trump considera acabado, ha dado paso a la confusión y la incertidumbre debido a los mensajes contradictorios de Trump y su aprobación de ataques militares consecutivos en los últimos días.
En este escenario surgen grandes interrogantes sobre el futuro del conflicto.
La retórica cambiante podría ser una estrategia para aumentar la presión sobre Teherán para que deje de atacar a los buques que transportan petróleo y gas natural en el Estrecho de Ormuz y ceda a las exigencias de Estados Unidos sobre su programa nuclear —algo que Trump ya ha intentado antes.
Por su parte, Irán, con sus ataques desafiantes contra buques, está haciendo un cálculo paradójico y de altísimo riesgo: que puede reforzar su disuasión a largo plazo mediante acciones que provoquen nuevos ataques de Estados Unidos.
Algunos de los impactos de la guerra: inflación y gasolina
Según los expertos, Irán también espera que Trump, por mucho que se muestre enojado y fanfarrón, no quiera volver a una guerra total, lo que podría disparar aún más los precios del petróleo y alejar a los votantes estadounidenses a meses de las elecciones al Congreso.
"El cálculo de Irán es que una escalada calibrada y limitada puede restablecer la disuasión sin cruzar el umbral hacia una guerra total", dijo Negar Mortazavi, investigadora principal del Centro para la Política Internacional..
La reactivación de la guerra también repercute en los precios de la energía. Desde febrero los precios del petróleo se elevaron hasta casi 120 dólares por barril ante la paralización de las exportaciones de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz, por donde circula 20% del petróleo del mundo.
Y para los estadounidenses esto se reflejó en los precios de la gasolina, que remontaron por encima de los $4 por galón. Ahora, con una aparente reactivación de los ataques, el precio promedio de la gasolina subió 5 centavos de dólar a 3.84 dólares por galón, según la Asociación Americana del Automóvil.
Atado a ello ha habido un aumento en el costo de la vida: Estados Unidos registró una inflación de 4.1% interanual en mayo, su nivel más alto en tres años.
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en el International Crisis Group, también duda de que se vuelva a una guerra total, señalando que Trump era consciente de que tal escalada acarrearía importantes costos económicos y militares.
"Creo que la retórica de Trump es, como de costumbre, hiperbólica", dijo Vaez.
Sin embargo, explica que para Irán el control del estrecho "es el logro más importante que han obtenido en esta guerra".
"Han derramado sangre por ello. Y no lo van a ceder", dijo Vaez.
Otras consecuencias en la prolongación del conflicto se relacionan con la estabilidad de Medio Oriente y su efecto en las relaciones internacionales de EEUU.
Con la guerra las monarquías árabes del Golfo, ricas en petróleo y que se enorgullecen de su riqueza y estabilidad, han sido atacadas por Irán en repetidas ocasiones, alegando su papel como anfitrionas de bases estadounidenses.
Esta semana sus misiles se dirigieron a las bases estadounidenses en Kuwait y Bahrein.
"Teherán considera a estos dos estados como los puntos de presión más accesibles y de menor costo en el Golfo", afirmó Hamad Althunayyan, profesor adjunto de ciencias políticas en la Universidad de Kuwait.
"Esto le permite proyectar su poder, imponer costos y poner a prueba la determinación de Estados Unidos y del CCG", dijo, refiriéndose al Consejo de Cooperación del Golfo.









