DALLAS, Texas. En un salón de clases al norte de la ciudad, la historia de Estados Unidos no se queda en el libro, suena en forma de rima.
Maestro mexicano en Dallas rompe barreras de idioma enseñando historia con rap
Manuel Cuevas, maestro mexicano en Dallas, enseña historia con rap. Convierte fechas y personajes en rimas que sus alumnas siguen con atención. Su estilo hace las clases más cercanas y rompe barreras culturales de forma natural.
En la Solar Preparatory School for Girls, Manuel Cuevas convierte fechas y personajes en versos que sus alumnas repiten casi sin darse cuenta.
El rap no es un adorno, es la herramienta.
Nacido en Guanajuato, México, y criado en Dallas desde los cinco años,
Cuevas encontró una manera de enseñar que conecta con su entorno.
En Dallas Independent School District (Dallas ISD), donde una gran parte de los estudiantes tiene raíces hispanas, su método encaja con una realidad bilingüe que no siempre se ve en los libros.
“Mi objetivo es hacer que mis clases sean emocionantes para mis estudiantes. Incorporo lo que ya saben, cantamos juntos y luego pueden relacionar la materia con su vida cotidiana”, dijo en entrevista con N+ Univision 23.
En su aula, la historia deja de sentirse lejana.
Las rimas ayudan a recordar, pero también a entender.
Lo que antes era una lista de fechas, ahora tiene ritmo y sentido.

Un maestro que conecta culturas en el aula
La necesidad de maestros bilingües en Dallas sigue creciendo.
Distritos como Dallas ISD han buscado talento incluso fuera del país.
Cuevas no llegó por ese programa, pero representa lo que muchos estudiantes necesitan: alguien que entienda su idioma, su contexto y su historia.
Su trabajo va más allá del método, también rompe ideas preconcebidas.
Como hombre hispano en una escuela para niñas, ha tenido que enfrentar dudas de algunos padres.
Él lo asume sin rodeos.
Para Cuevas, su origen no es una barrera, es una ventaja.

Más que enseñar historia, dejar huella
La motivación viene de casa.
Sus padres le enseñaron que la educación abre puertas.
Hoy, ese mensaje se repite en cada clase.
“Mis padres siempre me inculcaron el valor de la educación”, contó.
Su meta es simple y directa: que sus alumnas se vean en la universidad, que entiendan que sí pueden.
No importa de dónde vienen.

Cuevas no promete resultados mágicos.
Pero sí apuesta a algo concreto: que al menos una clase, una rima o una idea se quede.
“Si logro hacer la diferencia incluso una vez, ese día será recordado”, dijo.
En Dallas, entre pizarrones y beats improvisados, un maestro encontró su forma de enseñar.
Y de paso, su forma de conectar.








