“Hoy es un día de justicia": Exiliados y congresistas reaccionan a acusación contra Raúl Castro en Miami

Así reaccionaron exiliados cubanos, activistas y congresistas en Miami tras la acusación formal de Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. El ataque dejó cuatro muertos sobre el estrecho de Florida.

Video Así reaccionaron representantes de Florida a la acusación contra Raúl Castro

La Torre de la Libertad de Miami volvió a convertirse este 20 de mayo en un punto de encuentro para el exilio cubano. A pocas cuadras de Biscayne Boulevard, entre familiares de víctimas, congresistas, exiliados y funcionarios federales, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció una decisión que durante casi tres décadas había permanecido pendiente: la acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996 sobre el estrecho de Florida.

El anuncio, realizado en el Día de la Independencia de Cuba, elevó de inmediato la tensión política entre Washington y La Habana y provocó una oleada de reacciones de legisladores, activistas y figuras públicas vinculadas al exilio cubano.

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La acusación fue presentada por un gran jurado federal en Miami en abril de 2026 y revelada públicamente este miércoles por el secretario de Justicia interino Todd Blanche.

Los cargos incluyen conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato por la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales, quienes viajaban en dos avionetas Cessna operadas por Hermanos al Rescate, organización creada por exiliados cubanos en Miami para localizar balseros en el mar y realizar misiones humanitarias.

“Durante casi 30 años, las familias de cuatro ciudadanos estadounidenses asesinados han esperado justicia”, afirmó Blanche frente a dirigentes políticos y miembros de la comunidad cubana.

“Eran civiles desarmados y estaban en misiones humanitarias para el rescate y la protección de personas que huían de la opresión a través del estrecho de Florida”.

El funcionario confirmó además que existe una orden de arresto contra Raúl Castro y sostuvo que Estados Unidos buscará que comparezca ante la justicia “por voluntad propia o de otra manera”.

Después del anuncio, Blanche fue consultado sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno estadounidense para lograr que Castro enfrente el proceso judicial en territorio estadounidense.

El fiscal respondió que Washington procesa de manera permanente a personas fuera del país y que utiliza distintos mecanismos para llevarlas ante la justicia.

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“Se emitió una orden de arresto contra Raúl Castro”, reiteró. “Así que esperamos que aparezca aquí, por su propia voluntad o por algún otro medio”.

Blanche también dejó abierta la posibilidad de nuevas actuaciones judiciales relacionadas con el caso y aseguró que investigaciones de este tipo “nunca terminan”, una frase que en Miami fue interpretada como una señal de que podrían producirse nuevos movimientos judiciales o diplomáticos alrededor de la cúpula cubana.

Choque entre ambos países


Horas después del anuncio de la acusación, Trump calificó el caso como “un día muy importante” y “un momento trascendental” para Estados Unidos.

El mandatario habló con periodistas en la pista de aterrizaje tras regresar de Connecticut y evitó adelantar cuáles serán los próximos pasos de Washington frente a Cuba.

“Ya veremos”, respondió cuando fue consultado sobre qué ocurrirá ahora con la isla. Trump sostuvo además que Estados Unidos está dispuesto a ofrecer asistencia humanitaria a una “nación en crisis” y confirmó que la CIA mantiene presencia en Cuba y que Marco Rubio ha participado en conversaciones con dirigentes cubanos.

Aunque durante meses la Casa Blanca había endurecido el discurso sobre un eventual cambio de régimen en La Habana, Trump también afirmó que no considera necesaria una mayor presión económica contra la isla. “No habrá escalada. No creo que sea necesario”, dijo el presidente.

El propio Marco Rubio, secretario de Estado e hijo de inmigrantes cubanos, difundió un mensaje en español dirigido directamente a los cubanos en la isla en el que responsabilizó al gobierno cubano de la crisis económica y energética.

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“Lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país”, dijo Rubio en un video de más de cinco minutos divulgado este 20 de mayo.

También habló de una posible “nueva relación” entre ambos países condicionada a cambios políticos en Cuba y anunció una oferta de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares que, según dijo, solo sería canalizada a través de la Iglesia Católica u organizaciones independientes.

Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel respondió pocas horas después calificando la acusación como “una acción política, sin ningún basamento jurídico”.

En un comunicado afirmó que Estados Unidos “miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las avionetas” y defendió la actuación de Raúl Castro.

“Como jefe guerrillero y como estadista, ganó el amor de su pueblo”, señaló el mandatario cubano, quien aseguró además que Cuba actuó en “legítima defensa” frente a reiteradas violaciones de su espacio aéreo.

El canciller cubano Bruno Rodríguez también reaccionó con dureza al anuncio de Washington y elevó el tono de la respuesta del gobierno cubano. En un mensaje publicado en X, Rodríguez condenó lo que calificó como “la farsa del gobierno de Estados Unidos” al presentar “una acusación ilegítima e ilegal” contra Raúl Castro.

El ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que el caso “descansa en la mentira” y “oculta verdades históricas debidamente documentadas” sobre los hechos que llevaron al derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate.

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Rodríguez insistió en que las avionetas fueron derribadas “en espacio aéreo cubano y en legítima defensa” y acusó a Washington de intentar reforzar “una narrativa fraudulenta para justificar la agresión reforzada contra el pueblo cubano”.

A las reacciones de Díaz-Canel y del canciller cubano se sumó también Roberto Morales Ojeda, uno de los principales dirigentes del Partido Comunista de Cuba, quien salió en defensa de Raúl Castro pocas horas después de conocerse la acusación.

Morales Ojeda afirmó que el exmandatario “encarna la esencia más genuina de la Revolución Cubana” y destacó su capacidad de liderazgo “con modestia y ejemplo personal”.

“El pueblo cubano está absolutamente seguro de que defenderá la integridad física y ética de Raúl y su legado a cualquier precio”, escribió Morales Ojeda.

La reacción en Miami fue distinta

Entre ellas estaba Silvia Iriondo, líder de Mar por Cuba y sobreviviente del episodio de 1996. Ella viajaba junto a José Basulto en una tercera aeronave que logró escapar del ataque de los MiG-29 cubanos.

“Ha sido un ejercicio de perseverancia”, dijo Iriondo durante una con N+ Univision 23 Miami tras el anuncio.

“Nunca hemos perdido la esperanza ni dejado de alzar nuestras voces para denunciar el crimen”. La activista recordó el momento en que observó humo saliendo de las otras avionetas mientras sobrevolaban el estrecho de Florida.

“Fue un dolor profundo y una indefensión extraordinaria”, relató. Según contó, Basulto se giró hacia ella en plena persecución y le dijo: “Somos los próximos”.

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Iriondo también recordó que durante años denunciaron la presencia en territorio estadounidense de uno de los pilotos cubanos vinculados al operativo militar.

Su esposo Andrés murió antes de conocer la decisión anunciada este miércoles. “Lo único que siento es que él no esté vivo para ver precisamente la justicia que llega hoy”, agregó.

“Hoy es un día glorioso para los cubanos”


En Washington y Miami, congresistas republicanos de origen cubano celebraron el anuncio como un hecho histórico y lo vincularon directamente con la estrategia de presión de Trump sobre La Habana. La representante María Elvira Salazar afirmó que “hoy es un día glorioso para los cubanos” y sostuvo que la acusación representa “el comienzo del fin para la familia Castro”.

“Un encauzamiento federal es algo serio”, dijo Salazar. “Maduro pensó que Trump no hablaba en serio y terminó en una prisión federal en Nueva York”.

La congresista aseguró además que Cuba es “el epicentro del mal en este hemisferio” y pidió a la familia Castro abandonar el poder. Mario Díaz-Balart sostuvo que “la orden de asesinar a estos cuatro individuos la dio Raúl Castro”, mientras Carlos Giménez afirmó que el mensaje de Trump es qu e “no va a quitar la vista de nuestro hemisferio”.

El senador Rick Scott también se pronunció en redes sociales. Dijo que el pueblo cubano “ha sufrido durante décadas a manos del régimen ilegítimo de Castro y Díaz-Canel” y vinculó el anuncio con la conmemoración del Día de la Independencia cubana.

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En Miami, la ceremonia estuvo cargada de referencias históricas. Madeline Pumariega, presidenta de Miami Dade College, recordó que más de 400.000 cubanos pasaron por la Torre de la Libertad después de huir de Cuba.

“Este edificio fue más que un centro de procesamiento. Fue un símbolo de que la libertad aún era posible”, afirmó. También recordó que los cuatro miembros de Hermanos al Rescate murieron “no durante una guerra, sino durante una misión humanitaria”.

Jason Reding Quiñones, fiscal federal del Distrito Sur de Florida, dijo que el caso representa “la primera vez en casi 70 años que el liderazgo del régimen cubano ha sido acusado en Estados Unidos por actos de violencia que resultaron en la muerte de estadounidenses”.

El fiscal relató además que su propia madre llegó a Estados Unidos huyendo de Cuba y pasó por la Torre de la Libertad.

“Los misiles destruyeron los aviones sin advertencia previa y mataron a todos los tripulantes”, sostuvo Reding Quiñones, quien afirmó que reactivar el caso fue una prioridad desde que asumió el cargo el año pasado.

“Un momento que lleva décadas construyéndose”


El director adjunto del FBI, Christopher Ryan, aseguró que la investigación nunca fue abandonada. “No importa si toma cinco meses, cinco años o cinco décadas. Vamos a perseguir a quienes hagan daño a ciudadanos estadounidenses”, afirmó. Ryan recordó además que durante la década de 1990 participó en misiones de rescate de balseros cubanos con la Guardia Costera y en ceremonias de homenaje a las víctimas cerca de las aguas cubanas.

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La senadora Ashley Moody calificó la acusación como “un momento que lleva décadas construyéndose” y criticó a gobiernos anteriores por no avanzar contra la dirigencia cubana. Durante su discurso leyó las penas contempladas en la acusación: cadena perpetua por conspiración para asesinar estadounidenses, hasta diez años de prisión por destrucción de aeronaves y posibilidad de pena de muerte o cadena perpetua por cada cargo de asesinato.

El fiscal general de Florida, James Uthmeier, vinculó directamente el caso con la lucha política contra el comunismo en América Latina. “Raúl Castro ordenó que esos cazas derribaran esas aeronaves civiles no armadas”, dijo. “No fue un accidente. Fue una acción premeditada del Estado”.

Mientras tanto, organizaciones del exilio interpretaron el anuncio como una señal de que podrían venir nuevas medidas contra el gobierno cubano.

Ramón Raúl Sánchez, del Movimiento Democracia, dijo que “estos procesos van a continuar” y pidió a las fuerzas de seguridad cubanas “dejar de reprimir al pueblo”. María Lima, del Directorio Democrático Cubano, sostuvo que “no puede quedar nadie de la familia Castro” en un eventual proceso de transición política en la isla.

Ana Margarita Martínez, exesposa de un espía cubano condenado en Estados Unidos, afirmó que el anuncio también representa “una forma de justicia” para muchas víctimas vinculadas a décadas de espionaje y confrontación política entre ambos países. “Cierra un capítulo en cierta manera”, dijo.

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Una de las peores crisis EEUU-Cuba


El caso se remonta a una de las mayores crisis entre Washington y La Habana tras el fin de la Guerra Fría. Desde 1995, miembros de Hermanos al Rescate realizaban sobrevuelos cerca de Cuba y lanzaban panfletos sobre La Habana exhortando a la población a levantarse contra el gobierno cubano.

Autoridades cubanas protestaron repetidamente y funcionarios estadounidenses también advirtieron sobre el riesgo de una escalada. Documentos desclasificados muestran que la Administración Federal de Aviación alertó meses antes del derribo que el “peor escenario” sería que Cuba terminara atacando una de las aeronaves.

El 24 de febrero de 1996, cazas MiG-29 cubanos dispararon misiles contra dos avionetas Cessna sobre aguas internacionales, según la acusación estadounidense. El incidente endureció la política de Washington hacia Cuba y dio paso a nuevas sanciones. Sin embargo, hasta ahora ningún alto dirigente cubano había sido acusado formalmente en Estados Unidos por ese episodio.

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