La economía estadounidense sufrió un duro revés tras la pérdida de 92,000 puestos de trabajo durante el mes de
febrero. Este reporte laboral contradice las proyecciones de los expertos y genera un escenario crítico para la
Casa Blanca, que también enfrenta reajustes a la baja en las cifras de empleo de diciembre y enero.
La caída en la contratación despierta alarmas sobre una posible recesión mientras el
Gobierno intenta contener el
impacto de los
conflictos internacionales.
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