El
aumento constante en las
tasas de interés de las
hipotecas a 30 años y la inflación
complican el acceso a la vivienda propia. Esta situación eleva tanto el costo de los inmuebles como los precios de los alquileres,
afectando principalmente a las
familias de clase media. El analista Joel Sánchez señala que, además del freno financiero, la escasez de propiedades en construcción agrava la
crisis inmobiliaria actual.