Los siete estados del oeste de Estados Unidos que dependen del río Colorado incumplieron el sábado por segunda vez el plazo para acordar un plan que aborde la sequía récord y la escasez de agua.
Siete estados de EEUU no logran acuerdo para enfrentar sequía del río Colorado; 40 millones y México dependen del agua
Siete estados incumplieron un acuerdo por sequía del río Colorado; más de 40 millones y México en riesgo por escasez de agua.
La gobernadora de Arizona, Katie Hobbs; el gobernador de California, Gavin Newsom, y el gobernador de Nevada, Joe Lombardo, emitieron un comunicado conjunto en el que instaron a los estados de la cuenca alta a ofrecer más concesiones. Esos estados son Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming.
“El río Colorado es esencial para nuestras comunidades y economías, y nuestros estados han conservado grandes volúmenes de agua en los últimos años para estabilizar los suministros de agua de la cuenca en los años venideros”, manifestaron los gobernadores. “Nuestra postura se mantiene firme y justa: los siete estados de la cuenca deben compartir la responsabilidad de la conservación”.
Arizona, California y Nevada han ofrecido reducir la asignación de agua que les corresponde del río Colorado en 27%, 10% y 17%, respectivamente, según esos estados.
John Hickenlooper, senador de Colorado que ayudó a negociar un plan de contingencia del río en 2019 cuando era gobernador, calificó de “terrible” la situación en la cuenca del río, e hizo notar que la capa de nieve en el estado es baja.
“Si no abordamos este problema juntos —de frente y rápido—, nuestras comunidades, granjas y economías sufrirán. El mejor camino a seguir es el que recorremos juntos. Los litigios no resolverán el problema de esta aridificación a largo plazo”, expresó Hickenlooper en un comunicado.
John Entsminger, gerente general de la Southern Nevada Water Authority —agencia encargada de atender las necesidades de agua en el sur de Nevada—, también manifestó frustración por la falta de avances.
“Las medidas que hemos tomado en las últimas dos décadas tienen menos que ver con elevar el nivel del lago Mead que con protegernos si las cosas empeoran”, señaló Entsminger en un comunicado.
Los estados ya habían dejado pasar un plazo que venció en noviembre —establecido por la Oficina de Recuperación del Departamento del Interior— para que idearan una estrategia que enfrente la escasez de agua después de este año, cuando expirarán las directrices actuales.
Más de 40 millones de personas en estos estados, al igual que México y tribus indígenas estadounidenses, dependen del agua del río Colorado. El río es crucial para la agricultura, así como para el agua y la electricidad de millones de hogares y negocios. Gran parte del agua se genera a partir de nieve invernal en las montañas de la cuenca alta, que de esa forma acumula mucho más de lo que consume. Los estados de la cuenca baja, incluidas regiones de gran peso agrícola, son mayores consumidores.
Grandes ciudades como Denver, Salt Lake City, Albuquerque, Las Vegas, Phoenix y Los Ángeles también consumen enormes cantidades de agua. El uso excesivo crónico, la sequía y el aumento de las temperaturas vinculadas al cambio climático han reducido los caudales.
La forma en que se asigna el agua —especialmente en periodos secos— y se conserva ha sido el centro de acuerdos entre los estados a lo largo de las décadas. El Pacto del Río Colorado de 1922 se calculó con base en cantidades de agua que hoy no existen, especialmente debido a la sequía prolongada.
La actual ronda de negociaciones entre los estados se ha extendido más de dos años.
Si no se logra un consenso, el gobierno federal podría intervenir y elaborar un plan que deje insatisfechas a las partes y que incluso derive en litigios.
Recientemente, los científicos hallaron que la cobertura y la profundidad de la nieve en el oeste del país están en sus niveles más bajos en décadas. Algunas zonas han registrado su diciembre más cálido hasta principios de febrero. Normalmente, la cobertura de nieve en esta época del año abarca 1.190.000 kilómetros cuadrados (460.000 millas cuadradas), aproximadamente el tamaño de California, Utah, Idaho y Montana. Pero este año es sólo del tamaño de California, unos 400.000 kilómetros cuadrados (155.000 millas cuadradas), según el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo.
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