La
FDA detuvo la publicación de diversas
investigaciones que confirman la baja frecuencia de efectos secundarios graves en
vacunas contra el COVID y la culebrilla. La agencia justificó la medida bajo el argumento de
proteger la integridad de su proceso científico y asegurar el cumplimiento de sus estándares de calidad. Pese a contar con millones de dólares en presupuesto público, los
estudios científicos permanecen sin difusión oficial mientras la agencia evalúa los resultados.