El '¿Y si sí?' de México muere ante Inglaterra

El silbatazo final dio fin a la participación de la selección, anulando las ilusiones de la afición tras tres semanas de celebraciones. La algarabía en las inmediaciones del Ángel de la Independencia se acabó y en su lugar llegó la resignación

Video Mexicanos ponen toda su fe y patriotismo en la selección tricolor

A las 21:00, hora central de México, el silbatazo final del árbitro Alireza Faghani eclipsó la ilusión de 130 millones de mexicanos. El “y sí, sí” se acabó. La algarabía y los festejos que se habían alargado por tres semanas en la principal avenida de la Ciudad de México, el Ángel de la Independencia, terminaron en orden.

El sonido emitido por el silbato del árbitro central fue la desilusión. Los rostros de los asistentes en Paseo de la Reforma se opacaron. El bullicio se transformó en un silencio que se extendió por todo el Paseo de la Reforma.

PUBLICIDAD

La derrota de México ante Reino Unido por un marcador 3-2 hizo lo que las peticiones de las autoridades no lograron: compórtense y cuídense. Los llamados del gobierno previos al partido solicitando orden y medidas de prevención civil habían pasado de largo, pero el golpe anímico del resultado deportivo disolvió las aglomeraciones de forma pacífica y voluntaria.

Horas antes, los aficionados poco a poco fueron haciendo suyo un espacio de felicidad. Las inmediaciones del monumento histórico se saturaron de familias enteras desde el mediodía. Niños acompañados de padres, tíos, primos, abuelos o vecinos fueron pintando y dando color a una esperanza.

Video Aficionados reaccionan al Ecuador vs México en el centro de Los Ángeles

El sueño terminó

La vestimenta verde cubrió las inmediaciones de la estructura arquitectónica del monumento que en los últimos años ha sido tomado por los aficionados. Mujeres y hombres portaban banderas, pancartas e insignias del tricolor, dibujando una atmósfera de optimismo antes del inicio de las acciones en la cancha.

Jóvenes y personas adultas desafiaron al clima con la esperanza de ese quinto juego anhelado, un logro conseguido por la selección de 1986, llegar a octavos de un torneo de futbol mundial. La meta histórica de emular lo realizado por la plantilla dirigida por Bora Milutinović motivaba a los seguidores a permanecer de pie sobre el pavimento húmedo sin importar la caída de la lluvia.

El agua caía de forma constante sobre el asfalto de la avenida principal de la capital del país. Jovenes con disfraces de dinosaurio, con sombreros de charro, que llegaron a las primeras horas, no fueron suficientes para soportar la derrota. Los accesorios folclóricos y las vestimentas llamativas perdieron vistosidad conforme avanzaban las manecillas del reloj y se consumaba el resultado adverso. Bailar el payaso de rodeo y cantar ante la inclemencia de Tláloc no fue suficiente. Las coreografías masivas sobre la vialidad y los coros entonados a todo pulmón bajo las gotas de agua quedaron grabadas como el último esfuerzo colectivo por empujar al equipo a la distancia.

Video Festejos en Paseo de la Reforma: Implementan puestos de mando médicos ante riesgos por multitudes

Un minuto bastó para terminar con la ilusión

Un minuto bastó a la selección de Inglaterra para terminar con la ilusión de México. El encargado fue Harry Kane. La contundencia del atacante europeo rompió el planteamiento táctico del conjunto nacional en una acción rápida que evidenció a la línea defensiva mexicana.

PUBLICIDAD

Ambos goles enfriaron los ánimos en la explanada del Ángel de la Independencia, obligando a los asistentes a seguir el juego con preocupación constante. Sin embargo, la respuesta del cuadro dirigido por el cuerpo técnico mexicano no tardó en manifestarse en el terreno de juego, reavivando el entusiasmo de millones de aficionados del país reunidos en el Ángel de la Independencia.

Un gol de Julián Quiñones dio esperanza. La anotación del delantero mexicano recortó la distancia en el marcador, provocando una explosión de júbilo momentánea entre los miles de congregados que observaban las pantallas. Los gritos surcaron los aires y las banderas volvieron a agitarse con intensidad sobre el Paseo de la Reforma. La fe en la remontada se reactivó plenamente cuando el árbitro central señaló el manchón penal tras una infracción clara en el área británica.

El penal de Harry Kane sobre Brian Gutiérrez lo cristalizó Raúl Jiménez. E l ariete mexicano ejecutó la pena máxima con calma y colocación, venciendo al guardameta rival para poner el partido al borde del empate definitivo en los minutos de compensación.

La esperanza se mantuvo, los festejos no cesaron, los cantos de apoyo se mantuvieron. Hasta el último instante del tiempo agregado, la multitud en Paseo de la Reforma continuó empujando con gritos de identidad y aplausos coordinados. El público no abandonó sus posiciones a pesar de la adversidad.

Pero el esfuerzo físico de los jugadores y el respaldo incondicional de los seguidores no alcanzaron para modificar el destino. Al llegar las 21:00 horas, el silbatazo final selló el marcador, obligando a los aficionados a guardar sus pertenencias y a retirarse a sus hogares en total tranquilidad, a similando el fin de la participación mundialista, dando fin al: “y sí, sí, sí”.

Video Celebración de México termina con violencia y abre debate sobre la seguridad en San José