Un meteoro cruzó el cielo de Texas el 21 de marzo por la tarde y fue confirmado por la NASA. El objeto,
de unos 3 pies y cerca de una tonelada, se hizo visible a 49 millas de altura, viajó a 35,000 millas por hora y se fragmentó a 29 millas. La explosión generó una onda de presión que muchos escucharon como un “boom”. El fenómeno, conocido como bola de fuego, es poco común y rara vez deja fragmentos en tierra.