SAN ANTONIO, Texas.- Edith y sus dos hijas, de 12 y 17 años, salieron de Colombia huyendo de un caso de abuso sexual y amenazas de muerte, pero fueron detenidas por ICE tras una cita de rutina y ahora viven con miedo en un centro de procesamiento migratorio en Dilley, Texas.
Huyeron de Colombia tras abuso y hoy viven con miedo en centro de detención en Texas
Edith y sus dos hijas, de 12 y 17 años, salieron de Colombia huyendo de un caso de abuso sexual y amenazas de muerte. Tras acudir a una cita migratoria en Estados Unidos, fueron detenidas y hoy denuncian vivir con temor constante dentro del centro de detención de Dilley, Texas.
El pasado 28 de diciembre, acudieron a una cita donde —asegura— le dijeron que únicamente debía actualizar su dirección. Sin embargo, ese día fue detenida junto a sus hijas.

“ Quise hacer las cosas bien, pero me doy cuenta de que no sirvió de nada. Ahora estoy con mis hijas encerradas, privadas de la libertad”, relató Edith en entrevista.
La familia salió de Colombia tras huir de un caso de abuso sexual y amenazas de muerte. Su esperanza era encontrar protección en Estados Unidos, pero incluso después de llegar a Nueva York, Edith asegura que ellas volvieron a ser víctimas de agresiones.
Hoy permanecen detenidas desde hace 43 días en el centro migratorio de Dilley, Texas. Edith afirma que el encierro no es solo físico, sino emocional: por miedo a ser agredidas, sus hijas evitan salir incluso de sus habitaciones dentro del centro.
Denuncian presunta violación de menor en Dilley
De acuerdo con el testimonio de la madre, dentro del centro ya se habría registrado un caso de violación de una menor de 11 años.
“ Pasó hace como dos meses. Una niña de 11 años fue abusada sexualmente aquí dentro del centro de detención de Dilley. A él se lo llevaron para la cárcel porque hace poco había cumplido los 18 años”, afirmó Edith.
La angustia de Edith es constante. Dice no saber qué es peor: ser deportada a un país donde su agresor sigue libre o permanecer detenida en un lugar donde siente que el peligro es permanente.
“ Hay puntos ciegos, como la lavandería, la cocina y la sala de teléfonos. Son lugares muy solos”, denunció.
Organizaciones de derechos civiles como LULAC se pronunciaron tras conocer el caso y pidieron el cierre inmediato del centro de detención, argumentando que la seguridad de los menores no está garantizada.
“ Este tipo de situaciones se pueden prevenir. Ningún niño debería estar encerrado en estas condiciones”, señaló la organización.
































