Madre lactante es separada de su bebé tras ser detenida por ICE en Texas y desarrolla una dolorosa condición

“Tenía escalofríos, fiebres y mucho dolor”, relató su suegra, Norma Rosales, quien la visitó en el centro de detención en Karne, Texas.

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El llanto de un niño de cuatro años quedó grabado en video mientras corría desesperado hacia el interior de su casa. Afuera, varios agentes de inmigración esposaban a su madre, mientras ella, preocupada por dejar a sus hijos, gritaba su nombre.

Su esposo sostenía en brazos a la hija menor de ambos, Hanna, una bebé de apenas un año que todavía dependía de la leche materna, y que sin más quedó separada de su madre.

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Desde aquel 29 de abril, la vida de Ana Delgado y su familia cambió por completo. La mujer, originaria de Venezuela y casada con un ciudadano estadounidense fue detenida por agentes de ICE en Texas frente a sus hijos pequeños.

Días después, mientras permanecía bajo custodia migratoria en el centro de detención de Karnes, Texas, comenzó a presentar síntomas severos de mastitis, una inflamación dolorosa del tejido mamario que puede derivar en complicaciones graves si no recibe tratamiento oportuno.

“Tenía escalofríos, fiebres y mucho dolor”, relató su suegra, Norma Rosales, quien la visitó en el centro de detención.

Según la familia, Ana estaba amamantando de manera casi exclusiva a su hija de un año, pero al ser detenida, dejó de tener acceso regular a un extractor de leche y tampoco pudo alimentar a la menor.

La escena más dolorosa para la familia ocurrió durante una de las visitas permitidas. Su esposo y sus hijos, todos ciudadanos estadounidenses, pudieron verla brevemente en Karnes. Ana cargó a su bebé, la arrulló y la niña reaccionó instintivamente: “Cargó a la niña, la arrulló y la niña le buscó para comer”, dijo su suegra quien denunció que no se le permitió amamantarla.

Ana Delgado fue trasladada al centro de detención de Eloy en Arizona, en donde quedó totalmente aislada, sin la posibilidad de ver a sus hijos ni acceso a un extractor de leche, lo que le provocó una dolorosa mastitis.

La detención tomó por sorpresa a toda la familia. De acuerdo con sus allegados, Ana ya había iniciado un proceso migratorio formal mediante una petición I-130, presentada por su esposo ciudadano estadounidense, como parte del trámite para obtener la residencia permanente.

Mientras el proceso migratorio sigue su curso, en casa quedaron las consecuencias más visibles de la separación: dos niños pequeños que preguntan por su madre y una bebé que, sin entender de fronteras ni procesos legales, todavía la sigue buscando para alimentarse.