Las
autoridades estadounidenses abrieron un proceso judicial sin precedentes en
casi 70 años contra el liderazgo político-militar de Cuba. El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones afirmó que el paso del tiempo no borra los delitos ni disminuye el valor de las vidas humanas. Los cargos penales imputados a los sospechosos incluyen la destrucción de aeronaves e intencionalidad de asesinar, luego de derribar aeronaves civiles sin previa advertencia.