Cada día, miles de familias hacen lo imposible para alimentar a sus pequeños. El alto costo de la canasta básica las obliga a recurrir a bancos de alimentos para compensar las restricciones al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria. Un estudio del Center on Budget and Policy Priorities (CBPP) estima que más de 1.5 millones de niños en todo el país han dejado de recibir los beneficios.
"Nos ayudan a calmar el hambre": el relato de las madres que recurren a bancos de alimentos para sobrevivir
Recortes en los beneficios alimentarios y precios al alza dejan a miles de familias en una situación crítica. Cuando el apoyo gubernamental no basta, los bancos de alimentos se vuelven la última esperanza para llevar comida para los niños.
Rosa Thumas y Patricia Mata son dos beneficiarias afectadas. La falta de recursos y los ajustes al programa, las obligan a recurrir a este tipo de asistencia para llevar un plato a sus mesas.
“Nunca, nunca antes tuve que ir a un banco de alimentos y ahora me he visto en la obligación de pedir”, comenta Rosa.
Madre de dos menores, Rosa ha trabajado limpiando casas durante los últimos 10 años. Durante este año, ha perdido varios clientes, lo que ha dificultado la situación. Con los cambios le ajustaron los recursos que le entregan a través de Food Stamp. Dice que los casi 80 dólares apenas le alcanzan para dos días.
“Me bajaron, el monto y me estaban dando en los últimos tres meses 76 por mes. Que con eso no me alcanza ni para dos días de comida”, menciona.
Recibía 700 dólares; ahora le entregan 125
Otra madre de familia que tiene las mismas dificultades es Patricia Mata. Ella tiene tres niñas. Durante los primeros seis meses de este año recibió 700 dólares del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, pero desde agosto solo le entregan 125.
El recorte de SNAP fue tan significativo que tanto Rosa como Patricia han tenido que acudir a bancos de alimentos para darles de comer a sus hijos. Su alimentación no siempre está basada en los requerimientos que necesitan los menores para su crecimiento, lo que puede afectar su desempeño escolar y en las actividades cotidianas, de acuerdo con Marina Chaparro, nutricionista pediátrica consultada por N+ Univisión.
“No podemos esperar que a un niño le vaya bien en el examen de matemáticas si tiene hambre. Y no solamente eso. Si no sabe dónde va a recibir su siguiente comida. Y lo interesante es que muchos de nosotros pensamos en la nutrición cuando el niño nace y no es así. La nutrición empieza incluso antes de eso, cuando la mamá está embarazada”, indicó Marina Chaparro.
Inseguridad alimentaria afecta a 48 millones de estadounidenses
Se estima que, en Estados Unidos, 48 millones de personas viven en hogares con inseguridad alimentaria, incluidos más de 14 millones de niños. Una alimentación deficiente tiene consecuencias a largo plazo.
“Sabemos que los primeros cinco años de vida son fundamentales en niños. Por eso nos tenemos que enfocar en nutrientes bien importantes como el calcio, el yodo, la proteína, el hierro, el zinc, que muchas veces los conseguimos en alimentos que tienden a ser más costosos como los huevos, la carne, el pescado, las frutas, los vegetales. Entonces, de nuevo, nuestros niños ya están empezando con una desventaja cuando estamos en el salón de clases”, menciona Marina Chaparro.
La organización sin fines de lucro Feeding South Florida es un gran banco de alimentos que ha visto cómo se ha incrementado el número de familias que tocan a sus puertas pidiendo ayuda.
“El año anterior, alrededor de estas mismas, de esos mismos días, servíamos alrededor de unas 80 familias. En este momento estamos sirviendo a 200 familias al día”, dijo Jessica Benítez, integrante de Feeding South.
Una economía que no cede
A partir de los testimonios de las familias, la representante de Feeding South Florida considera que la dificultad de las familias para llevar alimentos a sus hogares es porque los “precios han aumentado, la electricidad, la renta, el transporte, la gasolina, todo”.
Para Patricia y Rosa, la ayuda que les otorgan los bancos de alimentos es primordial para que sus hijos puedan comer por lo menos dos semanas. Ellas reconocen que no tienen la forma de agradecer la ayuda.
“Esto es de gran bendición para mí, para mi familia, para mis niños. Gracias a todas las personas de buen corazón, las empresas que dan ayuda a ellos porque nos ayudan a calmar el hambre”, expresó Rosa.
La situación que enfrentan miles de familias se presenta justo en septiembre, “Mes de Acción contra el Hambre”, una iniciativa nacional que busca crear conciencia sobre el problema.








