Los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaron el lunes haber atacado objetivos militares estadounidenses en Jordania con misiles balísticos y drones, en represalia por los bombardeos estadounidenses sobre la isla de Larak.
Irán lanza misiles y drones contra objetivos militares de EEUU en Jordania: ocho proyectiles logran ser interceptados
Fuerzas iraníes informaron que el lunes atacaron objetivos militares estadounidenses en Jordania con misiles balísticos y drones, en represalia de las acciones isla de Larak.
Estos ataques apuntaron a instalaciones técnicas y de mantenimiento, así como a aviones situados en dos bases en Jordania, precisaron los Guardianes en un comunicado citado por los medios estatales iraníes.
Además advirtieron que "todo acto de hostilidad se enfrentará a represalias aún más contundentes".
Por su parte, el ejército de Jordania anunció el lunes que había interceptado ocho misiles, sin precisar su origen, que vulneraron su espacio aéreo, tras el anuncio de Irán de un ataque contra objetivos militares estadounidenses en el reino aliado de Washington.
En un comunicado, el ejército precisó que había "destruido con éxito" los misiles, luego de que Teherán afirmara haber apuntado contra instalaciones estadounidenses en dos bases en Jordania, en represalia por los bombardeos a la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz.
Se renuevan tensiones en Medio Oriente
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este domingo después de que fuerzas estadounidenses atacaran dos lanzadores iraníes ubicados en la isla de Larak, en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz. Según un funcionario estadounidense citado por Reuters, los equipos pertenecían a la Guardia Revolucionaria y estaban siendo preparados para lanzar cohetes con minas navales hacia una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo.
La operación representa el primer ataque estadounidense conocido contra territorio iraní desde finales de julio y rompe con varias semanas de relativa contención militar.
Teherán reaccionó prácticamente de inmediato. La Guardia Revolucionaria acusó a Washington de haber provocado la muerte y heridas de varios militares y civiles iraníes y advirtió que la ofensiva tendría consecuencias.
Poco después, el cuerpo militar iraní anunció el lanzamiento de misiles balísticos y drones contra posiciones estadounidenses en Jordania, identificando como objetivos las bases King Hussein y Al Azraq. La respuesta confirma que, pese a las pausas registradas durante las últimas semanas, ambos países mantienen intacta su capacidad y disposición para recurrir a la fuerza.
La isla de Larak se encuentra frente a una de las zonas más sensibles del estrecho de Ormuz, paso por el que antes de la guerra transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial.
Washington sostiene que su operación buscó precisamente impedir una nueva interrupción de la navegación comercial.
La reacción iraní trasladó el enfrentamiento a otro escenario: Jordania. El reino hachemita es un aliado cercano de Washington y alberga instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses, por lo que el lanzamiento de misiles hacia su territorio incrementa el riesgo de que la confrontación vuelva a extenderse por distintos puntos de Medio Oriente.
Las Fuerzas Armadas jordanas informaron que interceptaron ocho misiles que ingresaron en su espacio aéreo, aunque no precisaron inicialmente su procedencia. La intervención de las defensas jordanas evitó, según las primeras informaciones, un impacto mayor sobre las instalaciones estadounidenses.
El intercambio de fuego también amenaza con poner fin a los esfuerzos diplomáticos que durante los últimos días habían buscado reducir la tensión. El conflicto se había mantenido en una especie de punto muerto, con Washington recurriendo cada vez más a la presión económica y Teherán tratando de utilizar el control sobre el estrecho de Ormuz como instrumento de negociación.
La nueva ofensiva estadounidense y la posterior represalia iraní vuelven a colocar la dimensión militar en el centro de la disputa y reducen el margen para que las conversaciones puedan avanzar.
Para la administración del presidente Donald Trump, el control de Ormuz se ha convertido en una cuestión estratégica. Estados Unidos ha mantenido operaciones destinadas a despejar minas navales de las rutas internacionales y ha advertido que cualquier nuevo intento de obstaculizar el tránsito marítimo será respondido militarmente.
El ataque contra la isla de Larak puede interpretarse, en ese contexto, como una demostración de que Washington está dispuesto a emplear nuevamente la fuerza si considera que Irán amenaza directamente la navegación en el estrecho.
Para Irán, en cambio, el ataque constituye una nueva agresión estadounidense que exige una respuesta capaz de restablecer la capacidad de disuasión de Teherán. Con la elección de instalaciones militares estadounidenses en Jordania, la Guardia Revolucionaria busca enviar un mensaje directo a Washington sin limitar la represalia al territorio iraní.
Sin embargo, también eleva el riesgo de que otros países de la región terminen involucrados en una confrontación que hasta ahora se había concentrado principalmente en el Golfo Pérsico y sus alrededores.
El intercambio entre Larak y las bases estadounidenses en Jordania demuestra que la tregua de facto de las últimas semanas era frágil y que cualquier incidente en torno a Ormuz puede desencadenar una nueva cadena de represalias.










