Bolivia se enfrenta a un intento de "golpe de Estado", declaró este martes el subsecretario de Estado, Christopher Landau, ante las masivas protestas que buscan la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz.
La falta de combustible y las fuertes protestas agudizan la crisis en Bolivia
Bolivia se enfrenta a un intento de "golpe de Estado", declaró este martes el subsecretario de Estado, Christopher Landau, ante las masivas protestas que buscan la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz.
"Esto es un 'golpe' financiado por esa alianza entre política y crimen organizado en toda la región" de América Latina, aseveró Landau en una intervención en el Consejo de las Américas, un centro de análisis que celebra su asamblea anual en Washington.
"No puede ser que haya un proceso democrático en el que [Paz] fue elegido de forma aplastante por el pueblo boliviano hace menos de un año, y ahora tienes a manifestante violentos bloqueando las calles", añadió.
Policías antimotines se enfrentaron este lunes a manifestantes que exigían la renuncia del presidente Paz, asediado por bloqueos que tienen cercada a la capital política de Bolivia desde hace más de dos semanas.
Apenas seis meses después de asumir el poder, Paz está contra las cuerdas por campesinos, obreros, mineros y maestros que reclaman medidas para enfrentar la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.
Con explosivos, piedras y palos, los manifestantes intentaron hacia el mediodía ingresar a la plaza de armas, donde está el Palacio de Gobierno, constataron periodistas de la AFP.
Protegidos con escudos, cientos de policías antidisturbios los enfrentaron durante varias horas con gases lacrimógenos que cubrieron las calles con una densa neblina.
"Queremos que renuncie por incapaz. Bolivia está viviendo un momento de caos", dijo a la AFP Iván Alarcón, campesino aimara de 60 años que viajó unas 55 millas desde Caquiaviri, un poblado al suroeste de la capital, para protestar.
En plena jornada de disturbios, la Fiscalía anunció que ordenó la detención de uno de los líderes de las protestas, Mario Argollo, representante de la Central Obrera Boliviana, el mayor sindicato del país, por supuesta "instigación pública a delinquir" y "terrorismo".
Un grupo de manifestantes saqueó una sede del registro nacional de bienes, de donde sacaron mobiliario, computadoras y pantallas, y quemaron un vehículo policial, según imágenes difundidas por el Ministerio de Gobierno.
La AFP observó al menos dos lesionados. Las autoridades aún no dieron un balance de detenidos, aunque la televisora Unitel reportó más de un centenar. Al final de tarde, la calma retornó a la ciudad.
Conflictos recurrentes
Landau dijo este martes que había hablado poco antes con el presidente Paz.
"Creo que mirar a la región desde una lente de izquierda y derecha es un error hoy en día. La gran línea divisoria es entre los países que tienen instituciones que se enfrentan al crimen organizado y los países que son cómplices del crimen organizado", añadió.
"Estoy muy preocupado con Bolivia. Creo que todos deberíamos estar muy preocupados", alertó ante expertos de la región, empresarios e inversionistas.
El gobierno acusa al expresidente socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de estar detrás de los disturbios.
Los manifestantes son "operadores políticos que buscan ser la escalera" del líder cocalero para volver "al poder", dijo José Gabriel Espinoza, ministro de Economía, a la televisora Red Uno.
Una marcha de seguidores del expresidente llegó a La Paz este lunes y se sumó a las protestas, tras caminar siete días desde Caracollo, en Oruro, 180 km al sur de La Paz.
Los partidarios del primer presidente indígena de Bolivia, que también piden la renuncia de Paz, temen que próximamente sea capturado su líder, refugiado desde 2024 en la zona cocalera del Chapare, en el centro del país.
En su cuenta en X, Morales se solidarizó con los manifestantes y calificó de víctimas de una "brutal persecución" a Argollo y a otros dirigentes sindicales.
El gobierno "está reprimiendo con fuerzas policiales y militares a miles de bolivianos que protestan contra el modelo neoliberal y el estado colonial", escribió en la red social.
Bolivia atraviesa su crisis económica más grave desde la década de 1980: agotó sus reservas de dólares para sostener una política de subsidios a los combustibles y su inflación interanual fue de 14% en abril.
Poco después de asumir el poder en noviembre, Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas, eliminó esos subsidios, lo que aumentó los precios de la gasolina y el diésel.
"Bolivia está pasando un momento crítico con este gobierno vendepatria que está rifando nuestros recursos naturales a las transnacionales", dijo a la AFP un manifestante que prefirió el anonimato.
Ante la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles por los bloqueos, militares y policías lograron el sábado abrir temporalmente algunos accesos a La Paz, tras choques con manifestantes en los que según las autoridades murió un campesino al caer en una zanja.
Pese a la acción de las fuerzas del orden, los manifestantes recuperaron posiciones el mismo sábado y las rutas de entrada a La Paz se mantienen cerradas. En todo el país hay al menos 32 bloqueos, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras.
Bolivia, un aliado de Trump
Bolivia se convirtió en un nuevo aliado del gobierno del presidente Donald Trump en América Latina con la llegada al poder de Paz.
Estados Unidos anunció en marzo un Escudo de las Américas, una alianza de seguridad, junto a 17 países de la región, entre ellos Bolivia, para enfrentarse a lo que considera la mayor amenaza del hemisferio.
Washington resucitó al mismo tiempo la denominada Doctrina Monroe, en alusión al presidente del mismo nombre que a mitad del siglo XIX declaró que ninguna potencia extranjera podía ser hegemónica en la región, excepto Estados Unidos.







