En la carrera global por asegurar las tierras raras —clave para todo, desde teléfonos móviles hasta tecnologías verdes—, Brasil está emergiendo como una alternativa al dominio de China, especialmente para Estados Unidos y Australia, según un análisis de permisos mineros realizado por The Associated Press y Repórter Brasil.
Estados Unidos y otros países recurren a Brasil en busca de tierras raras, lo que genera preocupación ambiental
Las solicitudes de exploración de tierras raras se han disparado: más del 86 % se presentaron en los últimos tres años, incluidas 268 en el primer semestre de 2026. Los principales países detrás de las solicitudes son Estados Unidos, Canadá y Australia. Sin embargo, algunas personas ven con renuencia las solicitudes, pues representan un potencial riesgo medioambiental en el Amazonas
Esto podría impulsar la economía de la nación más grande y poblada de América Latina, que ocupa el segundo lugar después de China en reservas de tierras raras.
El capital extranjero está ingresando con rapidez. Casi la mitad de las 2,727 solicitudes totales de exploración de tierras raras (un 42 %) en Brasil fueron presentadas por filiales de empresas mineras extranjeras o firmas con participación de capital foráneo. Once de las 20 empresas con mayor número de solicitudes cuentan con el respaldo de inversión extranjera, proveniente principalmente de Australia, Estados Unidos y Canadá.
El análisis revisó todos los registros de la Agencia Nacional de Minería hasta junio. Las solicitudes de exploración de tierras raras se han disparado: más del 86 % se presentaron en los últimos tres años, incluidas 268 en el primer semestre de 2026, de acuerdo con los datos públicos de la entidad.
La Amazonia en alarma por posible actividad minera
Sin embargo, la actividad minera, que en algunos casos podría llevarse a cabo cerca de reservas en la selva amazónica, también conlleva importantes riesgos medioambientales. Las comunidades indígenas han comenzado a dar la voz de alarma. Asimismo, esto plantea interrogantes sobre las relaciones entre Estados Unidos y Brasil —socios comerciales históricos— y entre Brasil y China, cuyos vínculos se han estrechado en los últimos años.
«Las tierras raras de Brasil son significativas no solo por la magnitud de los yacimientos», afirmó Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, un centro de estudios brasileño, «sino porque se sitúan en la intersección del nacionalismo de recursos, la demanda de la transición energética, la diversificación de las cadenas de suministro occidentales y la competencia frente al dominio de China en el sector de las tierras raras».










