Leticia Cruz Vásquez había pasado todo el día hablando por teléfono con su esposo, Jaime Alanís García, el día anterior a que él ingresara a su turno en la instalación de cannabis Glass House Farms en California el 10 de julio de 2025.
Una demanda alega que agentes de ICE retrasaron atención médica a un hombre que murió tras una redada en Glass House
Jaime Alanís, se encontraba trabajando en una planta de cannabis, cuando llegó el ICE a realizar una redada. Alanís se escondió en un techo y cayó. Alanís falleció por la gravedad de sus heridas y por la demora en recibir atención médica
Ella no sabía que esa llamada telefónica sería la última vez que hablarían o que un mensaje de texto serían sus últimas palabras para ella.
“La batería de mi teléfono se había agotado, y cuando fui a cargarlo, vi un mensaje suyo que decía: ‘No te preocupes por mí, estoy escondido’”, relató Cruz Vásquez entre lágrimas y en español.
Mientras se escondía de los agentes federales durante una redada de inmigración en la granja de cannabis en las afueras de Camarillo, el esposo y padre de 56 años cayó desde el techo de un invernadero. Murió dos días después.
El Departamento de Seguridad Nacional de los EE. UU. declaró que sus agentes arrestaron a 361 presuntos inmigrantes indocumentados durante la redada, una de las más grandes bajo la administración de Trump.
A un año de la redada migratoria y de la muerte de Alanís García, su esposa afirmó durante una llamada telefónica desde México que la familia sigue exigiendo respuestas.
Cruz Vásquez y su hija, Janet Alanís Cruz, han presentado una demanda por muerte por negligencia contra Glass House Farms y el gobierno federal, exigiendo una indemnización por daños y perjuicios y un juicio con jurado.
La demanda revela nuevos detalles de la redada
El día de la redada, cientos de manifestantes y familiares de los trabajadores se congregaron fuera de la granja mientras los agentes lanzaban gas lacrimógeno contra la multitud, lo que provocó el traslado de ocho personas a hospitales locales, según las autoridades.
Dentro de Glass House, los agentes federales utilizaron balas de goma, gas lacrimógeno y pistolas taser mientras arrestaban "indiscriminadamente" a los trabajadores agrícolas durante el operativo que duró todo el día, de acuerdo con la denuncia que la familia presentó ante el Tribunal Superior del Condado de Ventura el 30 de diciembre y que fue enmendada el 17 de abril.
El uso excesivo de la fuerza causó pánico y caos entre los trabajadores, y muchos, incluido Alanís García, buscaron refugio, señala la demanda.
Él subió por una escalera al techo de un invernadero para evadir las tácticas "ilegales" de los agentes, lo que, según sostiene la demanda, provocó que cayera desde una altura de aproximadamente 30 pies e impactara su cabeza contra el concreto abajo.
Mientras Alanís García yacía inconsciente en el suelo, los agentes "ignoraron deliberadamente" su estado médico e impidieron que el personal médico de emergencia llegara hasta él, según la denuncia.
Cuando los agentes federales finalmente le brindaron atención médica, esta fue mínima, afirma el documento; presuntamente lo colocaron en una bolsa para cadáveres mientras los agentes hacían bromas sobre su muerte.
Sin embargo, una vez que el personal médico llegó para trasladar el cuerpo, se dieron cuenta de que aún estaba vivo, señala la demanda. Lo llevaron al Centro Médico del Condado de Ventura, donde fue conectado a soporte vital.
“La noche en que ocurrió la redada yo no tenía idea de que él estaba allí", comentó Yesenia Durán, sobrina de Alanís García y residente del condado de Ventura. "Recibí una llamada de mi tía más tarde diciéndome que él estaba en el hospital y que ya era demasiado tarde”.
Explicó que Cruz Vásquez dependió de videollamadas con miembros de la familia junto a la cama de su esposo en coma en el hospital para poder darle su último adiós.
Alanís García murió el 12 de julio de 2025 como consecuencia directa de la mala conducta de los agentes, afirma la demanda. Su muerte fue el desenlace más grave de la redada.
La Oficina del Médico Forense del Condado de Ventura dictaminó que la causa de su muerte fueron lesiones por traumatismo contundente en la cabeza y el cuello. La agencia señaló que los informes de la autopsia y de la investigación aún no están disponibles, ya que la investigación sigue en curso.
Más de 100 personas abarrotaron una pequeña capilla en la funeraria Camino del Sol en Oxnard para su servicio conmemorativo a finales de ese mes. Yacía en un ataúd abierto, con un gorro negro cubriendo su cabeza.
Su cuerpo fue devuelto a su esposa e hija en México, siendo la primera vez que lo veían en 17 años.
“La última vez que lo vi fue en la fiesta de quince años, hasta que me lo trajeron de regreso hace un año”, expresó Cruz Vásquez, visiblemente conmovida y con la voz entrecortada.
El principal sustento de la familia
La familia de Alanís García lo describió como un esposo y padre ejemplar.
Él y Cruz Vásquez crecieron en el mismo pueblo de Michoacán, en el oeste de México. Estuvieron casados durante 35 años y tuvieron una hija, Janet Alanís Cruz.
Cuando Alanís Cruz tenía solo tres años, él se marchó a buscar trabajo en los Estados Unidos para mantener a su familia.
Consolidó una carrera en la agricultura, trabajando para Glass House Farms durante casi una década. Enviaba la mayor parte del dinero que ganaba a su esposa e hija.
Durante sus casi 30 años en los EE. UU., mantuvo un perfil bajo y se alejó de los problemas, regresando a México solo una vez para la fiesta de quince años de su hija.
“Él solo se dedicaba a trabajar", comentó Durán, cuyos padres le alquilaban una habitación a Alanís García cuando ella era niña. "Eso fue todo lo que vino a hacer aquí".
Tras la redada y la muerte de su principal proveedor, la familia quedó en una situación económica difícil.
Durán mencionó que su tío solía ser muy reservado durante su estancia en su casa. “Cuando tenía tiempo al final de su jornada, me llamaba", recordó Cruz Vásquez sobre la rutina que siempre esperaba con ilusión. "Nos pasábamos el día hablando".
'Queremos justicia'
La demanda de la familia acusa al gobierno federal de negligencia, capacitación y supervisión negligentes y violación de los derechos constitucionales. Sostiene que, en lugar de implementar medidas de desescalada o crear rutas seguras para que los trabajadores agrícolas cumplieran voluntariamente con las órdenes durante la redada, los agentes federales incumplieron su deber al usar fuerza excesiva y al no proporcionar a Alanís García atención médica oportuna.
La denuncia también acusa a Glass House Farms de negligencia y responsabilidad por las instalaciones, argumentando que la empresa incumplió su deber de asegurar las escaleras y los techos y de prevenir un riesgo previsible de daño.
El 29 de mayo, la Fiscalía de los EE. UU. presentó una notificación ante el Tribunal Superior del Condado de Ventura indicando que la demanda contra el gobierno federal sería trasladada al Tribunal de Distrito de los Estados Unidos. Los demandados aún no han presentado sus respuestas.
Ciaran McEvoy, portavoz de la Fiscalía de los EE. UU., se negó a hacer comentarios sobre el caso, y el abogado de Glass House Farms no respondió a las solicitudes de comentarios.
El gobierno federal, señaló Durán, aún no ha ofrecido respuestas a la familia ni ha asumido ninguna responsabilidad. Tampoco ha publicado las grabaciones de las cámaras corporales de la redada ni los informes de la autopsia, afirmó.
“Queremos justicia”, pidió Cruz Vásquez entre lágrimas. “No permitan que lo olviden".
*Este contenido fue traducido al español por N+ Univision.








