Josbeilys tiene apenas 10 años. Hasta hace poco, su rutina transcurría entre las aulas de su escuela y los planes propios de cualquier niña de su edad. Pero dos terremotos ocurridos en Venezuela, aquel miércoles 24 de julio, alteraron por completo la vida de su comunidad y la obligaron a empezar de nuevo.
‘Cuando sea grande quiero ser doctora’: el sueño de una niña que el terremoto en Venezuela no pudo derrumbar
La pequeña Josbeilys, de 10 años, recuerda aquella tarde cuando una alerta avisó a la tableta de su madre que temblaría cerca. Contaba con unos cuantos segundos para actuar; ella solo pensó en cuidar a sus gatitos.
En cuestión de segundos, la pequeña cambió sus recreos en su escuela por la convivencia con decenas y decenas de niños que permanecen junto a sus familias en un campamento temporal, lejos de casa.
Con una serenidad que contrasta con la magnitud del desastre, Josbeilys recuerda aquella tarde cuando una alerta avisó a la tableta electrónica de su madre que temblaría cerca. Contaba con unos cuantos segundos para actuar. Su madre y ella salieron de casa; ella solo atinó a tomar a sus gatos para ponerlos a salvo.
En un video difundido por UNICEF, la niña de apenas 10 años recuerda los daños a su alrededor: " Mi escuela se cayó y mi salón se cayó", dice.

No habla de cifras o de magnitudes sísmicas. Habla de aquello que para una niña representa el centro de su mundo: el lugar donde aprendía y jugaba con sus compañeros.
Josbeilys y su familia abandonaron su hogar, orillados por la falta de alimento y otros servicios. "Nos venimos para acá porque se nos acaba la comida", explica desde un campamento temporal seguro instalado por UNICEF junto a sus organizaciones aliadas.
En estos espacios, la organización humanitaria trabaja para proporcionar atención médica, agua potable, alimentos y lugares seguros donde los niños puedan jugar y recuperar parte de su rutina.
Los sueños de Josbeilys

Aun con los niveles de destrucción que quedaron en Venezuela, Josbeilys se enfoca en reconstruir aquello que desapareció en cuestión de segundos, pero que dejó intactos sus sueños.
Cuando le preguntan qué quiere ser cuando crezca, la respuesta llega sin titubeos: “Cuando yo sea grande, mi sueño es ser doctora”, dice.
En un país marcado por años de dificultades y ahora golpeado también por un desastre natural, la voz de Josbeilys recuerda que la reconstrucción no solo consiste en levantar edificios. También implica proteger los sueños del futuro de Venezuela.
Josbeilys is 10. Her dream is to be a doctor. Just over a week ago, two earthquakes changed everything in her city in Venezuela.
— UNICEF (@UNICEF) July 3, 2026
Now she’s with her family, adjusting to life in a temporary camp set up by UNICEF and partners.
We’re helping provide healthcare, water, nutrition… pic.twitter.com/JvIEARAlb7





