Kerrville.— Doce meses después de la tragedia que marcó a Kerrville, el recuerdo de quienes perdieron la vida sigue tan presente como el primer día.
Kerrville sigue de luto: familias recuerdan a sus seres queridos a un año de la tragedia
Al cumplirse un año de la tragedia que marcó a Kerrville, familiares de las víctimas regresaron al río para despedirse de sus seres queridos y compartir cómo el dolor continúa presente, pese al paso del tiempo.
Este fin de semana, familiares de las víctimas regresaron al río para rendir homenaje a sus seres queridos y compartir cómo el paso del tiempo no ha logrado cerrar las heridas que dejó aquella emergencia.

Mientras integrantes de la comunidad participaron en una ceremonia pública para recordar a las víctimas, otras familias optaron por despedirse en privado, depositando las cenizas de sus seres queridos en el mismo río donde ocurrió la tragedia.
Uno de ellos fue Bob Basen, quien perdió a su esposa, Linda Basen, y a su hija, Deana Hillock. Ambas se encontraban acampando cuando fueron arrastradas por la corriente. Sus cuerpos fueron recuperados 19 millas río arriba, un lugar que ahora representa el último sitio de descanso para ambas.
Para Basen, el duelo sigue siendo parte de su vida cotidiana: " Es irreal. No puedo acostumbrarme. No puedo creer que no esté conmigo en las mañanas."
También reconoce que, desde entonces, las tradiciones familiares desaparecieron.
" Ya no acampamos, ya no nos reunimos, ya no celebramos festividades."
El impacto de la tragedia se extendió mucho más allá de las familias directamente afectadas. En una comunidad como Kerrville, donde muchos vecinos se conocen entre sí, prácticamente todos perdieron a un amigo, un familiar o conocían a alguna de las víctimas.
Heather Atis, quien perdió a su madre y a su abuela, asegura que la tragedia transformó por completo la vida de su familia.
" ¿Qué ha cambiado? Todo. Somos personas diferentes."
Regresar al lugar donde ocurrió todo tampoco ha sido fácil.
" Cuando ves hasta dónde llegó el agua en los árboles, no parece real. Hay momentos en que siento que esto solo fue una pesadilla."
A un año del desastre, el río luce tranquilo, pero quienes regresan al lugar coinciden en que el paisaje ya no significa lo mismo. Para ellos, cada rincón guarda un recuerdo de aquella madrugada.
Aunque la comunidad ha intentado reconstruirse, el duelo continúa presente en cientos de familias, muchas de las cuales enfrentan su primer aniversario sin la persona que más amaban.
Heather Atis considera que el impacto emocional seguirá acompañando a la comunidad durante muchos años.
" La gravedad de lo que ocurrió fue enorme y también lo es la cantidad de personas que siguen lastimadas"
Antes de abandonar el lugar donde recordó a su madre y a su abuela, dejó un mensaje que resume el sentimiento compartido por muchas familias.
" Nunca va a ser un adiós. Solo es una despedida de este lugar y de esta parte de sus vidas", dijo.







