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Tragedia inimaginable. Fue así como se vivió aquel día.
El último de charlie kirk. Era la mañana del 10 de septiembre del 2025.
Charlie kirk llegaba a utah valley university como parte de su american convertir. Poco a poco, estudiantes y seguidores comenzaron a llenar este espacio.
Algunos llegaron para escucharlo, otros para cuestionarlo, y muchos simplemente querían ser parte del evento. Nada hacía pensar que en cuestión de minutos este una escena del crimen.
Al principio, con todo el ambiente de lo que estaba pasando, yo sabía que algo malo iba a suceder, porque siempre hay como esa división de pensamiento, como esa tensión. Pero luego el momento del disparo, yo realmente sentí bastante miedo, bastante preocupación, como que no sabía cómo reaccionar.
Hablé con mis padres inmediatamente y con mis amigos, tratando de buscar la forma junto con nuestro profesor para salir de ahí. Kirk estaba respondiendo preguntas frente a los estudiantes cuando un disparo rompió la tranquilidad del evento.
En segundos, todo cambió. Las personas comenzaron a correr, algunos buscaron refugio, otros intentaban entender qué acababa de suceder.
El miedo y la confusión se apoderaron del campus mientras la policía comenzaba a asegurar el área. Había gente corriendo.
Había gente llorando. Había gente que no podía salir a ninguna parte porque había policía por todos lados.
Aquí fue donde charlie kirk estuvo sentado frente a cientos de estudiantes antes de que un disparo acabara con su vida. En cuestión de segundos, este espacio pasó de ser el escenario de un debate al centro de una investigación que conmocionó a todo un país.
Hoy luce muy diferente, pero quedará por siempre vivo en la memoria de quienes lo experimentaron. Es un día muy negro para nuestro estado.
Es un día muy trágico para nuestra nación. Quiero ser muy claro al decir que es un asesinato político.
Nada que pueda decir podrá unirnos como país. Nada que yo pueda decir ahora podrá reparar este daño.
Nada que yo pueda decir. Traerá de vuelta a charlie kirk.
Nuestros corazones están rotos. Estamos de luto junto a su esposa, sus hijos, su familia, sus amigos.
En las horas y los días siguientes, seguidores de kirk comenzaron a expresar su dolor. También le hicieron estudiantes de la universidad, muchos de ellos intentando procesar como un evento al que llegaron para escuchar un debate.
Había terminado de una manera que jamás imaginaron. Sentí en parte un poquito de empatía, simpatía, un poquito de compasión por su familia.
Aquel día terminó con un campus vacío y un país intentando entender lo que acababa de suceder. Pero para quienes estuvieron aquí, el recuerdo no está solamente en las imágenes que quedaron registradas.
Está en el sonido de aquel disparo, en la gente corriendo, en las llamadas, buscando saber si sus seres queridos estaban bien y en la memoria de un día que comenzó como cualquier otro y terminó historia de este lugar. Al regresar hoy acá a este lugar, resulta sumamente difícil creer el caos que se generó aquel día.
Para muchos este volvió a ser un campus de clases y encuentros, pero para otros siempre va a ser un lugar donde vivieron un