MIAMI, Florida.- Luis “The Stache” Hernández tiene dos trabajos que podrían parecer difíciles de combinar: es agente de la Oficina del Alguacil de Miami-Dade y ahora también es peleador de UFC.
Agente de Miami-Dade llega a UFC: quién es Luis “The Stache” Hernández
Hernández lleva años entrenando artes marciales mientras cumple sus funciones dentro del MDSO.
Hernández consiguió su contrato con la organización de artes marciales mixtas después de derrotar al francés Hugo Guillon durante la sexta semana de la temporada 10 de Dana White’s Contender Series, el 15 de septiembre en Las Vegas.
El agente llegó al combate con un récord profesional de 7-0 y mantuvo su invicto al someter a Guillon con un estrangulamiento trasero a 1:01 del segundo asalto. Con la victoria, su récord pasó a 8-0 y Dana White le confirmó el contrato con UFC.
La Oficina del Alguacil de Miami-Dade celebró la victoria con un video de una fiesta organizada por agentes en Doral, donde sus compañeros reaccionaron a la victoria de Hernández.
Pero llegar hasta ese momento requirió años de entrenamiento mientras mantenía su trabajo de tiempo completo.
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Ocho años de entrenamiento sin dejar el trabajo policial
Hernández es integrante del Priority Response Team de la Oficina del Alguacil de Miami-Dade, una unidad especializada que responde a situaciones de alto riesgo, incluidos incidentes con tiradores activos. Además, es hijo de un sargento de la propia agencia.
La agencia informó en agosto que Hernández llevaba ocho años entrenando mientras mantenía su empleo de tiempo completo. Su preparación incluye trabajo de striking, lucha y jiu-jitsu brasileño.
Una parte de su entrenamiento ocurre en Freedom Fighters Gym, en Miami, y también suele entrenar en The Hive, un gimnasio ubicado dentro del centro de entrenamiento del alguacil de Miami-Dade, donde se preparan los nuevos agentes y varios instructores cuentan con cinturón negro de jiu-jitsu brasileño.
Para Hernández, las habilidades que desarrolla como peleador no son las mismas que necesita utilizar durante su trabajo policial. La propia agencia recogió una de sus explicaciones: cuando está de servicio, dijo, suele recurrir al llamado “jiu-jitsu verbal” para manejar las situaciones.
Su carrera como peleador, sin embargo, ha sido otra historia.
Antes de llegar al Contender Series, Hernández había terminado sus siete combates profesionales anteriores por nocaut o sumisión. UFC lo presentó antes de su pelea contra Guillon con un récord de 7-0 y una tasa de finalización del 100%: tres nocauts y cuatro sumisiones.
La pelea que finalmente le abrió las puertas del UFC tampoco fue sencilla.
Guillon, de 6 pies y 4 pulgadas, llevó al combate momentos de presión y consiguió poner a Hernández en problemas con un intento de sumisión. Hernández escapó de un intento de estrangulamiento y terminó tomando la espalda del francés para aplicar el estrangulamiento trasero que puso fin al combate. UFC describió la pelea como un intercambio de posiciones y golpes en el que ambos estuvieron en problemas antes del desenlace.
Después de la victoria, Hernández dijo que el momento todavía le parecía irreal y atribuyó el resultado al trabajo y sacrificio realizado junto con su esposa, su familia y sus compañeros de entrenamiento.
Un objetivo que empezó mucho antes del contrato
El contrato obtenido en Las Vegas no fue una oportunidad inesperada. En agosto, la Oficina del Alguacil de Miami-Dade informó que Hernández había firmado para participar en el Dana White’s Contender Series, el programa que sirve como una de las principales vías para que nuevos peleadores consigan un lugar en UFC.
En ese momento, todavía necesitaba ganar su combate para obtener el contrato.
Su objetivo, según la agencia, era llegar a UFC, pelear algún día frente al público de Miami en el Kaseya Center y competir entre los mejores de su división.
El primer objetivo ya está cumplido.












